La caída del tráfico de chatarra reduce un 23,7% la actividad en Pasaia

Grúas del Puerto de Pasaia detenidas en una de las últimas jornadas de paro de los estibadores.
Grúas del Puerto de Pasaia detenidas en una de las últimas jornadas de paro de los estibadores. / FRAILE

La crisis de la estiba también ha colaborado en dejar los movimientos de mercancías en cifras próximas a las registradas hace medio siglo

ALEXIS ALGABASan Sebastián

No es, ni mucho menos, el inicio de ejercicio soñado ni calculado por la mayoría. De hecho, se puede considerar un sueño que se lleguen a repetir las cifras del pasado año. El Puerto de Pasaia ha registrado en la primera mitad de 2017 un flujo de actividad -calculada en toneladas- de 1,38 millones de toneladas. Si continúa el mismo ritmo registrado hasta el momento, el cierre del año se situaría en el entorno de los 2,8 millones de toneladas, es decir, en los tráficos más bajos desde 1966. Cuando parecía que la recuperación consolidaba la dársena en unos tráficos anuales que superaban holgadamente los 3 millones de toneladas, la última huelga de estibadores y, sobre todo, el desvío de una mercancía tan esencial como la chatarra han hecho regresar los fantasmas del pasado al puerto guipuzcoano, que hasta junio ha visto reducirse en casi un cuarto la actividad en comparación con el mismo periodo del pasado año.

La foto es del todo preocupante, ya que el espacio que deja el movimiento de chatarra en la dársena pasaitarra es muy difícil de llenar. Y es que la decisión por parte de Arcelor Mittal a comienzos de año de desviar a Bayona tanto la descarga de chatarra como parte de la salida de perfiles, ha significado una reducción extraordinaria del tráfico de chatarra en Pasaia. Así, en la primera mitad de año la caída en el movimiento de esta mercancía se ha situado en el 84,35%, pasando de las 152.932 toneladas a las apenas 23.778 contabilizadas hasta el pasado 30 de junio. Arcelor, principal cliente de la dársena pasaitarra y que mueve alrededor de un millón de toneladas anuales, comenzó a trasladar a Bayona parte de sus movimientos aprovechándose de las mejores condiciones económicas que le ofrece el puerto galo. Así, comenzó a exportar 15.000 toneladas de perfiles desde allí y a descargar parte de la carga de chatarra que recibe para sus plantas de Bergara y Olaberria. Pero al parecer ha incrementado la deriva de los tráficos de chatarra -huelga de estibadores mediante- lo que ha dejado a la dársena pasaitarra con un residual movimiento de recepción de chatarra.

Siguiendo la evolución histórica de mercancías del puerto guipuzcoano, la descarga de chatarra para las acerías del territorio ha supuesto una media de 30% de la actividad del puerto. El pico máximo se alcanzó en el año 2004, cuando se descargaron, en pleno auge de la construcción, 2,2 millones de toneladas de chatarra de hierro solo en Pasaia. Desde entonces, la crisis se llevó por delante primero a Corrugados Azpeitia, y después el 'dumping' chino provocó el cierre de Arcelor Zumarraga. Todo eso, unido a que la multinacional angloíndia en su política de optimizar recursos y ahorrar costes ha optado por descargar esta materia prima en Bayona, ha dejado Pasaia con una previsión de movimientos de chatarra que con suerte, superarán las 50.000 toneladas. De significar la segunda mercancía en importancia para la dársena pasaitarra, la chatarra figura en esta primera mitad de 2017 fuera de las diez primeras y por detrás de abonos o piensos y forrajes.

Arcelor pasó a Bayona la descarga de chatarra y parte de la salida de perfiles acabados

Otros tráficos

El golpe que ha sufrido el Puerto de Pasaia con la reducción al mínimo de la descarga de chatarra ha sido el impacto más duro en lo que llevamos de ejercicio, pero no ha sido el único. Otras mercancías también han sufrido evoluciones negativas. Sin ir más lejos, la más importante para la dársena, la de productos siderúrgicos terminados. Como ya hemos mencionado, Arcelor también decidió trasladar parte del transporte de perfiles a Bayona, lo que ha lastrado los tráficos de este producto en Gipuzkoa. La caída en lo que llevamos de curso se queda en el 17,4%, pasando de las 877.156 toneladas manejadas hasta junio de 2016, a las 724.244 de este año. Aun así, su dependencia por esta mercancia sigue creciendo y de ella depende ya más de la mitad de la actividad de la dársena.

Una vez frustrado el intento de iniciar una línea de transporte de contenedores hacia centroeuropa, es el movimiento de vehículos una de las piezas esenciales para el futuro de la dársena pasaitarra. En la primera mitad de año la caída en el tráfico de vehículos apenas alcanza el 7% y se han movido más de 207.000 toneladas en automóviles. En este momento, el 15% de la actividad del puerto guipuzcoano depende de la exportación de vehículos de distintas marcas.

23.778
toneladas de chatarra
23.778
se han descargado en el Puerto de Pasaia en la primera mitad del año, un 84,35% menos que en 2016.
2,7
millones de toneladas
2,7
se descargaron en 1966, último año antes de 2013 en quedarse por debajo de las 3 millones de toneladas.

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