La brecha salarial por sexo, antigüedad o sector crece en el mercado laboral vasco

La brecha salarial por sexo, antigüedad o sector crece en el mercado laboral vasco

Se amplían las diferencias entre los trabajadores mejor pagados y los que se encuentran en situación precaria

ANA BARANDIARAN

Una de las consecuencias más negativas de la crisis económica ha sido el agravamiento de la desigualdad. La recesión ha golpeado con especial crudeza a los más vulnerables; a los que tenían contratos temporales; a los jóvenes que accedían por primera vez al mercado laboral, así como a los trabajadores que se quedaban en el paro y tenían que volver a mandar sus currículum; a las mujeres, que son mayoría en sectores precarios y mal remunerados, sobre todo en servicios...

La recuperación económica y del empleo a partir de 2014 no está ayudando a limar estas diferencias. Al contrario, todas las brechas se están ampliando en Euskadi, según la Encuesta de Estructura Salarial correspondiente a 2016, elaborada por el INE, que se ha publicado esta semana.

Basta un ejemplo para visualizarlo: el 10% de los trabajadores mejor pagados, con sueldos anuales de 46.823 euros (3.344 euros en 14 pagas), ha visto incrementar sus nóminas un 2,2% en el último año, mientras que, en el otro extremo de la escala, el 10% que apenas cobra 9.550 euros ha sufrido un recorte del 3,3%. Los que están bien, van a mejor y los que están mal, a peor.

Ocurre lo mismo con otras brechas salariales; la que separa a los que tiene un contrato temporal de los que tienen uno indefinido; quienes trabajan en servicios frente a los empleados de la industria; las mujeres frente a los hombres... Las desigualdades, además, se retroalimentan entre sí. De esta forma, al precarizarse las condiciones en sectores muy feminizados, las más perjudicadas son las mujeres.

La explicación de este fenómeno reside en que las empresas han ido sustituyendo a trabajadores con buenos contratos indefinidos y altas remuneraciones, reforzadas por la antigüedad, por otros mucho más baratos, con peores condiciones. Para ello se ha recurrido a dobles escalas salariales, a las subcontrataciones... Y no ha ayudado nada el bloqueo de la negociación colectiva.

Los salarios más bajos son cada vez peores y eso arrastra la media, que en 2016 se situó en 27.480 euros, un 0,3% menos. Pero quizás es más relevante el suelo mediano, que separa el colectivo en dos mitades y que cayó un 0,9% hasta los 24.939.

Los salarios altos, mejoran; los bajos, empeoran

La Encuesta de Estructura Salarial ofrece distintas alternativas para medir el comportamiento de los salarios más elevados frente a los más pobres, pero todas conducen a la misma conclusión: los primeros van todavía a mejor y los segundos, a peor.

Una de las fórmulas es comparar el 25% que más cobra -36.137 euros- con el 25% que menos recibe -16.233-. Aquellos con buenas nóminas han experimentado una mejora del 0,5% en 2016 respecto al año anterior, mientras que aquellos con salarios más reducidos han sufrido un recorte del 2,3%. Si se apura más y se toman los extremos -el 10% por encima y por abajo- la brecha se amplía todavía más.

No es un fenómeno puntual de ese año, sino una tendencia que se ha mantenido desde que estalló la crisis. Los trabajadores que se sitúan en la parte alta del escalafón han preservado mucho mejor sus condiciones que los que están abajo, donde la precariedad y la temporalidad son más acusadas. Desde 2008, los salarios más altos han crecido algo más del 10%, prácticamente lo mismo que la inflación. Los más bajos sólo han subido un 1,6%, frente al 10,2% de los precios.

Los indefinidos, un 50% más que los temporales

Uno de los mayores defectos del mercado laboral vasco y español es su dualidad, el enorme abismo que separa a los afortunados con un contrato indefinido de los que tienen uno temporal.

En los salarios esta diferencia es evidente. Los trabajadores indefinidos cobran de media 29.098 euros, lo que representa un 50% más que los temporales, que se quedan en 19.410 millones. Esta brecha se ha incremento respecto al 44% del año anterior.

Con mayor horizonte temporal, el asunto es todavía más grave. Al inicio de la crisis, en 2008, la desigualdad se cifraba en el 42%. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Que los sueldos de los indefinidos han crecido casi un 6%, mientras que los de los temporales únicamente se han incremento en un 0,9%. La pérdida de poder adquisitivo en este último caso ha sido terrible.

La situación de los temporales se ha deteriorado y, encima, cada vez son más. Y es que, tal como han criticado los sindicatos en repetidas ocasiones, la temporalidad se ha disparado en Euskadi y en el primer trimestre del año alcanzaba al 26% de los asalariados. La tasa es ya similar a la del resto de España.

2.333 euros al mes en industria, 1.840 en servicios

La industria, un sector clave en la economía vasca, ofrece salarios mucho mejores que los de otros ámbitos y, encima, más estables y resistentes a la crisis. Alcanzan los 32.664 euros al año, lo que representa 2.333 euros al mes en 14 pagas. Además, la cifra supone un crecimiento del 1,3% respecto al año anterior y del 14% en relación a 2008. Los trabajadores de este área han registrado, por tanto, una mejora del poder adquisitivo.

En los servicios, afectados por una mayor precariedad, la evolución es muy diferente. El salario medio se sitúa en el sector en los 25.765 euros, lo que supone una nómina mensual de 1.840 euros. La remuneración ha descendido en el último año un 1%, y la comparación con 2008 arroja un incremento de sólo el 6,3%, menos de la mitad que el de la industria.

Lo que ocurre es que cada vez son más los ocupados en el sector servicios. En el primer trimestre de 2018 los trabajadores en este ámbito sumaban el 71%, frente al 63% de 2008. Mientras, la ocupación en la industria ha caído del 24,6% al 22,5%.

Las mujeres cobran un 24% menos

La escasa presencia de las mujeres en la industria -sólo suponen un 24%- y su mayor peso en los servicios -ahí representan el 58%- es una de las razones que explican la brecha salarial de género, de la que tanto se ha hablado últimamente. A ese motivo se suma que ellas ocupan los puestos peor remunerados dentro de los servicios (limpieza, cuidados, comercio...), además de que tienen más contratos a tiempo parcial y son las que solicitan las reducciones de de jornada.

Según la última Encuesta de Estructura Salarial, el sueldo medio de las trabajadores vascas asciende a 23.428 euros y es un 24% menor que el de los hombres. Esta brecha también se ha ampliado, aunque de forma muy ligera. La causa es que ha caído algo más la remuneración de las mujeres -un 0,5%- que la de los hombres -un 0,3-.

No obstante, y dado el alto procentaje de los contratos a tiempo parcial entre las mujeres, resulta más riguroso tomar como referencia el sueldo por hora; el de los vascos es de 19,4 euros frente a los 16,6 de las vascas.

Los jóvenes siguen sufriendo recortes

Los jóvenes continúan siendo los más castigados en la devaluación de las condiciones del mercado laboral. Los que tienen menos de 25 años apenas llegan a un salario de 12.100 euros anuales, una cifra que se sitúa un 21% por debajo de la de 2008. No obstante, el INE advierte de que la muestra en este colectivo no es suficientemente relevante, con lo que insta a mirar los datos con prudencia.

Así que es mejor pasar al siguiente segmento de edad, el comprendido entre 25 y 34 años, que también arroja un saldo bastante negativo. El sueldo medio en este grupo ronda los 22.046 euros y ha descendido un 1,7% en el último año (2016).

Además, al igual que ocurre con los más jóvenes, su remuneración en ese ejercicio es inferior a la que alcanzaban en 2008, antes del estallido de la crisis. O sea, que ganan menos que hace ocho años. Por el contrario, los mayores de 35 años han visto cómo mejoran sus nóminas, aunque sea de manera modesta, en ese mismo periodo.

Son numerosos los estudios que constatan el deterioro en el acceso al mercado laboral. Ante la necesidad de reducir costes sin afectar a la plantilla fija, muchas empresas han recortado en las condiciones de los recién llegados. Ahí se ha cebado la contratación temporal y a tiempo parcial.

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