Las biotecnológicas guipuzcoanas destapan su enorme potencial

Instalación de Biobide en Miramón donde se encuentran los pequeños peces cebra, utilizados en la investigación contra el cáncer. / USOZ

Las compañías afrontan nuevos proyectos y mercados captando capital internacional. La apuesta de la farmacéutica norteamericana Asklepios por Miramón pone de relieve la existencia de un entorno investigador de alto nivel

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

El sector biotecnológico guipuzcoano está en ebullición. La elección de Miramón como sede de la norteamericana Asklepios, de la mano del fondo de capital riesgo Columbus Venture Partners, ha puesto de relieve una actividad que se ha ido desarrollando sin ruido, pero con muchas nueces. Así quedó de manifiesto en la entrevista publicada recientemente en este periódico a Javier García, socio director del fondo, quien afirmó que la decisión se había tomado por el alto nivel científico-tecnológico existente en Donostia. Tras sopesar otras ubicaciones estatales e internacionales, Columbus convenció a Asklepios de las ventajas de Miramón. El fondo aporta 10 millones de euros y la farmacéutica el conocimiento para crear la 'joint venture' Viralgen.

No ha sido esta la única noticia que ha puesto en el candelero al sector 'bio'. Cidetec -asentado también en Miramón- organizó el lunes y martes pasados un congreso en el que explicó la inminente puesta en marcha de una planta para la producción de nanofármacos. Un proyecto auspiciado por la UE y liderado por el centro tecnológico.

Ahora bien. ¿Estamos viviendo un 'boom' del sector 'bio' o se trata de un fogonazo efímero? ¿Gipuzkoa cuenta con los mimbres para convertirse en un polo de referencia o esta actividad seguirá siendo puntera, pero restringida a unas pocas firmas de élite? Estas preguntas se las hemos trasladado a cuatro directivos de firmas del territorio situadas a la vanguardia. Coinciden en que nos encontramos ante un sector emergente y con un gran potencial.

Mikel Álvarez, director de Desarrollo de Negocio y Relaciones Institucionales de la Corporación Mondragón se muestra optimista, pero cauteloso. «El desarrollo podemos calificarlo de incipiente. Aun teniendo una tendencia muy positiva, la línea de la que partíamos era muy básica y habrá que esperar un tiempo hasta que se consolide». No obstante, Mondragón no quiere perder comba. «La Corporación -señala Álvarez- contempla el ámbito de la salud entre los vectores de desarrollo de nuevas actividades y servicios. Contamos con empresas como Oiarso, Osatu, Kiro-Grifols, Fagor Health Care y Cikautxo Medical. Tenemos previsiones sobre nuevas líneas de negocio y exploramos permanentemente propuestas. Actuamos con prudencia y sabiendo donde queremos llegar».

Respecto a la situación del sector en Gipuzkoa, el directivo de CM subraya el elevado conocimiento científico-tecnológico, la apuesta realizada por el Gobierno Vasco y la Diputación, y la existencia de un sistema sanitario fuerte. En el lado negativo, indica las dificultades a la hora de comercializar los productos.

El ejemplo de Irlanda

Sopesando pros y contras. ¿Qué futuro le espera a esta área económica en Gipuzkoa? «Somos un país pequeño -responde Álvarez- con buena formación y mucho conocimiento en el sector industrial. Preocupémonos de hacer bien el trabajo y seguro que tendremos éxito. Irlanda es probablemente el segundo país de Europa en producción de tecnologías médicas. Supongo que para ello activarían hace 25 o 30 años alguna estrategia. Y así, sin ruido, están donde están».

Gurutz Linazasoro, CEO de ViveBiotech (Miramón) coincide con Álvarez en calificar la actividad 'bio' en el territorio como «incipiente» e igualmente le augura posibilidades de éxito. «Algunas empresas punteras hemos puesto la semilla para que Gipuzkoa comience a tener su sitio en el mapa de la biotecnología». El directivo no duda en afirmar que el territorio puede convertirse en un polo de referencia estatal e internacional. «Rotundamente sí, gracias al talento que se ha creado aquí y al esfuerzo de unos cuantos pioneros. No obstante, corremos el riesgo de perder competitividad si no existe un apoyo económico y político decidido y continuado».

Mercado mundial

Linazasoro apunta que la principal virtud de las firmas guipuzcoanas radica en su carácter global. «Nuestro mercado es mundial y conseguimos clientes y acuerdos con agentes internacionales». Pero, añade el CEO de ViveBiotech, también hay carencias. La principal «una cierta falta de sensibilización hacia lo que aquí se está desarrollando, cuando sí tiene el reconocimiento del mundo científico internacional».

ViveBiotech nació en 2015 y se ha convertido, según su CEO, en la única empresa de España que produce vectores virales para ensayos clínicos. La previsión es seguir creciendo en inversión y empleo -la plantilla actual es de 18 personas-. Respecto a la llegada de Asklepios a Miramón, Linazasoro la valora con cautela. «Esperamos que este proyecto se sume a los esfuerzos de las empresas biotecnológicas de Gipuzkoa y sea capaz de atraer su propio talento sin descapitalizar iniciativas ya en marcha».

Entre las empresas de referencia del sector biotecnológico se encuentra Biobide (Miramón), integrada en el Grupo Bionaturis. Biobide nació en 2013 y se halla en fase de expansión en su sede donostiarra, ampliando las instalaciones, y también en el ámbito internacional. Su directora y cofundadora, Arantza Muriana, se encuentra en Estados Unidos implantando una oficina en el Cambridge Innovation Center de Boston. Biobide es uno de los proveedores de referencia en servicios de investigación basados en el modelo de pez cebra para el Instituto Nacional de Salud y Medio Ambiente de EE UU. Una vez consolidado el mercado estadounidense, la compañía se centrará en China.

Andoni Cruz, cofundador de Biobide y Managing Director, afirma que el sector vive en Gipuzkoa un momento «extraordinariamente interesante», en el que comienzan a emerger iniciativas empresariales relevantes. En su opinión, a este punto se ha llegado tras un largo periodo de investigación básica y aplicada, principalmente en el ámbito académico y hospitalario. También ha contribuido el apoyo del Gobierno Vasco y de la Diputación, principalmente a través de los Business Innovation Center (BIC).

Cruz explica que la principal fortaleza radica en «la excelencia del capital humano de investigación», un hecho que favorece la atracción de «inversiones internacionales». En el lado negativo, Cruz señala la dificultad de acceso al capital tanto en fases tempranas, como en las de crecimiento y expansión. «Por ello son vitales -subraya- iniciativas como el Fondo Biotecnológico de Gipuzkoa, que trata de movilizar capital público y privado».

El directivo de Biobide señala que si se logra generar un entorno proclive a las inversiones, Gipuzkoa puede convertirse en un polo de referencia en el Estado, porque ya dispone del capital humano y de las infraestructuras necesarias. Cruz añade que el territorio tendría capacidad para situarse en el mapa internacional si consigue atraer el capital que tradicionalmente se ha orientado hacia la industria.

Respecto a Asklepios, su nuevo vecino en el parque tecnológico, Cruz afirma que su llegada «es un acicate para la dinamización de la inversión hacia nuestra actividad».

También en Arrasate

No todo ocurre en Miramón. En el resto de Gipuzkoa también se están desarrollando iniciativas relevantes, como la de Microliquid, una empresa nacida en 2008, ubicada en Arrasate y en la que trabajan veinte especialistas. La compañía ha conseguido doblar la facturación en los dos últimos años. La previsión es crecer a un ritmo del 30-40% anual.

Fran Blanco, director de Desarrollo de Negocio e Innovación, afirma que en Gipuzkoa se está trabajando bien, con empresas que «se abren camino en segmentos que tendrán un crecimiento sostenido. Además, en algunos campos contamos con una base tecnológica a nivel europeo. Por tanto, hay mimbres para crecer». Blanco también detecta carencias, como la falta de personal cualificado en temas clave y «gente con rodaje para formar parte de los proyectos por los que competimos frente a líderes mundiales».

Respecto a la financiación, explica que «se nota que hemos salido de la crisis. Nosotros hemos recibido un inversión muy importante del fondo guipuzcoano Orza. También estamos consiguiendo retornos de Europa». Lamenta, sin embargo, que las 'bío' no están siendo capaces de captar fondos del Gobierno Vasco en la misma medida que otros sectores. No obstante, subraya la importancia del apoyo de Bic Gipuzkoa, la aceleradora de empresas de la que forman parte el Ejecutivo autónomo y la Diputación.

Blanco se muestra optimista sobre el posicionamiento del territorio, pero no quiere echar las campanas al vuelo. «Yo no hablaría de que vayamos a ser un polo de referencia, pero sí hay empresas en toda la cadena de valor que pueden ser punteras en algunos nichos. Nos encontramos lejos de que Gipuzkoa sea un polo de referencia, estamos dando los primeros pasos. Nos quedan diez o quince años de mucho trabajo, suerte y apoyos para crear masa crítica y llegar a ese punto».

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