Bankia mira al futuro bajo sombras alargadas

Encara su fusión con BMN y la apertura a nuevos negocios con el lastre de su salida a Bolsa aún coleando

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

No todas las herencias ofrecen un atractivo patrimonio a quienes las reciben. También es posible heredar el peso de una deuda. Y en el caso de Bankia, la transmisión de la entidad a los nuevos gestores por su nacionalización les supuso hacer frente al lastre de un complejo pasado marcado por una polémica salida a Bolsa que en ocasiones les salpica de forma indirecta. Casi siete años después de que se materializara el salto al parqué, y seis desde que su anterior presidente abandonara el cargo, Rodrigo Rato ha vuelto a encender el ventilador contra el Ejecutivo del que fue su partido. El exvicepresidente del Gobierno ha acusado al ministro de Economía, Luis de Guindos, de haberle «exigido» en su momento la dimisión, y de que se «desplomaran las acciones» con esa decisión.

Lo ha hecho, paradójicamente, en la comisión que investiga el origen de la crisis en el Congreso, un escenario que le ha servido de plataforma pública para lanzar los dardos guardados durante estos años contra todos los que -insinuó- conspiraron contra su figura. Y, de paso, abrió de nuevo la caja de Pandora de la que Bankia creía haberse desprendido desde hace ya tiempo. Pero los fantasmas, a veces, vuelven: las próximas citas judiciales -Rato está llamado a sentarse en el banquillo por la salida a Bolsa del grupo; se encuentra pendiente del recurso del Supremo contra el fallo que le condenó por las tarjetas 'black'; y aún espera las acusaciones de Hacienda- revolverán el pasado de una empresa cuya transformación -con una inyección de 22.424 millones de por medio- resulta innegable.

Técnicamente, la penitencia de una salida a Bolsa que resultó desastrosa para la entidad y para las finanzas públicas culminó el pasado 31 de diciembre. Desde entonces, se encuentran levantadas las restricciones que la Comisión Europea había impuesto a Bankia como consecuencia del Plan de Reestructuración por el que se inyectaron las ayudas estatales al grupo. Esta situación «nos abre las puertas a nuevas oportunidades de negocio y nos sitúa en pie de igualdad con nuestros competidores», ha comentado el presidente de la entidad desde mayo de 2012, José Ignacio Goirigolzarri.

Bankia tiene ya una nueva división de Promotores para desarrollar la financiación a este tipo de negocios en un momento en el que el ciclo inmobiliario vuelve a mostrar síntomas de recuperación. Además, otra de las nuevas líneas de actividad será la concesión de crédito a largo plazo a grandes corporaciones con acceso a los mercado de capitales dentro y fuera de España.

En la misma semana en la que el exvicepresidente criticaba la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy con la entidad que él lideró sin asumir ninguna responsabilidad en la gestión del banco durante su mandato -desde 2010 a mayo de 2012-, el grupo, ajeno a estas polémicas, ha completado una nueva fase en la integración con Banco Mare Nostrum (BMN). Los accionistas de la entidad que aglutina a las cajas de Murcia, Granada, Sa Nostra y Penedés han recibido los títulos tras el canje previsto: una acción de Bankia por cada 7,8 de BMN.

Integración técnica en marzo

A la nueva sociedad, constituida jurídicamente tras comenzar el año y con la transmisión de las acciones lista, le espera un proceso de integración tecnológica que estará culminado a mediados del mes de marzo. A partir de ahí, los sistemas de lo que hasta ahora eran dos entidades financieras se fusionarán en uno solo. Es decir, todas las oficinas funcionarán exactamente igual desde el punto de vista informático y, lo que es más importante para los clientes: podrán acudir a cualquiera de las sucursales de Bankia o BMN, con independencia de cuál fuera hasta ahora su banco de referencia.

Precisamente la reestructuración de su red es el reto al que se enfrenta a corto plazo el equipo de Goirigolzarri. Tras el parón navideño, la entidad ha comenzado las negociaciones con los sindicatos para acordar los términos del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) por el que podrían salir de la entidad 2.510 trabajadores. El 3 de febrero Bankia cerrará las 99 oficinas previstas para acometer la fusión con BMN. La mayor parte se centrará en los territorios en los que más solapadas se encuentran las oficinas, como ocurre en Granada, Murcia, Alicante, Valencia y Madrid. Pero fuentes sindicales reconocen que la puerta está abierta a que el número de sucursales afectadas se pueda incrementar a dos o tres años vista.

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