Santander destina 12.400 millones para sanear el Popular

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. / Jaime García

Popular recupera un tercio de los depósitos perdidos en la crisis tras la integración en el grupo

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La rápida integración de Banco Popular en el Santander, ejecutada la noche del 7 de junio, ya está ofreciendo los primeros resultados de gestión que la entidad presidida por Ana Patricia Botín ha venido realizando durante estas últimas semanas. Uno de los objetivos clave que tenía el grupo era la recuperación de los depósitos que salieron de la entidad rescatada. Hasta ahora, las oficinas del Popular han rescatado 6.500 millones de euros de los más de 20.000 millones que salieron del grupo entre diciembre del año pasado y el momento de la liquidación.

Así lo ha explicado el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, quien ha mostrado su satisfacción por la evolución de los recursos de clientes que vuelven al Popular. “Hemos recuperado la actividad normal de la entidad”, ha indicado durante la presentación de resultados semestrales del grupo. La entidad adquirida ya contaba a finales de junio con más de 56.000 millones. En la parte del crédito, Álvarez ha reconocido que cuando tomaron las riendas del Popular el negocio crediticio se encontraba prácticamente con “las cañerías vacías” como consecuencia del deterioro de la actividad del último semestre.

Finalmente, las cuentas del Popular hasta el momento de la resolución reflejan unas pérdidas de 12.200 millones. Estas cifras provocaron una caída brusca del ratio de capital, que pasó a ser del -4,9%, pero que tras la ampliación de capital que se está materializando -por valor de 7.000 millones- volverá al 10,5%. En cualquier caso, en los 23 días de junio que el Popular ya pertenecía al Santander le aportó un beneficio de 11 millones de euros.

Primero, en los servicios centrales

El grupo financiero sigue estudiando ahora las medidas que va a tomar en cada una de las actividades y frentes abiertos que tenía el Popular. En lo relativo a los ajustes de plantilla, Álvarez ha confirmado que los primeros recortes llegarán a los servicios centrales, donde serán “más rápidos”, en sintonía con los 500 millones en sinergias calculados en la adquisición. Después llegará el cierre de oficinas y posible salida de personal, unas medidas que se llevarán a cabo “en un horizonte temporal de entre 18 y 24 meses”.

Además, será en septiembre cuando el Santander también active la emisión de los bonos con los que tiene previsto compensar a los accionistas-clientes del Popular afectados por la resolución, en las condiciones anunciadas a finales de junio.

Por otra parte, Santander ha confirmado que su intención es la de que la integración de las marcas sea total. Es decir, que Popular, como tal, dejará de existir en oficinas y todo tipo de referencias comerciales, como ha ocurrido con otras adquisiciones realizadas anteriormente. Sin embargo, también es un proceso “a medio plazo”, que el grupo está estudiando. El banco no espera informes negativos de Competencia por posición dominante en el mercado. En determinados territorios ambos bancos llegarán al 25% de cuota de mercado, pero no alcanzarían en ningún caso el 30%.

El consejero delegado del Santander no ha querido confirmar qué decisiones tomarán con respecto a otras áreas de negocio, como las de Wizink, los acuerdos con la aseguradora Allianz.

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