Serra cree que CaixaCatalunya estaría devolviendo dinero si se hubiera rescatado como Bankia

Narcís Serra, expresidente de Catalunya Caixa y exvicepresidente del Gobierno./Zipi (Efe)
Narcís Serra, expresidente de Catalunya Caixa y exvicepresidente del Gobierno. / Zipi (Efe)

El expresidente de la entidad apunta al Banco de España y el poder político catalán por no permitirle cambiar el rumbo de la entidad, sobre el que alertó desde 2006

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El que fuera presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, entre 2005 y 2010, los años del auge y posterior declive de la entidad, ha criticado el proceso por el que se intentó salvar al banco al indicar que el FROB malvendió el grupo impidiendo que se rescatara. Porque si hubiera sido así, “probablemente ahora estaría devolviendo parte del dinero entregado en vez de venderla rápidamente a un precio bajo”.

Durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera, Serra ha comparado el proceso de reestructuración de la antigua caja catalana con el que protagonizó Bankia, rescatada por más de 22.000 millones de euros pero sin transmitirla a ningún otro banco. “Si Caixa hubiera sido resolvida como Bankia, los resultados ahora serían diferentes”, ha indicado. Pero “se optó por una venta rápida a un precio muy reducido”. Es más, el exvicepresidente del Gobierno ha aclarado que el precio de esa operación era menor “al valor de los inmuebles que la entidad tenía solo en la ciudad de Barcelona”. En el año 2014, BBVA culminó la operación por la que el Estado vendió la antigua caja por un saldo neto final de 329 millones de euros, con lo que perdió más de 11.700 millones de ayudas inyectadas previamente por diferentes procesos.

Narcís Serra ha defendido su gestión al frente de la entidad, así como las retribuciones cobradas durante su mandato, una cuestión ésta que se encuentra en investigación judicial por un posible delito de administración desleal con el que podría enfrentarse a dos años de prisión. El expresidente de Caixa Catalunya se ha mostrado “tranquilo” por la resolución de este proceso porque “es injusto”. También ha aclarado que en ningún momento cobró bonus, salario variable o partidas similares, como había insinuado el diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre. Y ha señalado que el sistema de remuneraciones que se implantó en la entidad estaba avalada por dos despachos de abogados, que avalaron su legalidad.

En cuanto a la propia gestión de la entidad, Narcís Serra ha recordado en varias ocasiones que desde el año 2006 venían advirtiendo sobre el necesario “cambio de rumbo” que debería tomar el grupo ante la posibilidad de que aparecieran “nubarrones” en el futuro, como finalmente ocurrió. “El desastre estaba anunciado”, ha llegado a afirmar. El expresidente quería desinvertir la promotora inmobiliaria que pudo ser el origen de la crisis (Procam) con la que la caja compartía riesgos con los promotores. Sin embargo, el Banco de España se negó a realizar esa operación y “sostuvo que era suficiente cumplir con las recomendaciones” que había realizado el propio supervisor bancario. También propuso cambiar la dirección del grupo, pero no obtuvo la aprobación de la Diputación de Barcelona -propietario de la entidad-, la Generalitat y el propio Banco de España. “Era muy difícil convencerles a los propietarios de que se quiera hacer un cambio cuando la entidad está ganando más dinero que nunca”.

Por otra parte, Serra ha defendido la labor del consejo de administración de la entidad ante las acusaciones de politización por parte de varios grupos parlamentarios. El expresidente de Caixa Catalunya ha reconocido que existieron “presiones” políticas, pero que en su caso no accedió a ellas, poniendo como ejemplo su rechazo a la participación de la entidad en Spanair, un deseo de la Generalitat. Además, ha aclarado que él no tenía poder ejecutivo como sí ocurría con el director general, al que no podían “indicarle” lo que podría hacer en materia de concesión de préstamos a determinados clientes.

En relación con la preparación del consejo, ha reconocido que su composición depende “de lo que decía el poder legislativo”. De hecho, ha recordado que la caja tuvo que realizar cursos entre sus componente “para reforzar su capacidad de análisis” con un plan de formación para explicarles las partidas del balance, las cuentas de resultados o los ratios claves para un buen diagnóstico de la situación financiera. Ante los reproches de los diputados por su falta de formación para ponerse al frente de la entidad, Serra ha se ha aferrado a su anterior condición como alcalde de Barcelona para justificar su cargo. “Asumí una alcaldía en la que los ingresos eran la mitad de los gastos y la dejé equilibrada, por lo que puedo presidir cualquier caja o cualquier entidad”, ha sentenciado.

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