Sin atisbo del verdel, la flota descarga otros 60.000 kilos de anchoa

Anchoas, ayer, en una pescadería de Trintxerpe. / ARIZMENDI
Anchoas, ayer, en una pescadería de Trintxerpe. / ARIZMENDI

Los ejemplares siguen siendo de pequeño tamaño y la cotización en lonja osciló entre 2,40 y 4,20 euros por kilo

ALBERTO ECHALUCE

Con el inicio de la campaña del verdel (caballa), los barcos de la flota vasca se han encontrado en su travesía algo que no es habitual, anchoa, pero tampoco «tan anormal» pese a que desde hace años no se repetía esta situación. El caso es que en el mundo arrantzale es tradición agotar las capturas de verdel de la mar para facilitar que aparezca la anchoa. Pero esta premisa no siempre se cumple como se ha visto en este arranque de campaña en el que han bastado unas pocas horas para que las redes de cerco de los arrantzales se llenen de anchoa sin atisbar un solo ejemplar de verdel. Tampoco esto es del todo cierto ya que sí han existido capturas de esta especie, pero por parte únicamente de los barcos de arrastre y en caladeros alejados de la costa.

En esta situación ayer se registró una nueva descarga de anchoa, cerca de 60.000 kilos, de tamaño pequeño -de 60 a 70 piezas por kilo-. La cotización en lonja osciló entre los 2,40 y los 4,20 euros/kilo, con lo que se demuestra que hay una importante demanda de la especie. Los arrantzales lograron también capturas de sardina, cerca de 6.000 kilos, que arrojaron un precio de entre 2,20 y 2,80 euros/kilo.

La costera de la anchoa comenzó oficialmente el 1 de marzo, pero no es hasta abril-mayo cuando los barcos inician la campaña, que es cuando desaparece el verdel, uno de sus principales depredadores. Lo curioso es que la caballa sigue sin aparecer y está dando la razón a los científicos que alertaron de un traslado de la especie hacia el Norte.

La pasada semana, en el primer desembarco de anchoa, las capturas de esta especie sumaron 46.000 kilos en el conjunto de los puertos, con un precio de subasta en lonja de entre 3,70 y 4 euros/kilo. Con la de ayer son dos jornadas de desembarcos mínimos de anchoa pero que evidencian que la especie se ha adelantado.

Para esta campaña se cuenta con un total autorizado de capturas de 33.000 toneladas, de las que un 90% corresponden a la flota del Cantábrico y Noroeste, y el 10% restante a los buques pelágicos franceses. El pasado año, los barcos vascos pescaron 16.749 toneladas de anchoa, un 14,75% más que la campaña anterior.

Hoy la flota no se hará a la mar por la previsión de mal tiempo, que hace más recomendable el amarre.

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