CNA asume «gran parte» de la deuda bancaria de Edesa e insiste en clausurar Garagartza

Los trabajadores de Edesa Industrial, en manos del grupo catalán CNA, reclaman una solución y garantías de futuro. / MIKEL FRAILE
Los trabajadores de Edesa Industrial, en manos del grupo catalán CNA, reclaman una solución y garantías de futuro. / MIKEL FRAILE

Fuentes del grupo catalán dicen que la matriz se responsabiliza de ese pasivo, que saldría del balance de la antigua cooperativa de Arrasate

JULIO DÍAZ DE ALDA SAN SEBASTIÁN.

La crisis que atraviesa Edesa Industrial, sumida en un preconcurso de acreedores, vivió ayer, nuevamente, un enigmático episodio. Extraño, porque tras una reunión entre la empresa y los representantes de los trabajadores, el Grupo CNA dio a conocer una nota de prensa en la que señalaba que había firmado «el acuerdo bancario para continuar el proceso de reestructuración» de la antigua cooperativa, asumiendo la matriz ese pasivo, aunque sin aclarar demasiado las consecuencias prácticas de ese gesto. Y extraño también por que el correspondiente comunicado del comité de empresa obvió por completo ese aspecto, para insistir en el malestar de la plantilla ante la intención de CNA de cerrar la emblemática fábrica de Garagartza, en Arrasate.

«La compañía ha informado a los trabajadores que el Grupo CNA, propietario de Cata Corporación 2000 S. L. y de Edesa Industrial S. L., ha suscrito un contrato con las mismas entidades que ya trabajaban con el Grupo», dijo el conglomerado pilotado por Jorge Parladé.

«Este acuerdo -añadió la empresa catalana- le permitirá desarrollar y avanzar en el proceso de la reestructuración; y ello implica asumir por parte de CNA gran parte de la deuda bancaria de Edesa Industrial, como se planteaba en el plan de viabilidad presentado y entregado al comité de empresa, a los sindicatos y a la Consejería de Industria del Gobierno Vasco».

En su día, CNA cifró en 51 millones de euros la deuda bancaria de Edesa Industrial. Un pasivo que, como adelantó este diario, estaba ya avalado por la matriz. Pues bien, ayer, y a preguntas de DV, fuentes oficiales de la firma catalana reconocieron ese aval anterior y explicaron que el acuerdo con la banca (que tiene fecha de vigencia 1 de agosto de 2017) se trata de un 'stand still': un tipo de acuerdo que se suele dar en los procesos de refinanciación bancaria en los preconcursos de acreedores y que permite ganar tiempo mientras se negocia con el resto de acreedores.

CNA aseguró que «antes, la deuda (la de Edesa Industrial) estaba avalada; ahora, se ha pagado por ella y se saca del balance (de la heredera de Fagor Electrodomésticos)». De este modo y siempre según estas fuentes, se podría decir que con el movimiento de ayer, si Edesa Industrial entrara en concurso de acreedores lo haría más o menos con la mitad de deuda que tenía al presentar el preconcurso. Y es que la cifra global de pasivo que se atribuye al fabricante de electrodomésticos ronda los cien millones de euros.

«Se abre ahora un periodo de reflexión para analizar los detalles del plan, y está previsto que se agenden nuevas reuniones de negociación con los trabajadores próximamente», concluyó el Grupo CNA.

Sin dinero para arrancar

El presidente del comité de empresa de Edesa Industrial, Ricardo Pérez, miembro de LAB, fue consultado ayer por este diario sobre el acuerdo con la banca. Su respuesta fue de lo más expresiva: «bueno, yo tenía una deuda y ahora responde por ella mi padre ...». «En vez de ejecutar el aval, el grupo asume ese pasivo, pero no entra dinero circulante para comprar componentes y arrancar la empresa», advirtió, para aclarar que «CNA llevaba mucho tiempo negociando esto con los bancos; por lo menos, desde que falló lo de salir a cotizar a la Bolsa».

Sea como fuere, el cruce de comunicados empresa-comité dejó nuevas pruebas de los diferentes prismas con los que enfocan la situación las dos partes. CNA recordó que «el objetivo prioritario es continuar la actividad industrial en el País Vasco, produciendo en el futuro de forma sostenible, eficiente y rentable, la mayoría de los productos».

Frente a esto, el comité denunció que CNA «se mantiene en su postura de reestructuración de la plantilla a la baja (hasta un 62%) y de cierre de Garagartza, con el abandono de las actividades de cocción y lavado». «No creemos que sea aceptable, y nos mantenemos en nuestra posición de búsqueda de una alternativa sostenible a largo plazo, dando empleo a la mayor parte posible de la plantilla», explicaron los trabajadores.

«Lo que plantean es una desindustrialización pura y dura, que no estamos dispuestos a aceptar; el valle no puede sufrir otro golpe así, y no entendemos que Garagartza, en la que la última actualización industrial se llevó a cabo en 2011, se pueda de ninguna manera considerar como una planta obsoleta o no competitiva», declaró Pérez. El presidente del comité de empresa explicó que la empresa les ha sugerido que busquen una alternativa, para lo que los trabajadores han solicitado «tiempo». «Queremos incorporar al proyecto al Gobierno Vasco y a Fagor S. Coop, dueña de la marca», dice Pérez.

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