Asier Minondo: «Bush puso aranceles y se perdieron más empleos que los que salvaron»

Asier Minondo, en el campus de Donostia de la Universidad de Deusto./LUSA
Asier Minondo, en el campus de Donostia de la Universidad de Deusto. / LUSA
Asier Minondo, catedrático de Economía de Deusto Business School

«El impacto para Euskadi no será grave porque las ventas de acero a Estados Unidos suponen el 9% del total de nuestras exportaciones»

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Los aranceles impulsados por Trump al acero y al aluminio no tendrán un impacto grave en la industria vasca. Asier Minondo, director del departamento de Economía de Deusto Business Scholl, especialista en economía internacional, explica que las exportaciones de Euskadi a aquel país suponen el 9% del total de las ventas de acero en el extranjero y el 5% en el caso del aluminio. Minondo añade que el problema de pérdida de empleo en Estados Unidos no ha sido provocado por la competencia foránea, sino por un incremento de la productividad derivada de las mejoras tecnológicas en el sector siderúrgico.

- Trump ha desvelado parcialmente sus cartas. Ha abierto un plazo de quince días para negociar. ¿Podría la UE quedar fuera de los aranceles?

- Los aliados de Estados Unidos pueden solicitar exenciones a la imposición de aranceles. La UE es un aliado en materia de defensa, con lo cual es probable que solicite la exención, y sería lógico que Estados Unidos la concediese. Sin embargo, con Trump nunca se sabe qué puede pasar.

- ¿La negociación se hará con cada país o en bloque con la UE?

- La política comercial es una competencia exclusiva de la Unión Europea. Por tanto, la negociación se realizará en bloque.

- En el caso de que finalmente los aranceles se aplicaran a la UE, ¿qué impacto tendrían sobre Euskadi?

- Euskadi, según el Eustat, vendió el año pasado a Estados Unidos 57 millones de euros, en concepto de fundición de hierro y acero. Si tomamos como referencia los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, la cifra se eleva a 208 millones, porque añade la fabricación de manufacturas en ambos materiales. Basándonos en este último registro, las ventas de hierro y acero a Estados Unidos suponen el 9% del total de las exportaciones vascas de estos materiales. En el caso del aluminio, las ventas son de 31 millones, el 5%.

-¿Es como para preocuparse?

- El impacto no es muy grande. El Departamento de Comercio de Estados Unidos estima que un arancel del 25% sobre el acero conllevará una reducción del 38,5% en el valor de las importaciones y un arancel del 10% sobre el aluminio provocará una bajada del 17%. Si realizamos, con todas las cautelas, una traslación lineal de esos porcentajes a Euskadi, las ventas de hierro y acero se reducirían en 80 millones de euros y las de aluminio en 5 millones. Estas cifras suponen el 3% y el 1% respectivamente de las exportaciones totales vascas de estos materiales.

- El acero que no entre en EE UU se tendrá que recolocar. ¿Estamos abocados a una guerra de precios?

- Creo que no. Al quedar excluidos Canadá y México, el impacto será menor. EE UU compró acero en 2017 por valor de 24.000 millones de euros, el 18% a Canadá y el 9% a México. El resto del mundo, por tanto, vendió a EE UU 17.520 millones. Si aplicamos el porcentaje de reducción del valor de las exportaciones que he mencionado anteriormente (38,5%), esa cantidad se rebaja a 6.745 millones de euros. Las exportaciones totales de hierro y acero en el mundo en 2016 fueron de 446.057 millones, por lo tanto, el acero que adquiría EE UU a otros países y que tendría que recolocarse supone el 1.5% del total.

«La pérdida de empleo en las acerías de EE UU es consecuencia de las mejoras tecnológicas»

«El 'lobby' americano de la automoción presionará para evitar las trabas al acero»

- ¿Una 'guerra de precios' favorecería a sectores vascos intensivos en el uso del acero y del aluminio, como la automoción?

- Les vendría bien, pero es más interesante disponer de proveedores seguros. El precio barato puede ser bueno para hoy y malo para mañana. A corto plazo el precio es un factor, pero es más importante mantener relaciones estables con quienes garantizan calidad.

- China ya ha anunciado que responderá a Estados Unidos. ¿Estamos ante el precipicio?

- Quién realmente puede generar una 'guerra de precios' es China, porque tiene una gran capacidad de producción que no está utilizando, equivalente a la de la UE. En 2010, 2011 y 2012 inundó el mercado con acero barato. Estados Unidos estableció 470 medidas 'antidumping' y la UE otras 20, reduciéndose las importaciones chinas. Por tanto, si China decide dar el paso, la artillería de respuesta ya está engrasada. Creo que este hecho frenará una 'guerra de precios'.

- Ahora el foco está puesto sobre el acero y el aluminio pero, ¿podría ser el preámbulo de una guerra comercial más extensa, con la entrada en juego de otros sectores, como la automoción?

- Ese riesgo existe. Así se desprende del 'tuit' de Trump en el que afirmó que las guerras comerciales son buenas. Si sigue por ese camino de bravuconería, las reacciones en cadena serían incontrolables y se podría entrar en una guerra comercial más amplia, no limitada al acero. La dimisión de Gary Cohn, asesor económico de Trump, por no estas de acuerdo con las medidas anunciadas por el presidente, es otro hecho preocupante.

- ¿No estamos ante el mundo al revés, con EE UU como adalid del proteccionismo y China como abanderado del libre comercio?

- En Davos fue el presidente chino el que hizo una apuesta más intensa en favor de la apertura de los mercados. No obstante, quiero pensar que la lógica va a imperar en Estados Unidos. No es la primera vez que establecen un arancel sobre el acero. Bush lo hizo en 2002 y se dieron cuenta de que por cada empleo que tienen en el acero hay ochenta que lo utilizan como 'input'. Comprobaron que para proteger un puesto de trabajo en el acero destruían muchos más en las empresas que lo utilizan. Perdieron más empleos de los que salvaron. Es de esperar que estas industrias, como las del automóvil, ejerzan de 'lobby' para detener los aranceles, porque la medida es negativa para la propia economía estadounidense. Otro ejemplo, ¿cuantos aviones compra China a Estados Unidos? ¿Cuánto empleo generan la compras chinas en este sector?

- ¿Es simplista pensar que la crisis del acero en Estados Unidos se soluciona con proteccionismo?

- Así es. Estados Unidos ha perdido unos 400.000 empleos en los últimos treinta años. Gran parte de esa pérdida se ha debido a los cambios tecnológicos. Se ha pasado de las grandes siderurgias a las miniacerías, que necesitan muchas menos personas para producir las mismas toneladas. De hecho, el incremento de la productividad del sector en aquel país ha sido espectacular. Por tanto, la identificación del problema es errónea desde el inicio.

- ¿Euskadi, como economía eminentemente exportadora, sufriría especialmente en una guerra comercial mundial?

- Sufriría todo el mundo. La incertidumbre que generaría una escalada de este tipo sería terrible para la economía. No hay que olvidar que formamos parte de una cadena de valor, de manera que lo que producimos aquí se vende en muchos países. La reacción en cadena sería tremenda.

- ¿La Unión Europea tiene músculo suficiente para obligar a EE UU a dar marcha atrás?

- Sí tiene capacidad. Es uno de los grandes bloques económicos mundiales, por eso espero que se imponga la lógica. No obstante, una vez que alguien decide establecer aranceles de forma unilateral, lo normal es que los demás países reaccionen, más por razones políticas que económicas. La estrategia pasa por responder con aranceles a productos fabricados en zonas de Estados Unidos que puedan ejercer mucha presión sobre Trump para que se eche atrás. Se está hablando del bourbon de Kentucky, las Harley Davidson de Wisconsin... Zonas que sean un caladero de votos de Trump y que le obliguen a rectificar.

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