Arantxa Tapia: «Si Cata es solvente en Cataluña, el Gobierno Vasco exige que también lo sea en Euskadi con Fagor-CNA»

Arantxa Tapia, en los jardines de Alderdi Eder, junto a la sede del Gobierno Vasco en Donostia.
Arantxa Tapia, en los jardines de Alderdi Eder, junto a la sede del Gobierno Vasco en Donostia. / LOBO ALTUNA

En una semana terrible para la industria vasca, la consejera de Desarrollo Económico subraya que el Ejecutivo apoya siempre en los concursos a quien propone más empleo

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

A Arantxa Tapia Otaegi (Astigarraga, 1963) se le han desatado varios 'incendios' industriales esta semana, con concursos, preconcursos, cierres o traslados de actividad fuera de Euskadi. La consejera recuerda que la fotografía general es mucho más positiva, y lanza certeros dardos a los industriales que «no creen» en los proyectos y a uno en especial; el presidente de Cata-CNA, quien, dice, le ha defraudado.

-Xey, General Electric, Grupo CEL y Fagor-CNA. En una semana, más de 1.000 empleos industriales en Euskadi han desaparecido o quedado en el alero. ¿Qué sucede?

-Hemos tenido una semana muy oscura, no voy a decir negra. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que, en general, ésta no es la fotografía de la industria vasca. En la salida de crisis, todavía hay empresas que lo pasan mal. Debemos de prestarles mucha atención.

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«En CEL y Xey estamos buscando inversores industriales que se hagan cargo de las plantas»

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-Pero es mucho empleo. ¿Ve factible un horizonte de esperanza en alguna de esas compañías?

-En CEL y Xey, cuyos concursos tienen ya administrador, estamos buscando inversores industriales que se hagan cargo de las plantas. En la primera estamos con un crédito participativo y en la zumaiarra, con un 30% del capital. Tiene que haber un plan industrial y que la Administración acompañe después. Así se hizo con Xey en su día.

-¿Cabe entonces solución para los 170 trabajadores de Zumaia?

-Vamos hacia una fase del concurso de acreedores en la que suelen aparecer esos inversores.

-En la que pueden aparecer...

-Sí. En la que pueden aparecer.

-¿Entonces...?

-Estamos buscando. Hay posibilidades de que aparezcan. Como ocurrió con Cablenor, Condesa, GES o Egoin. Es un proceso duro con mucha incertidumbre, pero hay posibilidad de esa segunda oportunidad.

-En cualquier caso, ¿qué mensaje da a los 170 empleados de Xey o a los 300 de CEL?

-Que no está todo perdido. Trabajamos por una continuidad. En las dos ha sucedido que el inversor industrial ha sido quien no ha creido en el proyecto. Nosotros sí creemos, con las mejoras que haya que hacer, claro.Lo que no necesitamos es sólo inversores financiadores.

-¿Por qué dice que los propios industriales no creyeron?

-Mire, en Xey, que nació en el mismo pueblo del que yo soy y que 'vive' donde yo vivo, en 2013 se hizo una apuesta con el señor Susperregui. Le dijimos: 'Tu crees en el proyecto y nosotros te acompañamos'. Ahora es él quien no quiere la ampliación, el que no cree. Necesitamos alguien que crea.

-¿Y existe ese inversor?

-Hay distintos acercamientos. Veremos si podemos concretarlo en una oferta.

-Aunque en cierto modo sean inevitables esos coletazos de la crisis, hay casos que claman al cielo. La planta de GE de Ortuella tiene un apenas año y medio...

-Sí es preocupante que Alstom apostara por esa planta, que le viera futuro, y que a la llegada de General Electric a la propiedad, ya sé que en un proceso más amplio y europeo, decida que se lleva esa producción. A la parte de Hydro de GE no la conocemos tanto, pero le aseguro que en este caso pusimos toda la carne en el asador. Ahora hay que intentar que el impacto en el empleo sea el menor posible.

-¿Y Fagor-CNA? La mayor quiebra en Euskadi, 1.000 millones de deuda, 2.000 empleos... Y hoy, de nuevo, al borde de la insolvencia. ¿Qué ha fallado? Le recuerdo que el pasado diciembre me decía usted que Cata le informaba «bastante puntualmente», pero el preconcurso le ha pillado con el pie cambiado.

-Hace dos o tres meses tuvimos la última reunión y no se nos dijo nada de esto. Sabíamos que estaban refinanciando el proyecto, pero... De ahí nuestro enfado. ¿Cómo es posible que nos enteremos por La Vanguardia digital? Eso es extraño.

-¿Se siente traicionada?

-Traicionada, no. Defraudada, sí.

-Suena a más que un 'defraude'. Insisto en que hablamos de un concurso especial, de una empresa especial y que provocó reacciones inéditas en Euskadi. ¿No había que vigilar un poco más?

-Quiero dejar un aspecto muy claro. La relación inicial la teníamos con la cooperativa y con su director, que por cierto fue el único que dio la cara.

-¿Habla de...?

-De Sergio Treviño. A través de él llegó la oferta de Cevital, con la que el Gobierno Vasco tuvo bastantes reuniones desde el inicio. No es menos cierto, que la oferta de Cata llegó de la mano de la propia cooperativa, con la que tomamos contacto mucho después y por la que yo pregunté en un mes de junio en un viaje a Cataluña a su consejero de Industria.

-¿Hasta ese momento no sabía nada de Cata?

-Sí, pero yo pedía referencias sobre Cata en Cataluña.

-¿Y...?

-En una oferta había más empleo y actividad que en la otra. Y, como siempre, el Gobierno Vasco valoró esos aspectos. A partir de ahí, fue decisión del administrador concursal. Una vez adjudicada, y como hacemos siempre, nos pusimos a trabajar para que el proyecto fuera una realidad.

-¿Y si Cata hubiera prometido 2.000 o 3.000 empleos? ¿No da la sensación de que se podía prometer cualquier cosa?

-La decisión la toma el administrador concursal, no el Gobierno.

-¿Y esa equidistancia entre ofertas la tuvo siempre?

-Yo siempre, analizando que el plan de viabilidad se sostuviera, me reuní con los dos. ¿Qué falló? Evidentemente, muchas cosas. Pero la decisión fue del administrador.

-¿Se resolvió demasiado rápido aquella crisis, que fue profunda y coincidió con su llegada al Gobierno? ¿Se cerró quizás en falso?

-Quizá en la ejecución de los planes ha habido errores, pero no lo voy a analizar en profundidad yo. Yo tengo mi propia percepción. Pero ni en este ni en ningún caso el Gobierno toma partido por nadie.

-¿Y cuál es esa percepción suya?

-Creo que con la voluntad de cumplir los objetivos que se habían planteado, antes de estabilizar las producciones más factibles, las de cocción, se intentó poner en marcha la planta de lavado y no se ha podido gestionar todo a la vez.

-¿Eso es una mala gestión?

-Te puede pasar. Pero la prisa o el querer cumplir por exceso con lo planteado en la oferta ha podido llevar a esto.

-A lo mejor los objetivos eran demasiado ambiciosos...

-Pues es posible, pero no soy capaz de hacer un juicio de valor. Expertos en el concurso decidieron que eso era posible. Yo no soy experta en la gestión de una planta de electrodomésticos.

-¿Puede concretar en qué se siente defraudada?

-Teníamos una comunicación directa, vía teléfono o personal, normal. Pero algo tan importante (el preconcurso) no han entendido que tenían que comunicarlo. No lo entiendo.

-¿Se fía usted ahora del presidente de CNA, el señor Parladé?

-Bueno, va a tener que demostrar una serie de cosas.

-¿Cómo qué?

-Como que, si quiere colaborar con nosotros, debe tener encima de la mesa un plan muy eficiente. Como no estamos aún en el concurso, yo, directamente, tendré que evaluar ese proyecto.

-¿Cuánto dinero les debe CNA?

-Somos arte y parte; estamos en un crédito sindicado con algunos bancos a través del Instituto Vasco de Finanzas (IVF) por valor de tres millones de euros.

-¿Esa es la única deuda con el Gobierno Vasco?

-La única.

-¿Se creía usted, hace cuatro meses, que CNA iba a comprar plantas en Asia, África y Oriente Medio y que preparaba su salida a la Bolsa de Hong Kong?

-Sí me creo que lo tuvieran en mente. El señor Parladé y su empresa tienen esa forma de actuar. Otra cosa es qué viabilidad tenía si estaba refinanciándose...

-Por eso se lo pregunto.

-A corto plazo iba a ser imposible, y ya se lo dije.

-¿Y no es un poco feo que se trasladen esos mensajes a las puertas de un preconcurso?

-Cada cual tiene su forma de hacer.

-¿Le han dado las explicaciones que usted había pedido?

-Ayer se reunieron con mi equipo, y se ha comprometido a traer un plan antes de fin de mes. Yo sólo pido que sea un plan fiable.

-¿Será una mera refinanciación o incluirá algo más?

-No lo sé. Habrá refinanciación, que la doy por supuesta puesto que la esencia del preconcurso es esa, y algún otro elemento. ¡Creíble!

-¿Les explicó Parladé que había cesado a Francisco Martín, el director general de Fagor-CNA?

-También lo conocimos de forma extraoficial. En todo caso, la responsabilidad de presentar un plan en condiciones será de la presidencia del grupo. No nos valen excusas ni lavados de imagen.

-¿Está usted conmigo en que este es un caso un tanto especial?

-Ya no. Ya no es un caso especial. Lo fue en su día, quizás porque venía de una cooperativa, de los orígenes del cooperativismo. Si quiere continuar, que es lo que dice, quiero saber cómo. El Gobierno Vasco siempre ha estado equidistante. Y siempre echamos un cable. En este caso, tres millones en un crédito participativo. Ahora seremos exigentes.

-La generalitat avaló ante el juez la «solvencia» de Cata. ¿Alguien no se enteraba allí?

-Cata en Cataluña me consta que es solvente. Si lo es allí, el Gobierno Vasco exige que tambié lo sea aquí con Fagor-CNA o Edesa-Industrial.

-Edesa-Industrial supone un 40% de la facturación de CNA. ¿Alguien le ha trasladado o prevé que una eventual caída de Fagor-Cata pueda impactar en todo el grupo?

-Entiendo que el señor Parladé es el primer interesado en que esto funcione. Parte de los créditos que ha pedido están avalados por la matriz, luego será el primer interesado en que esto no 'contagie' a todo CNA y se le vaya todo por el sumidero.

Más luces que sombras

-Es cierto que no todo es oscuridad en la industria vasca...

-Por supuesto. Tenemos muchísimos casos de éxito. La automoción marcha con fuerza, GKN, CIE, Mercedes... El sector del papel con Pasaban y Cikuñaga, las renovables, CAF, Nem Solutions, Aernnova, Danobat, la máquina-herramienta... Son muchos. La industria va bien. Habrá disgustos y por desgracia seguirá habiéndolos, pero vamos bien.

-El informe sobre Competitividad de Orkestra alerta de que la recuperación económica puede no ser tal en el ámbito social...

-Creo que se refería a la calidad del empleo, que es una prioridad para el Gobierno. Sí nos preocupa que los empleos no sean a largo plazo. En la medida de que el empleo industrial crezca esto mejorará. Hablo también de formación a los jóvenes y a los menos jóvenes.

-Ese informe hablaba del riesgo de un tejido industrial en Euskadi a dos velocidades. Con las pymes incapaces de seguir a las grandes.

-Las dos velocidades nos preocupan, pero no lo relaciono sólo con la dimensión. A veces, una empresa de 150 trabajadores no sale adelante en el mundo digital y una de 50, sí.

-Su Plan de Industrialización 2017-2020, que aprobará el Gobierno en dos semanas, reconoce que las pymes se sienten desatendidas...

-Sí, y eso que nuestros planes son para ellas. Hemos detectado que los procesos administrativos son complejos y detraen el interés. Quizá es ahí donde tenemos que intervenir. O a través de las agencias comarcales o las diputaciones. A veces, las empresas ni conocen las ayudas... Es un trabajo para hacer entre las administraciones. En innovación, los centros de FP se están acercando a las pymes que no llegan a los centros de investigación. Tenemos que permeabilizar todo el sistema.

-El CES ha reprochado a su departamento la escasa participación de los agentes concernidos en su Plan de Industrialización...

-Eso es una constante en el CES, pero nuestra política industrial siempre tiene en cuenta a los agentes. Creo que se refiere a los sindicatos. Le adelanto que en la próxima convocatoria de la mesa de Diálogo Social -le he propuesto a la consejera (San José) y ha aceptado- incluiremos un apartado para analizar cómo va a afectar al empleo y a la formación la digitalización industrial.

-Una mesa en la que, previsiblemente, no estarán ELA ni LAB.

-Hoy, están los que están. Nuestra voluntad es que acudan todos. En otros países, la parte social se involucra mucho. CC OO y UGT ya han expresado su voluntad de trabajar.

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