«Apostamos por ser proveedores de petroleras y eólicas en los entornos marinos más agresivos»

Representantes de las diez empresas, de los dos clústeres y de Tecnalia posan en Erreka (Bergara), tras reunirse con DV./MORQUECHO
Representantes de las diez empresas, de los dos clústeres y de Tecnalia posan en Erreka (Bergara), tras reunirse con DV. / MORQUECHO

Diez empresas vascas, dos clústeres y Tecnalia se alían para competir en un mercado cada vez más exigente. Impulsan una plataforma en alta mar donde probar, frente a la salinidad y otros agentes corrosivos, las piezas que fabrican

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Más lejos, más profundo y más eficiente. Estas son las exigencias que plantean las grandes compañías eólicas, gasísticas y petroleras a sus proveedores. El mar es una fuente ingente de energía, pero los aerogeneradores se levantan cada vez más lejos de la costa y las plataformas que extraen los combustibles fósiles deben perforar más abajo en el subsuelo marino. En consecuencia, las uniones atornilladas, los tubos, los revestimientos o los equipos eléctricos tienen que estar preparados para trabajar en ambientes en extremo hostiles, con la corrosión como principal enemigo.

El reto es mayúsculo porque hay que añadir la presión para reducir los costes, un ingrediente básico en un mercado tan competitivo como el energético. Pues bien, diez empresas vascas, dos clústeres y Tecnalia se han aliado para competir en ese exigente mundo donde la salinidad, la incrustación de la vida marina en la maquinaria y el fuerte oleaje forman parte del paisaje diario. El objetivo es fabricar componentes que resistan ese ambiente endiablado. Para ello se han unido en un consorcio que impulsa, junto al Gobierno Vasco, la instalación de un laboratorio flotante (Harshlab) situado 1,7 kilómetros frente a Armentia, en mar abierto. Se trata de una zona acotada, denominada Biscay Marine Energy Platform (Bimep), dependiente del EVE. En esa instalación cada empresa colocará sus componentes y ensayará cómo reaccionan ante las condiciones marinas.

DV se ha reunido con representantes de esas diez empresas para que expliquen por qué han decidido asociarse y qué esperan de Harshlab. En el encuentro también estuvieron presentes los directores del clúster vasco de la Energía y del Foro Marítimo, así como Íñigo Braceras en representación de Tecnalia, centro que ha diseñado el laboratorio flotante.

La cita tuvo lugar en Bergara, en la sede de Erreka Fastening Solution, compañía que ha impulsado el proyecto con entusiasmo. Imanol Olaskoaga, director de la firma de la Corporación Mondragón, resume a la perfección por qué el proyecto ha logrado la adhesión de una decena de empresas, en un país donde lo habitual es que cada uno vaya por libre. «Nuestros productos tienen que durar más tiempo, trabajando en condiciones cada vez más difíciles. Si queremos ganar contratos, debemos demostrar que lo que fabricamos responde a esas exigencias. No podemos competir con empresas grandes si no nos asociamos. Ese es el objetivo de Harshlab, trabajar en común para desarrollar soluciones que aporten valor añadido».

«Sentar las bases»

El consorcio ha comenzado su andadura como una alianza tecnológica, no empresarial. Se ha diseñado como un instrumento para compartir un laboratorio flotante donde cada compañía prueba sus piezas en función de los requerimientos de sus clientes. Sin embargo, como señala José Ignacio Hormaeche, director del cluster de la Energía, la relación que se ha establecido entre ellas «sienta la bases» para una colaboración futura más estrecha. Olaskoaga opina de manera similar. «En la mente de todos está ofertar soluciones conjuntas, porque incluso las grandes empresas presentes en el consorcio son pequeñas a nivel mundial. Ahora estamos en la fase de enamoramiento y luego se darán más pasos».

Consorcio

Empresas
Erreka, Blug, Ditrel, Gual, Hine, Navacel, Nem Solutions, Sasyma, Tubacex, Vicinay.
Clusteres
Foro Marítimo Vasco y cluster vasco de la Energía.
Centro tecnológico
Tecnalia ha diseñado el Harshlab.
Financiación
El coste es de 1,4 millones de euros. Cuenta con ayudas del Gobierno Vasco a través del Fondo de Innovación y del programa Hazitek.

Algunas compañías ya han avanzado en su relación. Este es el caso de la citada Erreka y la alavesa Tubacex. Arkaitz Etxezarreta (Erreka) explica que de los contactos con el fabricante de tubos ha surgido la oportunidad de desarrollar proyectos al alimón. La compañía de Bergara fabrica uniones atornilladas cuya sensorización permitirá predecir posibles desperfectos en las tuberías, facilitando su reparación antes de que se produzca la rotura.

Aitor Navarro (Tubacex) coincide con Etxezarreta en que el consorcio «ofrece una perspectiva global y quizá en el futuro ir de la mano junto a otras empresas». En el caso de su compañía, explica que su participación en el laboratorio marino encaja con el objetivo de potenciar la presencia en el mercado offshore. «Somos especialistas en tubos de acero inoxidable sin soldadura. Queremos dar un salto y ser un proveedor de soluciones, lo que nos obliga a disponer de nuevos productos y probarlos».

Abaratar costes

La construcción de plantas eólicas marinas es un negocio creciente, pero atosigado por las exigencias para abaratar los costes en la producción de energía. En consecuencia, los fabricantes diseñan cada vez turbinas más grandes y palas más largas, con la obligación de incrementar su resistencia para operar en alta mar.

Las guipuzcoanas Hine y Glual conocen de sobra cómo aprietan las tuercas las multinacionales. De ahí que, pese a que sean competencia, ambas formen parte del consorcio. «Nos estamos acostumbrando a colaborar -señala Iker Arrizabalaga (Hine)-. Es difícil, pero hay cuestiones de interés común, sabiendo que luego cada uno irá al mercado con su solución». Arrizabalaga añade que en el caso de la firma de Olaberria, el interés por participar en la iniciativa tiene una doble vertiente. «Además de adaptar el producto a ambientes mucho más hostiles, queremos enriquecerlo con servicios añadidos, como la monitorización remota. Aprovecharemos la presencia de Nem Solutions para avanzar en esta línea» .

Por su parte Gregorio Zabaleta explica que Glual (Azpeitia) está inmersa en el mercado 'onhsore'. «Apostamos por trasladar todo nuestro conocimiento a un ámbito más agresivo, lo que nos obliga a estudiar la degradación de los materiales, un hecho que provoca extremas dificultades en los equipos. Nos hemos apoyado en Tecnalia para realizar los ensayos».

También cuenta con experiencia en energía eólica Ditrel Industrial, pero al igual que Glual limitada a plantas situadas en tierra, para las que lleva 35 años fabricando pernos de aisladores. La firma de Vitoria quiere ampliar el negocio entrando en las energías renovables 'offshore' y más en concreto en las soluciones de conexionado eléctrico submarino. «Harshlab nos aporta ensayar nuestra tecnología en condiciones reales. Es interesante hacerlo en consorcio. Si uno va solo es más ágil, pero en grupo se llega más lejos», subraya Ibón Larrea.

El salto de tierra al mar ha sido igualmente el motivo que ha llevado a Credeblug (Azpeitia) a interesarse por el proyecto. Fabrica pulpos, cucharas y pinzas para la manipulación de grandes cargas en acerías, puertos y plantas de residuos. Recientemente se ha introducido en el mundo marino. Asier Susaeta señala que la decisión se ha tomado «porque hay compañías interesadas en manipular cargas muy pesadas a grandes profundidades. Es un nicho de mercado interesante. Hemos adaptado nuestra tecnología a un nuevo entorno y Harshlab nos permite probarla en plazos largos de tiempo». Susaeta indica que su empresa «probablemente es la más pequeña del consorcio. Para nosotros es difícil acceder en solitario al mercado 'offshore', así que participar en este proyecto nos facilita entrar en una cadena de empresas y ser más competitivos».

Petróleo y gas

Al igual que el eólico marino, el sector oil&gas se ve sometido a condiciones duras de explotación. En la compañía vizcaína Vicinay, fabricante de cadenas y conectores, lo saben bien, dada su dilatada experiencia en la construcción de plataformas en alta mar. «Nos enfrentamos a dos cuestiones clave -señala Aintzane Expósito-. Por un lado, nuestros competidores avanzan en tecnología, lo que nos obliga a ir por delante. Además, las plataformas cada vez se encuentran en localizaciones más difíciles y se están diseñando para que prolonguen su vida. Necesitamos productos que duren más tiempo y aseguren la integridad de las instalaciones».

Los recubrimientos de las turbinas y de las estructuras en mar abierto son esenciales para garantizar la eficiencia de los equipos. Sasyma (Erandio) lleva desde 1958 trabajando en este sector. Harshlab le viene como anillo al dedo para validar nuevos revestimientos. «La corrosión es clave a la hora de desarrollar proyectos 'offshore'. Los recubrimientos -explica Fernando Ibarrondo- tienen como objetivo alargar la vida de las plataformas. Las exigencias cada vez son mayores y de ahí que estemos interesados en esta iniciativa».

Un elemento común a las empresas que forman parte del consorcio es su apuesta por ofrecer más servicios al cliente, como el mantenimiento predictivo. Es decir, ser capaces de adelantarse a los fallos, lo que implica la instalación de sensores que envíen información a tierra y procesar la ingente cantidad de datos que se reciben.

Y ahí entra en juego la donostiarra Nem Solutions. Miguel Ángel Veganzones explica que «no somos fabricantes de componentes físicos, proveemos soluciones digitales de operación y mantenimiento de productos complejos, como una turbina eólica. Gozamos de un posicionamiento muy fuerte en 'onshore', así que resulta un salto natural marinizar nuestros servicios, donde queremos jugar un papel importante». Para Veganzones, Harshlab es un proyecto científico-tecnológico «que posibilita desarrollar un músculo colaborativo ajeno a las restricciones del mundo empresarial. En ese sentido ejerce una tracción muy positiva».

El director del clúster de la Energía incide en la misma línea. «Es un proyecto transversal. No se trata de unirse para fabricar un producto -indica Hormaeche- sino de buscar soluciones para componentes muy distintos». Una colaboración que también resalta Luis Ortiz de Zarate, director del Foro Marítimo, quien añade que las energías marinas dibujan un futuro esperanzador, porque posibilitan la diversificación de las empresas.

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