Antonio Garamendi: «Las empresas también se irían de Euskadi si hubiese una deriva secesionista»

Antonio Garamendi, en la sede de la organización patronal en Madrid./ÓSCAR CHAMORRO
Antonio Garamendi, en la sede de la organización patronal en Madrid. / ÓSCAR CHAMORRO

El vicepresidente de la CEOE asegura que las compañías que han salido de Cataluña lo han hecho «con pena» pero a la búsqueda de un lugar más estable

MANU ALVAREZ

Rechaza la idea de que alguien haya intentando presionar a los empresarios catalanes, especialmente a las compañías más grandes, para que inicien un éxodo y huyan del terremoto institucional que se ha desatado en su territorio. Más bien al contrario, está convencido de que quienes han tomado la decisión de irse lo han hecho «con pena» pero con la responsabilidad de tener que defender un negocio que, de otra forma, corría peligro. Antonio Garamendi (Getxo, 1958), vicepresidente de la patronal española CEOE y presidente de CEPYME, la organización que agrupa a las pequeñas y medianas empresas, no duda de que en Euskadi se reproduciría un movimiento idéntico de salida masiva de compañías si en algún momento se reprodujera un conflicto soberanista como el de Cataluña.

- La huida de empresas se ha convertido en el icono más contundente de las consecuencias que tiene el conflicto catalán. Las financieras han reconocido que reaccionaron para contener la retirada de depósitos de los ahorradores. ¿Cree que el resto, por ejemplo las de bienes de consumo, lo hacen para sortear un boicot?

- Espero que no sea así. Soy antiboicot, me parece una auténtica locura. Yo creo que hay una cuestión general, que afecta a todas las empresas, que es más de fondo y también más sencilla de explicar. Si Cataluña se separa de España, al día siguiente ya no es Unión Europea. Los bancos se saldrían de la supervisión del Banco Central Europeo y entrarían en un atolladero de financiación. El resto de empresas se encontrarían con un arancel para vender sus productos fuera de Cataluña y sin libertad de movimiento de mercancías. Y una cuestión añadida y delicada, tendrían a dos gobiernos reclamándoles al mismo tiempo el pago de los mismos impuestos. Ante ese panorama, es lógico que hayan tomado la decisión de trasladar su sede.

-¿Se imaginaba hace tan sólo un mes un escenario como éste de fuga de empresas?

- Sinceramente, no. Pero también es verdad que tampoco imaginaba que el Gobierno catalán iba a llegar a una posición como ésta.

« En Euskadi el impacto sería mayor. Ademásde la sede social, seiría la recaudación» Empresas e impuestos

- ¿Hay algo de movimiento político en la decisión de esas 1.700 grandes empresas que han abandonado Cataluña?

- Los empresarios no hablamos de política, sino de estabilidad. Es el caldo de cultivo que necesitamos y el que buscamos. La decisión de esas empresas es el choque de la realidad contra la irrealidad. El punto en el que las empresas se ven obligadas a tomar decisiones duras, traumáticas y difíciles para defender su actividad, los intereses de sus accionistas, pero también el de sus trabajadores y sus clientes. Y estoy convencido de que han actuado con responsabilidad y también con mucha tristeza.

- El exministro Josep Borrell echó en cara a los empresarios catalanes que no hubiesen levantado la voz antes. ¿Qué opina?

- Insisto en que no somos políticos y no nos corresponde ese papel. Pero la reclamación de estabilidad era un clamor desde hace tiempo. Hay bastantes comunicados de la CEOE en los que se advertía con claridad de los riesgos. Y me consta que en privado numerosos empresarios catalanes habían trasladado a la Generalitat lo que pensaban y lo que estaban dispuestos a hacer.

«La decisión de las empresas es el choquede la realidad contrala irrealidad» Fuga Masiva

- Algunos analistas han apreciado una discrepancia interna en la cúpula de la CEOE, adjudicando al presidente Juan Rosell una posición poco contundente.

- La verdad es que no existen discrepancias de ese tipo. Hay un buen número de comunicados que revelan con claridad la posición de la CEOE. Quizá alguien se ha fijado en algunos matices del último comunicado, que pueden ser discutibles, pero que para nada reflejan una diferencia de criterio en la organización.

- ¿Ha existido alguna presión a esas empresas por parte de instituciones del Estado?

- No me creo esa tesis. Ellos mismos han explicado con claridad las razones.

- Los que se han ido, ¿volverán?

- Ese es ahora el gran problema para Cataluña, porque ya hay antecedentes, por ejemplo en Quebec, de irse y no volver. Y no es sólo la salida de empresas, sino también el descenso en la venta de coches, de libros, etc. Son los propios catalanes los que han dejado de consumir como consecuencia de la incertidumbre. Y la pérdida del turismo... un desastre.

- ¿Se imagina algo parecido en el País Vasco?

- No quiero imaginarlo, pero las empresas también se irían de Euskadi si hubiese una deriva secesionista. Y las consecuencias serían mucho más negativas y más inmediatas que en el caso catalán.

Como en Cataluña, pero peor

- ¿A qué se refiere?

- De Cataluña, por el momento, se han ido las sedes sociales de esas empresas. El País Vasco, además de las sedes, perdería de forma inmediata la recaudación de impuestos ligada a esas empresas, algo que no ocurre en Cataluña porque ingresaban los suyos y lo seguirán haciendo en la Agencia Tributaria. En el caso de las empresas vascas supondría dejar de ingresar en las diputaciones para hacerlo en la Agencia Tributaria. Eso sí que es jugar con las cosas de comer.

- Sin embargo, el empresariado vasco, en su inmensa mayoría, fue capaz de aguantar el envite del terrorismo.

- Los empresarios vascos han demostrado un enorme compromiso. Por miles aguantaron la extorsión terrorista, el asesinato de algunos de ellos y una situación realmente complicada. Pero era una situación diferente, un problema puntual. En el caso catalán los empresarios se enfrentan a un problema que les ha generado el Gobierno de la Generalitat y eso, desgraciadamente, requiere decisiones drásticas.

«Son los propios catalanes los que han dejado de consumir por la incertidumbre» Efectos en la Economía

- Lo que ha sucedido con las empresas catalanas, ¿servirá como efecto pedagógico en el País Vasco para que no haya tentaciones de imitar esa hoja de ruta?

- Creo que afortunadamente la transversalidad en la política vasca ha sido muy buena para serenar las cosas. En Euskadi hay una clase política moderada y creo que no era necesario asistir a lo que ha pasado en Cataluña para conocer las consecuencias. Pese a todo, si a alguien le quedaban dudas, está claro que es un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas.

«El tratamiento fiscal vasco noes el más adecuado»

- Más de 1.700 empresas han abandonado Cataluña y sólo una ha recalado en Euskadi. ¿No somos atractivos?

- Euskadi es un sitio maravilloso. Pero... la realidad es la realidad.

- Vamos, que tiene razón el diputado general de Bizkaia cuando dice que los inversores nos tachan del mapa.

- Es que el tratamiento fiscal en Euskadi, como insiste de forma reiterada Confebask, no es precisamente el más adecuado. Y no sólo en el Impuesto de Sociedades, sino sobre todo en el caso del Impuesto sobre el Patrimonio que afecta a los directivos que toman las decisiones y que no lo tienen que soportar en Madrid. Para muchos supone incrementar en 23 puntos la presión fiscal sobre sus ingresos anuales. Y... 23 puntos son muchos puntos.

- Pero en la no elección del País Vasco, ¿pueden haber pesado también consideraciones de tipo político? Uno no se va de un territorio de tsunamis a otro en el que hay movimientos sísmicos cada cierto tiempo.

- No lo sé, pero la imagen que tiene en estos momentos el País Vasco no es conflictiva. Al contrario, es la imagen de un territorio que ofrece estabilidad. Pero también es cierto que para una empresa cualquier mínima duda es suficiente y se busca la máxima seguridad. Todas las empresas tienen un mapa de riesgos y lo mejor es que no haya riesgo alguno.

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