«Estamos analizando financiar más proyectos en Donostia»

Javier García, en el edificio central del parque tecnológico.
Javier García, en el edificio central del parque tecnológico. / MICHELENA

«Hemos decidido junto a Asklepios invertir en el parque tecnológico de Miramón por la existencia de talento con experiencia y el apoyo de las instituciones», asegura Javier García, Socio Director de Columbus Venture Partner

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

La apuesta del fondo de inversión Columbus por el parque tecnológico de Miramón es firme. Así lo asegura el científico y empresario valenciano Javier García, fundador de la firma junto a otro investigador, Damià Tormo. Ambos convencieron a la biotecnológica estadounidense Asklepios para asentarse en Donostia, creando conjuntamente la compañía Viralgen. García afirma que el ecosistema científico-tecnológico de Miramón es de primer orden y añade que está analizando nuevas inversiones.

- ¿Por qué una biotecnológica estadounidense y un fondo de capital riesgo de Valencia deciden invertir en San Sebastián?

- El primer motivo ha sido la existencia de talento con experiencia en virología y en el desarrollo de productos. La segunda razón radica en la posición geográfica. La cercanía de Francia permite traer talento de ese país. Además, disponemos de un centro de desarrollo de terapia génica en la Universidad de Navarra. A todo esto se unió que la relación con la Administración vasca ha sido excelente. Entendieron el proyecto y al Gobierno Vasco le encajó perfectamente. Además, el parque tecnológico es un centro único, un ecosistema que relaciona empresas y universidad. También cuenta la calidad de vida de una ciudad donde todo está a mano.

«Analizamos otras localizaciones, pero Miramón reúne todas las condiciones idóneas»

«San Sebastián puede convertirse en un referente internacional en el campo de la producción»

«El fondo saldrá cuando tenga que hacerlo, pero Asklepios está aquí para quedarse»

- ¿Analizaron otras localizaciones?

- Hubiera sido más fácil montar la empresa en Madrid, Valencia o Navarra, pero al final nos hemos decantado por el lugar donde se dan todas las condiciones idóneas. Así se lo planteamos a Asklepios y ellos, analizando las distintas opciones, incluso fuera de España, aceptaron nuestra recomendación. Y eso pese a que San Sebastián no tiene unas comunicaciones óptimas.

- Supongo que los responsables de Asklepios no tendrían ninguna referencia sobre San Sebastián.

- Sí la tenían. Jude Somulski, el titular de las patentes que utilizamos para elaborar estos productos, vino a San Sebastián en 2014 para dar una conferencia. Se quedó encantado de la ciudad y dijo que era el lugar perfecto para montar una empresa. Nosotros lo trajimos porque ya sabíamos que aquí había un entorno único. Así que conoce perfectamente la ciudad. De hecho, tuvimos un recorrido muy interesante que incluyó un buen restaurante y una visita a Bilbao donde participó en un evento sobre la enfermedad de San Filippo. Entonces estábamos todavía lejos de acordar una 'joint venture', pero a veces las cosas suceden así.

- ¿Viralgen supondrá el empuje definitivo para que Miramón se convierta en un polo de referencia internacional en el sector 'bio'?

- Sí se convertirá en un polo de referencia en el campo de la producción, pero en el de la terapia todavía no hay suficiente masa crítica, aunque no hay que descartar que también se dé el paso.

- ¿Su apuesta por Miramón está cerrada o tiene intención de realizar nuevas inversiones?

- Haremos más cosas. Aunque solo sea pensando en las sinergias, si tengo que venir aquí, mejor tener tres empresas en Donostia en lugar de solo una. De hecho, contamos con una oficina en el parque para ir viendo más oportunidades. Somos un fondo pequeño y no nos conviene dispersar las empresas. Conocemos el parque, a la gente, el entorno... No le niego que estamos analizando nuevas inversiones a tres o cuatro años vista.

- ¿Cómo nació Columbus?

- Hace cuatro años mi socio Damià Tormo y yo pensamos en la posibilidad de invertir en el sector biotecnológico español. Teníamos dos empresas, Bioncotech y Artax, y nos dimos cuenta de que había muchas oportunidades en España, pero nos enfrentábamos a un problema importante. Si empezábamos a levantar dinero empresa a empresa, el trabajo iba a ser imposible. Por tanto, decidimos crear un instrumento de inversión con el objetivo de disponer de suficiente capital para financiar la oportunidades que surgieran. Esa fue la génesis de Columbus Venture Partners.

- ¿Por qué establecieron contacto con Asklepios?

- No teníamos experiencia en el mundo del capital riesgo, sí en el de la biotecnología y en el desarrollo de productos y empresas. Por tanto, decidimos montar el fondo al revés. Es decir, buscar primero las oportunidades y luego el dinero. Es decir, le proponemos al inversor una serie de proyectos concretos. Ahí establecimos la conexión con Asklepios y estudiamos el mercado. Decidimos que había que invertir en dos campos. Uno de ellos es el de la terapia génica. Hemos realizado una inversión en la Universidad de Navarra de 40 millones de euros junto a Roche y Novartis. Aprendimos que el cuello de botella a la hora de desarrollar terapias avanzadas se encuentra en disponer de un buen nivel científico y en la capacidad de producción. El nivel científico lo teníamos, pero en el mundo no existe capacidad de producción suficiente. De ahí que el fondo también pusiera el foco en este segundo aspecto, junto a Asklepios.

- ¿Qué vocación de permanencia tiene el fondo en Viralgen?

- Como cualquier fondo. Saldremos cuando tengamos que hacerlo, pero Askeplios está aquí para quedarse. A nuestros inversores les daremos una salida, pero cuando se produzca la empresa quedará en buenas manos. Nosotros somos el tractor inversor, pero queremos que la posición en el mercado sea duradera. Hablamos de un mercado con mucha demanda. En la actualidad hay 500 ensayos clínicos para este tipo de tecnología, con una lista de espera de entre dos años y dos años y medio para producir.

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