Ven alejarse el fantasma de la plusvalía municipal

Los consistorios guipuzcoanos han visto solventarse también este año una de las cuestiones que no solo amenazaba sus posibles ingresos del futuro sino que también podía suponer una sangría de millones si conllevaba la devolución de años anteriores. Hablamos del impuesto comunmente conocido como plusvalía municipal, que grava la venta de inmuebles (concretamente grava el terreno). La sentencia del TC que anula su abono en caso de que esa venta se haga a pérdida -a una cifra inferior que la de compra- arrojó luz al asunto y la reforma de la Norma Foral para adecuarse a ese fallo ha aportado garantías a los cobros realizados por los consistorios. Los ayuntamientos no están obligados a devolver cuantías de expedientes cerrados, solo deberán dejar de cobrar el gravamen -que aporta alrededor de 50 millones al año a los consistorios de Gipuzkoa- en caso de hacerlo a pérdida desde el fallo del TC.

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