La UE advierte a Madrid y Vitoria de los límites para ayudar a La Naval

La UE advierte a Madrid y Vitoria de los límites para ayudar a La Naval

La Comisión ha remitido una carta en la que exige toda la información sobre el anuncio realizado por Urkullu de una hipotética inversión

M. ALVAREZ BILBAO.

El anuncio realizado la pasada semana por el lehendakari sobre la disposición del Gobierno Vasco a convertirse en el futuro en accionista de La Naval, ha activado las alarmas en Bruselas. La Comisión Europea apenas ha tardado unos días en mover ficha para advertir formalmente, tanto al Ejecutivo vasco como al central, de lo delicado que es el propósito de ayudar a una empresa privada con fondos públicos porque puede considerarse 'ayuda de Estado' y ser por tanto ilegal. La iniciativa ya permite entrever que la UE va a extremar la vigilancia sobre el proceso de quiebra de La Naval.

La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia, matizó ayer en una entrevista radiofónica, que La Naval debería cumplir un buen número de condiciones antes de que el Gobierno Vasco pueda plantearse cualquier tipo de intervención. «Debe salir del concurso -dijo Tapia-; también debe haber un inversor que se haga cargo de retomar la actividad y -quizá lo más importante- debe acreditar con una trayectoria positiva que el proyecto es viable».

La Dirección de Competencia de la Comisión ha hecho esta advertencia a través de una carta remitida a ambas administraciones, en la que no sólo recuerda que la construcción naval es un sector «sensible» en lo que se refiere a la vigilancia de las autoridades comunitarias, sino también de las limitaciones que existen para inyectar dinero público en empresas en crisis. La UE exige en la misiva que el Gobierno Vasco explique el alcance de las declaraciones del lehendakari y los planes que hay para que materializar la entrada en el capital del astillero.

Por otra parte, el astillero mantiene intensas negociaciones con los armadores de los buques que tiene en construcción. Así, además de una financiación directa de los armadores a las empresas contratistas -algo que ya hace en estos momentos Tideway para seguir con la construcción del cablero 'Living Stone'-, también se ha plantado la posibilidiad de realizar una entrega anticipada, aunque no hayan sido aún terminados. A continuación y ya con el barco incompleto en manos del armador -con lo que se pretenden salvar problemas jurídicos del concurso-, el astillero firmaría un nuevo contrato con los armadores para proceder a la finalización de los buques.

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