Los accidentes laborales mortales se disparan en Gipuzkoa

Los accidentes laborales mortales se disparan en Gipuzkoa

Se han producido cinco fallecidos hasta junio frente a uno el año pasado

PILAR ARANGUREN

La muerte de tres trabajadores en Euskadi en la primera semana de julio ha encendido todas las alarmas devolviendo al primer plano una realidad que con la crisis había quedado algo amortiguada debido a la menor actividad productiva. Pero con la recuperación la siniestralidad laboral ha vuelto a repuntar y lo ha hecho más allá de la propia actividad económica, lo que ha provocado que los sindicatos e incluso Osalan reclamaran un mayor esfuerzo a las empresas en las medidas de prevención de riesgos laborales, además de exigir empleos más estables, ya que muchos de los accidentes se producen en subcontratas o en puestos temporales y precarios. De hecho, un tercio de los siniestros laborales en Euskadi suceden en el primer año de trabajo, y dentro de ese periodo el mayor porcentaje tiene lugar el primer mes, como recordó recientemente el director general del Insituto Vasco de de Seguridad y Salud Laboral, Alberto Alonso, en unas jornadas organizadas por Adegi.

Los últimos datos dados a conocer por Osalan se refieren al primer semestre de este año. Y en dicho periodo, Gipuzkoa sale mal parada, ya que se han producido cinco muertes en el trabajo frente a un fallecimiento contabilizado en el mismo periodo del año anterior. Es decir, se ha multiplicado por cinco. Una tendencia preocupante, máximo cuando en el resto de territorios vascos se ha registrado un descenso. En Bizkaia se han producido ocho frente a los trece de un año antes, y en Álava ha habido un muerto, la mitad que en el primer semestre de 2016.

Una evolución, la guipuzcoana, que no tiene visos de corregirse al menos en julio, dado que de los tres fallecidos en la primera semana de este mes dos se produjeron en nuesetro territori: uno en Azkoitia, al quedar atrapado un trabajador en una máquina, y el otro en Irún tras caerle encima a un empleado dos sacos de 600 kilos.

Pero volviendo a los datos del primer semestre, de los cinco fallecidos en nuestro territorio, tres se registraron durante la jornada laboral y dos in itinere, es decir, en el trayecto al puesto de trabajo. En ambos casos, ha crecido la siniestralidad, ya que el fallecido el año pasado se produjo en la jornada laboral. Las asociaciones empresariales suelen incidir habitualmente en los primeros, ya que entienden que su responsabilidad queda diluida en los ‘in itinere’, aunque todos computan a efectos estadísticos.

De los cinco fallecidos en el primer semestre en Gipuzkoa, tres se han registrado en el sector servicios, dos en la industria y otro en la construcción. En el conjunto de la CAV se han contabilizado catorce muertes en el trabajo, dos menos que el año anterior.

Pero nuestro territorio no solo destaca por su peor tendencia en lo que respecta a los accidentes mortales, ya que también registra una peor evolución en los siniestros en general y en los graves. En lo que a estos últimos respecta, en los seis primeros meses se han registrado en Gipuzkoa 38 accidentes graves frente a los 31 del año pasado. Un aumento que se produce exclusivamente en los producidos durante la jornada laboral –32 frente a 25–, ya que en los desplazamientos se ha repetido la misma cifra: seis.

En Bizkaia, también se produce un aumento, pero especialmente en los ‘in itinere’, hasta alcanzar en total los 40. Por su parte, en Álava bajan los registrados durante la jornada laboral y crecen los producidos en los desplazamientos, lo que deja en conjunto uno más, hasta computar veinte.

Y si elevamos el foco a todos los siniestros que se producen en la jornada de trabajo, en Gipuzkoa crecen un 5,4% hasta contabilizar 4.713, un aumento superior al de Bizkaia (3,4%), mientras que en Álava descienden un 3%, lo que deja el conjunto de la CAV en una subida del 2,8%.

Índice de incidencia

Pero hay un dato que refleja mejor la evolución de la siniestralidad, y es el índice de incidencia, en la medida en que mide los accidentes por cada mil trabajadores, lo que permite desligarlo de la mayor o menor actividad laboral. En este caso también se produce un aumento, aunque algo más moderado. En concreto pasa del 20,05 siniestros por cada mil trabajadores en el primer semestre de 2016 en la CAV a 20,15% este año. Baja en la agricultura y también en la industria, aunque en este caso es prácticamente inapreciable, mientras que sube en los servicios y en la construcción. En este sector se produce la mayor proporción de siniestros, con casi 45 por cada mil trabajadores, frente a los 35 de la industria y la agricultura y los 14 de los servicios.

Por territorios, Gipuzkoa sigue ostentando el índice más bajo, con 18,98 accidentes por mil empleados –Bizkaia y Álava superan ligeramente los 20–, pero es, sin embargo, el territorio en el que más sube dicha referencia, medio punto. En Bizkaia se incrementa en tres décimas y en Álava desciende algo más de un punto.

Pero no solo crecen los siniestros laborales, sino que también lo hacen y de forma mucho más significativa las enfermedades profesionales, un aspecto en el que inciden los sindicatos. De hecho, durante la concentración realizada por las centrales nacionalistas ante el Gobierno Vasco para denunciar las últimas muertes en el trabajo, el secretario general de ELA, Asolfo ‘Txiki’ Muñoz destacó que por cada accidente mortal en el trabajo se producen 18 fallecimientos por enfermedades profesionales. Los sindicatos suelen criticar que este es un campo en el que se produce un mayor «subregistro», es decir, que no se contabilizan muchas de las muertes que se producen derivadas de enfermedades laborales, ya que se computan como comunes.

En cualquier caso, las enfermedades profesionales han crecido en el primer semestre un 14,4%, especialmente las que han causado baja, ya que han aumentado un 33,1%, hasta las 845. Las que no han requerido baja han subido un 1,5%, hasta las 935.

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