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Tim Rowe, durante su exposición ayer en Tabakalera.
Tim Rowe, durante su exposición ayer en Tabakalera. / MIKEL FRAILE

Tim Rowe: «La innovación puede resolver todos los grandes problemas del mundo»

  • Tim Rowe, CEO y fundador del Cambridge Innovation Center de Boston, Su empresa, un inmenso edificio en Cambridge, acoge a más de 1.000 startups en un entorno en el que la conexión entre ellas es la clave

Tim Rowe, fundador y consejero delegado del Cambridge Innovation Center (CIC), deleitó ayer con su intervención a los participantes del Día de la Empresa de Adegi. Este 'gurú' del emprendimiento, adicto al chococolate, apuesta por la conexión entre soñadores y la creatividad en las empresas. El objetivo lo tiene claro: mejorar la sociedad.

-Su conexión con el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el mundo académico le viene de lejos, ¿verdad?

-¡Y tanto! De niño. Yo nací en Cambridge, que es un poco una república independiente en la que los habitantes tienen grabado a fuego una misión, la de mejorar la vida de la gente. Allí se trabaja mucho por el bien común. Mi padre era decano de una escuela de Harvard y mi madre era profesora en el MIT.

-¿Era buen estudiante?

-Sí, siempre me interesaron la cultura y el arte, y eso estudié, pero por las noches pasaba las horas con ordenadores. Ahí nació mi primera empresa.

-¿A qué edad?

-A los doce años. Era de software para un campo de golf cercano.

-¿Cómo es eso de hablar japonés y español?

-(sonríe). Por el trabajo. Estuve cuatro años en Tokio trabajando para un 'think tank' de Mitsubishi que trabajaba pensando cómo sería el futuro. Allí entendí lo que es ser inmigrante y pertenecer a una minoría.

-¿Y después?

-Después hice un máster en Negocios en el MIT, fue la primera vez que me acerqué al concepto de empresa, y me encantó. Creo sinceramente que puedes ser muy creativo. La creatividad es tan importante como cualquier otra cosa en una compañía. Luego me contrató Boston Consulting Group, que es una gran consultora que te paga mucho por pensar, y pasé otros cuatro años en Madrid; ahí aprendí español.

-¿Por qué Boston y sus alrededores son un imán para la innovación?

-Va en nuestro ADN. Allí nacieron el teléfono o la bombilla y se imprimió el primer libro de investigación científica. Somos investigadores con objetivos sociales. Estoy convencido de que la innovación puede resolver todos los grandes problemas del mundo.

-¿Cómo nació el Cambridge Innovation Center (CIC)?

-En 1999, mi novia creó una empresa en Cambridge, y necesitaba un despacho, ordenadores... Pero también unos amigos del MIT empezaban otros proyectos y, sin darnos cuenta, teníamos diez empresas para ubicar. Así nació el CIC, de una manera casual y no como el negocio en que se ha convertido después.

-¿Cuantas empresas aloja hoy?

-Hay más de 1.000 startups en el edificio. Casi todas de corte tecnológico, con una fuerte presencia en sectores como el software o las biociencias. Para mí es una satisfación.

-¿Ese crecimiento?

-Claro. Es una cuestión de escala. Esto es fundamental. Lo aprendí en un par de veranos que estuve de voluntario, primero en Sudáfrica, en una escuela para niños, y luego en Hong Kong, donde trabajé con inmigrantes vietnamitas. Allí puedes ayudar un poco, pero si creas, por ejemplo, tecnología accesible en el tercer mundo, puede ayudar a millones. La innovación es algo que puede ayudar a gran escala. Los políticos son buenos chicos pero su impacto es infinitamente menor. Mire, uno de los inventores de Android estaba en el CIC, y esa tecnología se puede aplicar en tablets de 50 dólares para que aprendan niños en África. Eso es escala. Por eso me alegra que haya 1.000 empresas en el CIC con capacidad de conectarse y colaborar.

-Apueste. Dígame dos empresas del CIC que harán historia.

-Nunca se sabe, pero Trans Atomic Power, creada por una chica de 22 años que es un genio y que se dedica a generar energía segura y barata con deshechos nucleares, o Nutonomy, de software para vehículos autónomos y que ya tiene una flota de taxis en Singapur, pueden dar el campanazo. No me extrañaría si me dicen que a esta segunda la compran en diez minutos.

¿E invierte usted en las empresas que acoge el CIC?

-No. Piense que eso sería abrazar a un hijo pero no a los demás. Invierto en otras cosas, como en un restaurante en Cambridge y cosas así.

-¿Eso se puede trasladar a Euskadi o a San San Sebastián?

-Ayer conocí Tabakalera, y me quedé impresionado. No conozco un lugar de 37.000 metros cuadrados así en el centro de una ciudad que se pueda aprovechar para impulsar el talento y la creatividad, que no solo se refiere al arte, sino que también es esencial en la empresa. Si yo fuera político aquí me lo pensaría muy en serio. Ademá, aquí tenéis centros de innovación e investigación y un ecositema adecuado...

-¿Cómo resuelven en Boston el asunto de los inversores?

-La inversión en el mundo de las 'startups' y las empresas innovadoras es algo capital. Y eso también te lo facilita la escala. Contamos con unos 15 fondos de venture capital (capital riesgo) que, a lo largo del tiempo, han invertido en las empresas del CIC unos 7.000 millones de dólares. Piense que no puedes tener sólo un único posible inversor; debes tener diez para que nueve te digan que no y uno que sí.

-¿Qué conocía de Euskadi antes de esta visita?

-Conocía, por ejemplo, a Salto Systems, a los que había visto en una sesión en Las Vegas y que me impresionaron mucho. Yo necesitaba seguridad para 300 despachos en el CIC, y todas las empresas necesitaban cablear todo el edificio para sus cerraduras. Menos Salto. Así les conocí, aunque he de reconocer que antes me vine aquí a verles, por si eran tres amigos en un garaje. De eso hace ya siete años. Ahora, muchas empresas de mi entorno les han contratado. Graphenea y Ori System, también están en el CIC.

-¿Cual es la clave del éxito en su mundo?

-La conexión de todos los elementos. El talento, el dinero y las ideas. 'Money, ideas and talent' ... parece el MIT, ¿verdad? (ríe). Ese puede ser el papel de Adegi en Gipuzkoa.

-¿Por qué es importante contar con esos espacios de conexión?

-Por que ahí nacen la cosas. Ayer conocí el Conekta Café que promueve Adegi, y me parece una muy buena idea, inspirada en nuestro Venture Cafe, en el que, en la tercera planta del CIC, juntamos cada semana a quien quiera pasar.

-¿Estaría interesado el CIC en una sucursal en Euskadi?

-Ayer escuché que Gipuzkoa tendrá a medio plazo una necesidad de 5.000 puestos técnicos. Pero hay que vigilar que también se creen empresas, pues cuando vengan malos tiempos el arraigo hará que mimen sus sedes. Tienes que tener empresas fuertes en tecnología para que las ciudades no se mueran. Los líderes, los inspiradores, son los que promueven viveros de empresas para que después crezcan uno o dos árboles que den vida al territorio. Los vascos son serios y tienen capacidades, pueden estar a la cabeza de la carrera de la innovación en paralelo a lugares como Israel o B oston.

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