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Red Eléctrica potencia Arkale para rebajar la factura de empresas y particulares

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El desfasador, formado por dos piezas de gran tamaño, se está colocando en la zona central de las instalaciones de REE en Arkale. / ARIZMENDI

  • La compañía instala un desfasador que incrementará el flujo de energía entre España y Europa, propiciando que el precio se reduzca

Las dos enormes piezas cuyo transporte por carretera causó sensación el mes pasado ya se están instalando en la central eléctrica de Arkale. El lento y complicado circular desde el puerto de Pasaia hasta su destino en Oiartzun llamó tanto la atención que dejó en un segundo plano una pregunta elemental: ¿Para qué van a servir estos enormes equipos?

La respuesta es de enjundia. La dos piezas (desfasador) contribuirán a igualar el precio de la energía eléctrica en Europa y en España, en la actualidad más alto a este lado de la muga. Por tanto, posibilitarán que se rebaje la factura que pagan tanto las empresas, especialmente las acerías, como los particulares.

La inversión corre a cargo de Red Eléctrica de España (REE) y forma parte del ambicioso proyecto de incrementar las conexiones con Francia y a través del país vecino con el resto de Europa. Antonio González Urquijo, delegado en la zona norte de REE, describe crudamente la situación. «Mientras no consigamos la libre circulación de la energía eléctrica a ambos lados de la frontera, España seguirá siendo una isla y el precio, superior al que se paga en Europa».

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Este problema resulta especialmente preocupante en Euskadi por un doble motivo: apenas genera electricidad y, sin embargo, sus industrias son grandes consumidoras. El responsable de REE concreta que Gipuzkoa y Álava importan el 90% de la energía, un porcentaje que baja en Bizkaia al disponer este territorio de centrales de ciclo combinado. El cómputo total de la CAV resulta en extremo deficitario, con unas importaciones que se elevan al 65%.

Por tanto, si para toda España resulta clave romper el aislamiento, en el caso de Euskadi la necesidad es vital. La situación actual provoca que la factura eléctrica que pagan las industrias españolas sea entre un 30% y un 40% más alta que la que abonan las europeas. En el caso de las vascas, con un gran predominio de la siderurgia, el handicap es mayor porque el coste energético puede suponer hasta el 10% del precio final del producto. Este hecho se puso de manifiesto en el cierre de la planta de ArcelorMittal en Zumarraga. La multinacional angloindia esgrimió el alto coste eléctrico como una de las razones para el cerrojazo.

González Urquijo explica que las interconexiones resultan fundamentales para romper esta situación de desventaja. «Si queremos que nuestras empresas compitan en un marco de igualdad, es vital que el coste eléctrico sea el mismo. Por tanto, debe haber una libre circulación real de energía a un lado y al otro. En la actualidad no la hay, porque la capacidad de las líneas eléctricas que pasan de Francia a España o viceversa (son las mismas) carecen de capacidad suficiente».

Pieza clave

El desfasador de Arkale será una pieza esencial para incrementar el transporte de energía eléctrica entre Europa y España hasta que se construyan los nuevos enlaces. Su objetivo es «maximizar y optimizar» las líneas ya existentes, evitando los desequilibrios y escogiendo en cada momento el camino más adecuado para los flujos de potencia.

REE no ha escatimado en gastos. La compañía ha invertido 20 millones de euros en los nuevos equipos, construidos ex profeso para Arkale en las instalaciones de Siemens en Weiz (Austria). «El desfasador -explica González Urquijo- se ha definido a medida, con un diseño y configuración que lo hacen único en el mundo. Si bien por sus características es exclusivo, en la red de transporte hay uno semejante en San Miguel de Salinas (Alicante) y está previsto instalar otro en Madrid».

Esta instalación es un Proyecto de Interés Común europeo (PIC), sometido a seguimiento presupuestario y de avance de las obras, cuya puesta en servicio está prevista para finales de junio. Se contempla en la planificación energética 2015-2020, dentro de la línea de interconexión de 220 kilovoltios entre la subestación de Arkale y Argia (Francia).

El desfasador (220 KV y 550 megavoltamperios de potencia) tiene 18,3 metros de ancho, 18,7 de largo y 6 de alto. El peso total es de 900 toneladas. De ahí que a la complejidad técnica se uniera la dificultad logística de trasladar semejante mole por media Europa durante un mes. El desfasador viajó de Weiz a Linz por ferrocarril, donde se embarcó para seguir las rutas fluviales que unen el Danubio y el Rin, para recalar en Rotterdam. Desde este puerto navegó rumbo a Pasaia, completando la última etapa en camión hasta su destino en Arkale.

Cable submarino

Arkale forma parte de un proyecto más amplio de conexiones entre España y Europa, en el que Euskadi cuenta con un protagonismo relevante. REE contempla construir nuevos enlaces por Bizkaia (submarino), Navarra (quizá toque en algún punto Gipuzkoa) y Aragón.

El más avanzado es el que unirá Bizkaia con Burdeos. La interconexión supondrá una inversión cercana a los 1.900 millones de euros, aportados por Red Eléctrica de España y la gala Réseau de Transporte d'Electricité (RTE). Será necesario tender 400 kilómetros de cable, de los que 260 se emplazarán en una zanja excavada en el lecho marino. Las condiciones meteorológicas -se necesita un barco en alta mar para instalar el cable- y las del fondo marino son dos variables que pueden condicionar en extremo el presupuesto.

La nueva línea tendrá capacidad para 2.000 megavatios, una potencia similar a la generada por cinco centrales nucleares como la de Garoña o el equivalente al doble de toda la energía producida en Navarra.

El cable emergerá en la costa vizcaína. Enlazará en Gatika con la red existente en la actualidad, llegando a Güeñes. En esa localidad arrancará una nueva línea de 400.000 voltios que desembocará en Itsaso. En los 73,5 kilómetros de longitud, atravesará 26 localidades, ocho de ellas guipuzcoanas: Elgeta, Bergara, Antzuola, Legazpi, Zumarraga, Gabiria, Ezkio e Itsaso. La inversión será de 60 millones de euros, empleará a 300 trabajadores directos y se espera que entre en servicio en 2018.

González Urquijo señala que las inversiones son elevadas, pero subraya que la reducción de la factura eléctrica conlleva que se amorticen rápidamente. Y pone un ejemplo. «Hace año y medio entró en servicio en Girona una nueva interconexión entre Francia y España. Supuso una inversión de 700 millones de euros. En un solo año -subraya el delegado de REE-, la reducción del precio del coste eléctrico respecto al francés ha permitido amortizar 80 millones. Solo con una infraestructura. A medida que se vayan sumando otras, el escalón será menor, hasta que se igualen, de manera que todas las empresas y particulares pagaremos lo mismo a un lado y al otro».

González Urquijo explica que la ejecución de nuevas interconexiones es una función básica para Red Eléctrica de España, empresa dependiente del Estado (20% de la Sepi y el resto en Bolsa). «Como operadores únicos, determinamos en tiempo real qué empresa tiene que generar la energía, siempre en función de menores costes y emisiones. Además -subraya el delegado de la zona norte- garantizamos que las compañías estén conectadas entre sí, de forma que evitamos los apagones. Cuando una zona tiene un déficit de generación queda compensado desde otra aledaña».

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