Diario Vasco

Los robots inteligentes de IK4-Ideko

Instalaciones de IK4 Ideko en Elgoibar, donde se realizan mediciones dimensionadas de ultraprecisión.
Instalaciones de IK4 Ideko en Elgoibar, donde se realizan mediciones dimensionadas de ultraprecisión. / IDEKO
  • El centro tecnológico elgoibarrés lidera el proyecto Coroma, financiado por la UE, que cuenta con la participación de dieciséis empresas y universidades

  • Los nuevos equipos fabricarán piezas para compañías aeronáuticas, navales y energéticas

El centro tecnológico guipuzcoano IK4-Ideko lidera el proyecto europeo Coroma, cuyo objetivo es desarrollar un nuevo concepto de robots inteligentes, flexibles y seguros. Estos equipos permitirán fabricar piezas metálicas y de materiales compuestos para sectores tan exigentes como el aeronáutico, la construcción naval o la generación de energía, los tres con gran presencia y potencial en Euskadi.

El uso de robots en la industria no es algo nuevo. De hecho, se trata de una tecnología madura, asentada desde hace décadas, por ejemplo, en las cadenas de fabricación de automóviles. ¿Cuál será por tanto la contribución de Ideko? La característica principal de los equipos que diseñará el centro tecnológico elgoibarrés radicará en que dispondrán de capacidades cognitivas que les permitirán interactuar tanto con humanos como con otros robots de forma segura.

Javier Hernández, coordinador de Coroma, explica que en Ideko «hasta ahora hemos llevado a cabo con éxito aplicaciones de robots tradicionales en procesos industriales, como la recuperación de álabes de aviones y la fabricación aditiva. Coroma supone la posibilidad de continuar explorando las aplicaciones de robots inteligentes y flexibles en sectores claves del mundo de la fabricación».

Los robots navegarán de forma autónoma por el taller, percibirán automáticamente las coordenadas del entorno, localizarán la pieza que debe fabricarse e incluso serán capaces de manejar algunas de las herramientas. Además, el sistema estará configurado de forma que podrá incrementar su propio rendimiento mediante el aprendizaje de experiencias anteriores, como los desplazamientos, el agarre de herramientas, la localización de piezas o los procesos de fabricación.

El nuevo concepto de robot será de carácter colaborativo. Interactuarán de forma que les resulte posible trabajar en una pieza mientras otras máquinas ubicadas en el mismo entorno fabril realizan otras acciones. La seguridad se conseguirá gracias a la capacidad del robot para reaccionar automáticamente ante la presencia de personas o de máquinas.

Hernández señala que Euskadi carece de una base amplia de empresas que fabriquen y comercialicen robots propios, si bien hay muchas que los utilizan. En cuanto a la aplicación industrial, el tecnólogo de Ideko indica que, al igual que en el resto de Europa, su empleo en procesos de fabricación se limita en la actualidad a la realización de tareas repetitivas y con pocas posibilidades de reconfiguración ágil.

El coordinador de Coroma explica que el plan define tres escenarios industriales de alto impacto: los sectores naval, aeronáutico y energético. Además, en el caso de la máquina herramienta, «de interés directo para las empresas de nuestro entorno, trabajaremos en la aplicación de robots colaborativos en el mecanizado y acabado superficial de piezas de metal y materiales compuestos».

El proyecto prevé el desarrollo de prototipos que serán sometidos a pruebas complejas y se validarán por los socios especializados en cada uno de esos sectores industriales. Aciturri, compañía dedicada a la fabricación de piezas metálicas y materiales compuestos para aeronaves, será la responsable de llevar a cabo las demostraciones del prototipo de aeronáutica. Equipos Nucleares (Ensa) llevará a cabo los ensayos del robot para energía. El fabricante de barcos de fibra de vidrio Beneteau será el demostrador naval.

7 millones de euros

El presupuesto de Coroma asciende a 7 millones de euros, de los que 6 provienen del plan Horizon 2020. El interés de la UE en este programa es doble. Por una parte, quiere incentivar la competitividad de la industria del continente mediante el uso de robots. A su vez, pretende que la UE aumente la cuota en el mercado mundial de fabricación de estos equipos, pasando del 32% actual al 35%.

Coroma cuenta con la participación de dieciséis empresas, centros de investigación y universidades de siete países. Además de las tres compañías citadas anteriormente, en el proyecto está presente el fabricante guipuzcoano Soraluce. La cooperativa de DanobatGroup (Corporación Mondragon) desarrollará el módulo de colaboración entre el robot y la máquina, de manera que el trabajo se realice de forma sincronizada. «Este desarrollo -explica Hernández - permitirá mejorar la integración de robots en la fresadoras, mandridadoras y centros de torneado de Soraluce, como una opción de valor añadido en sus productos».

También forman parte del proyecto la Universidad de Nantes, la Universidad de Sheffield, el Real Instituto Tecnológico de Estocolmo, el Centro de Investigación Alemán en Inteligencia Artificial, el fabricante de robots Stäubli, las firmas Convergent Information Technologies, IT+Robotics, BA Systemes, Shadow Robot Company y Europe Technologies y el Instituto Alemán de Estandarización.

El consorcio tiene la misión de desarrollar un sistema robótico modular que realice multitud de tareas de fabricación para adaptarse a los requerimientos de producción. En concreto, el nuevo sistema ejecutará labores como el taladrado, contorneado, rebabado, pulido, lijado, inspecciones no destructivas e incluso podrá ser empleado como soporte móvil de las propias piezas fabricadas. Para conseguirlo, se dotará al sistema de una interfaz simple con el objetivo de que los robots reciban comandos básicos que requieran un esfuerzo de programación mínimo al operador humano.

El equipo técnico trabajará para lograr que el diseño de la interfaz humano-robot sea de rápida programación. También se llevará a cabo una optimización de los procesos para que el sistema robótico sea consciente y reactivo a la condición del proceso. La modularidad del sistema robótico Coroma permitirá adaptarlo a los requisitos específicos de diferentes empresas manufactureras.

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