Diario Vasco

«El sindicalismo tiene que lanzar una ofensiva para estar más presente en los centros de trabajo»

Unai Sordo recibe la felicitación de un afiliado en la sede de CC OO de Euskadi en Bilbao.
Unai Sordo recibe la felicitación de un afiliado en la sede de CC OO de Euskadi en Bilbao. / BORJA AGUDO
  • Unai Sordo, secretario general de CC OO-Euskadi y candidato a dirigir CC OO

Unai Sordo trata de no contagiarse del tsunami que ha generado en CC OO-Euskadi su candidatura a dirigir el sindicato en España. No en vano, en las próximas semanas la central pretende elegir también con el máximo consenso a la persona que ocupará el puesto que dejará vacante en el País Vasco. Lleva unos días de gran frenesí, entre reuniones con las federaciones vascas y un sin fin de entrevistas -empieza a notar lo que supone estar en el primer nivel del escaparate estatal- que le dejan poco margen para asumir lo que va a suponer dirigir el mayor sindicato de España. En lo profesional está preparado y en lo personal trata de encajar todas las piezas del puzzle, ya que pretende venir a Euskadi todos los fines de semana que pueda. «No quiero desarraigarme», confiesa.

-Llegó al sindicato casi por casualidad. ¿Cómo fue?

-Llegué a la estructura del sindicato un poco por casualidad porque justo se había producido un despido en la empresa en la que trabajaba. Si no hubiera sido por eso no hubiera entrado en la estructura del sindicato. Pero llevaba afiliado desde que empecé a trabajar.

-¿No se imaginaba dirigiendo el mayor sindicato de España?

-Ni mucho menos. De hecho, en un primer momento no iba a entrar en la estructura del sindicato. Militaba en la Secretaría de Juventud y para nada pensaba ni que iba a acabar en la ejecutiva y ni mucho menos que lo iba a dirigir, ni el de Euskadi ni remotamente el estatal.

-¿Cuándo supo realmente que iba a ser el candidato de consenso?

-Se aceleró en las últimas semanas. Ignacio llevaba haciendo una ronda de contactos con todas las organizaciones con un doble planteamiento: seguir o no. Y hace dos semanas se me transmitió que en caso de no seguir el nombre que generaba más consenso era el mío. El planteamiento definitivo de que Toxo no continuaba fue la semana pasada.

-Ha señalado que tenía la obligación de encabezar ese proyecto. ¿Por qué?

-Cuando se está en una organización no se está por lo que le apetezca a uno sino por las necesidades de la organización. Es un absoluto orgullo y me supone una enorme responsabilidad, además de un gran vértigo. Consideras que tienes que corresponder a la confianza que las organizaciones depositan en tí.

-Afirma que si sale elegido tendrá dos retos. Uno de ellos concienciar a la clase trabajadora de estar organizados en los puestos de trabajo. Los sindicatos han perdido capacidad de representación. ¿No han sabido adaptarse a las nuevas realidades laborales?

-Antes de la crisis el nivel de representación y penetración del sindicalismo en España, así como su capacidad para generar normas colectivas a través de la negociación colectiva estaba en el tramo medio alto comparado con Europa. Sin embargo, la afiliación está en el segmento bajo. Pero tras la crisis el sindicalismo tiene que iniciar una ofensiva para estar mucho más presente en los centros de trabajo porque reponden a realidades múltiples. Hay que dar una vuelta de tuerca, porque han quebrado viejas legimitidades, pero no solo en el sindicalismo. Tenemos que repensar las pautas de actuación del movimiento sindical.

-¿Hay que acercarse más a los puestos de trabajo?

-Hay que pasar del periscopio al microscopio. Sin impugnar lo que es un sindicalismo capaz de generar norma colectiva, que es condición 'sine qua non', pero no es suficiente para que se le entienda en la empresa. La gente tiene que entender que su autoorganización en la empresa es fundamental para defender el marco de derechos laborales que podamos conseguir en cada momento. Este salto adelante es el gran reto que ahora mismo tiene el sindicalismo.

-Considera que el segundo reto es ser capaces de cambiar la orientación política. La derogación de la reforma laboral ha sido uno de los objetivos estos años pero ha dejado de ser una prioridad para el PSOE o Podemos en estos momentos.

-Una vez que se renuncia a constituir un gobierno alternativo la posibilidad real de derogación de la reforma laboral está más en el terreno declarativo para hacer oposición que en las opciones reales de que sea así. Hemos dicho muchas veces que las reformas que se han hecho al calor de la crisis no han venido para paliar la recesión, sino para quedarse, y pretenden recomponer las relaciones de poder y de distribución de renta en los próximos años. Ante esto tenemos que hacer dos cosas: no renunciar a la derogación y hacernos más patentes en los centros de trabajo para evitar muchos de los aspectos más lesivos de las reformas. Algunos sí se han reconducido, como la contractualización de las condiciones cuando finaliza la ultraactividad o el mantenimiento de la negociación colectiva. Sí hemos conseguido victorias.

-Toxo y Alvarez no descartaban una huelga general para forzar a una subida generalizada y significativa de salarios. ¿Cree que será necesario?

-No voy a entrar en la gestión de coyuntura, que corresponde a la dirección actual. En todo caso, creo que es fundamental llegar a acuerdos en materia de negociación colectiva para recuperar convenios y poder adquisitivo de la mayoría trabajadora. Es capital para sentar una recuperación económica mucho más socializada, más inclusiva y potente que lo que estamos viviendo, que es un crecimiento de cifras macroeconómicas que no está llegando a la mayoría de la clase trabajadora de este país.

-La OCDE propunga limitar las pensiones de viudedad y orfandad a las rentas más bajas. ¿Qué medidas habría que adoptar para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones?

-Habría que tomar medidas de coyuntura que tienen que ver con la estructura de ingresos: como eliminar la tarifa plana, el destope paulatino de las cotizaciones más altas, con otras fuentes de financiación para los años malos. Y además hay que revertir dos reformas, el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización. Nosotros hemos hecho estudios que dicen que a partir de 2019 si estas medidas no se reformulan la caída de las pensiones será inminente. Pero esto no tiene por qué ser así. La pregunta clave es qué parte de la renta que genera el país se quiere dedicar a pensiones. ¿Queremos que el 15% se dedique a pensiones? Si la respuesta es 'sí' no tiene por qué haber una pérdida de la cobertura. Es lo que dedican Francia o Italia.

-¿En España cuánto se dedica en estos momentos?

-Ahora el diez y pico. Pero habrá un decalaje porque las generaciones del baby boom se van a jubilar en las próximas décadas. Pero todo esto estaba ya previsto en los acuerdos de pensiones que habíamos venido haciendo hasta 2011. El tema estaba bien enfocado, sabiendo que en algunos años habría que tomar medidas adicionales mejorando la estructura de ingresos, porque iba a haber años con tensiones de déficit, pero estructuralmente las medidas estaban bien encaminadas.

-¿Sería viable un sistema vasco de pensiones?

-Si estamos dispuestos a sacar de otro lado en torno a casi 2.000 millones al año, que es más de la mitad del gasto en la enseñanza o en Osakidetza... Desde 2002 tenemos un sistema netamente deficitario. Si la transferencia va a suponer que las cotizaciones de aquí se queden para pagar las pensiones de aquí, a mi entender es ruinoso para Euskadi. Me parece un error romper una caja más amplia que permite superar estas situaciones que coyunturalmente puede tener cada territorio. Sería bueno que alguien aclare a qué se refiere con esa transferencia.

-Su candidatura forzará un relevo en Euskadi. Ha dicho que no designará a nadie pero ha dejado caer que podría ser conveniente que fuera una mujer. ¿Sería un revulsivo para atraer a más mujeres al sindicato?

-Tenemos una ventaja y es que no hay divergencias sobre el modelo estratégico de CC OO-Euskadi, y esto facilita el debate nominal. Cuando veamos dónde está el mayor consenso se plantearía esa candidatura. Estamos prácticamente en el 40% de afiliación femenina y entre las mujeres de menos de 45 años llega al 41%. Las mujeres se han incorporado en condiciones de igualdad a la afiliación, pero el reto es que vayan ocupando, lo están haciendo ya, puestos de responsabilidad organizativa y de responsabilidad ejecutiva en el sindicato. Hay mucho trabajado pero hay que dar saltos adelante. Y también hay que incorporar visiones de mujer a la hora de dirigir las organizaciones. Pero no creo que por tener una secretaria general se afilien más mujeres al sindicato, tiene más que ver con el perfil de acción sindical que se hace en lo cotidiano. Lo fundamental es que el sindicato sea capaz de detectar las desigualdades que sufren las mujeres en los centros de trabajo y ser capaces de eliminar estas discriminaciones. Eso es lo que hará que el sindicato penetre.

-CC OO ha sido el sindicato que más ha bajado porcentualmente en representación en el último año. ¿A qué lo achaca?

-A una serie de disfunciones en el ámbito organizativo. Hemos estado en un tránsito, en un proceso de fusiones internas que cuesta acomodar. Además hay elementos de coyuntura, como el desplome sufrido por la construcción o el sector financiero, donde éramos mayoritarios en dos de los tres territorios. Si somos capaces de dar una correcta salida al debate organizativo en este congreso -mayor flexibilidad de las estructuras, mejor adaptación al cambio de modelo en la empresa y poner más recursos en común en el centro de trabajo- creo que la remontada en CC OO Euskadi no va a tardar demasiado en darse. La empezamos a ver ya en términos de afiliación.

-¿Esperan recuperar ese segundo puesto?

-Espero que sí. Estamos a 18 delegados.

-¿Si fructifica la unidad de acción sindical entre ELA y LAB, en qué situación colocaría a CC OO y UGT?

-LAB ha adaptado últimamente el discurso de ELA respecto a la negociación colectiva y hay un clarísimo abandono de los marcos sectoriales de negociación. En función de las necesidades políticas que tenga la izquierda abertzale en cada momento, me da la sensación de que puede cuajar esta unidad de acción. Pero tiene una importancia relativa en cuanto a relaciones intersindicales. Nos va a dificultar más dar una salida a la negociación colectiva y nos puede enquistar el bloqueo de la misma. Pero tampoco le veo más recorrido, porque en lo relacionado con otras cuestiones ya llevan mucho tiempo extramuros, aunque no han tenido ninguna influencia en las políticas económicas.

-¿Teme una radicalización de las posturas?

-Yo no lo llamaría radicalización, más que en el marco sectorial. La negociación colectiva que se está sustanciando en la empresa es muy limitada y con unos contenidos que están por debajo de los que luego se ponen como condición 'sine qua non' en los sectores. Lo que se pretende es bloquear la negociación sectorial e ir desaguándola en un goteo en convenios de empresa. Y ahí la radicalidad desaparece. Y no pasa nada por firmar un convenio de peluquerías en Gipuzkoa y posteriormente facilitar el descuelgue de empresas del sector.

-La siniestralidad laboral está creciendo. Llevamos ya once muertos en lo que va de año. ¿Qué falla?

-Osalan tiene que hacer una ofensiva con este tema. Hay que velar por el cumplimiento de los planes de prevención de riesgos, que se acomoden a los riesgos existentes y que sean dinámicos. Las evaluaciones de riesgos tienen que ser fidedignas y donde participe la representación de los trabajadores. Además, hay que velar para que en los procesos que funcionan en red, en cadenas de subcontratación, haya una coordinación de los planes de prevención, porque este es otro de los problemas. También hay que incidir en los planes de prevención de enfermedades profesionales.

-¿Hay que aumentar la presión fiscal y poner el foco en el Impuesto de Sociedades, como defiende Pedro Azpiazu?

-El Impuesto de Sociedades es uno de los que hay que mover y tiene que dar más rendimiento a la recaudación. El debate prioritario no es el tipo nominal sino el real. Hay una red de bonificaciones y exenciones fiscales que las empresas utilizan bien. Ahí hay un foco de mejora, pero también margen para recaudar en los tramos altos de IRPF. Se puede profundizar en mejorar la recaudación fiscal con medidas que no supongan un lastre para el crecimiento económico. Es necesario que desde los presupuestos públicos se mejore su incidencia en la economía.

-¿Qué aportará al sindicato el hecho de tener un secretario general vasco?

-Porque soy vasco y he hecho sindicalismos en Euskadi tengo muy integrado en el disco duro lo que supone vivir en un estado plurinacional y donde la convivencia entre las distintas sensibilidades y hechos nacionales tienen que entenderse con mucha más normalidad política y sentido de la mesura de lo que a veces existe en España. El sindicato se ha situado bien en este terreno a nivel estatal. No creo que se pueda poner ningún pero.

-¿Defiende el derecho a decidir del pueblo vasco y catalán?

-Los marcos de autogobierno de Euskadi necesariamente tienen que pasar por la decisión de las instituciones democráticas y de la ciudadanía vasca. ¿Esa decisión de la ciudadanía vasca es el dercho a decidir? Cada uno que lo llame como quiera. Para algunos será una manifestación de la soberanía de Euskadi y para otros el referéndum que va implícito en una reforma del Estatuto de Gernika. Las realidades plurinacionales se tienen que construir desde la transversalidad y desde el acuerdo entre distintos. Y creo que las realidades plurinacionales pueden convivir perfectamente en el marco de modelos federales que combinen el autogobierno con marcos de Gobierno compartido. Creo que ese es el gran reto de la construcción del Estado español y de Europa. Ir a un escenario de fragmentación de soberanías múltiples y unívocas en Europa sería ir al cataclismo, pero no puede ir en detrimento de la importancia del autogobierno. La ciudadanía tiene que tener voz y procedimientos legales compartidos que nos sirvan de referencia.

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