Diario Vasco

«El mundo ha cambiado y una nueva generación debe tomar las riendas»

  • Fernández Toxo justifica su paso atrás y asegura que Sordo es el sucesor idóneo: «Es una persona que ha sabido ganarse el respaldo de la mayoría»

La necesidad de un relevo generacional ha sido la razón expresada por Ignacio Fernández Toxo para no continuar al frente del sindicato: «Soy parte de la última generación de sindicalistas hechos en la dictadura. El mundo ha cambiado y es el momento de que una nueva generación tome las riendas de la organización». Una nueva generación que a su juicio «aporta conocimientos y conecta mejor con este tiempo. El mundo del trabajo, la sociedad, la economía han cambiado».

Tras cuarenta años de sindicalista y ocho años al frente de CC OO, Fernández Toxo da un paso atrás para dar el relevo -es improbable que surja otra candidatura- a Unai Sordo, «una persona que ha sabido ganarse el respaldo de la mayoría». El secretario general saliente asegura que ha sido una propuesta ampliamente consensuada «que tiene un valor político». Sobre su decisión de dar ese paso atrás, Toxo asegura que desde que accedió a la secretaría general «he pensado cómo debía abandonarla y al terminar el último congreso empecé a considerar que debía ser mi último mandato. El día que Cándido (Méndez) anunció que se marchaba se me encendió una bombilla también».

Los años al frente de CC OO le han dejado un balance «de luces y sombras». Sobre las segundas cita la crisis, que «ha sido la gran coartada para provocar un fortísimo desequilibrio en las relaciones laborales, con las reformas de 2010 y 2012. Y la política de austeridad ha causado mayor desigualdad». Entre las luces destaca la «cohesión interna del sindicato» y el «logro» de haber contribuido a «estabilizar» el sistema público de pensiones, «aunque ahora lo han vuelto a poner en riesgo».

Si se le citan, en el capítulo de sombras, la fuerte caída de la afiliación o la desafección hacia los sindicatos, reconoce que detrás de la primera «no sabría decir cuánto tienen que ver las tarjetas black o los ERE, cuestiones en las que hemos intentado actuar con la diligencia y la rapidez que exigían la gravedad de estos asuntos. Para mí, el trago más amargo ha sido el de las tarjetas». Pero apunta que la caída de la afiliación «viene provocada sobre todo por la caída del empleo. Hoy, sin embargo, está creciendo». Y pone en valor que, «en cuanto a influencia», la central ha revalidado «por sexta vez consecutiva y con más diferencia que nunca sobre el segundo» su hegemonía sindical en el Estado.

En este sentido, preguntado por UGT, el otro gran sindicato confederal, elude resaltar las diferencias, que circunscribe a la «forma de entender la relación con los trabajadores, de proximidad». Sobre la hipótesis, en términos de eficacia, de hacer converger a ambas organizaciones en un único gran sindicato, apuesta «más por cultivar la unidad de acción sindical que por la fusión orgánica».

¿Y qué hará Toxo a partir del 1 de julio cuando deje de ser el secretario general? «No he querido preocuparme de eso. Estoy dedicado a facilitar el tránsito y hacerlo de la mejor manera posible», concluye.

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