Diario Vasco

Las empresas vascas perciben a los centros tecnológicos alejados de sus necesidades

La diputada foral de Promoción Económica, Ainhoa Aizpuru, visitó la semana pasada la sede de Tekniker en Eibar.
La diputada foral de Promoción Económica, Ainhoa Aizpuru, visitó la semana pasada la sede de Tekniker en Eibar. / DFG
  • Innobasque hace pública una encuesta cuyas conclusiones destacan la necesidad de dotar a las pymes de instrumentos para que puedan innovar

  • Aprueban su trabajo, pero aprecian un «escaso nivel de transferencia y ciertos solapes»

. Los empresarios quieren que los centros tecnológicos sean sus aliados, pero los perciben distantes. Es más, reclaman que se dote a las pymes de los instrumentos adecuados para que puedan incorporar las innovaciones. Así se desprende de un informe elaborado por Innobasque tras encuestar a 308 expertos en I+D+i tanto del mundo de la investigación como del industrial. El estudio tiene como objetivo sacar conclusiones sobre la eficacia del Sistema Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación (Svcti) formado por Tecnalia, la alianza IK4, las universidades o por centros de investigación colaborativa como Energune y Nanogune, entre otros organismos. Una red en la que trabajan centenares de investigadores y que cuenta con cuantiosas subvenciones públicas.

El informe, denominado Basque Innovation Perception (BIP), registra un moderado optimismo tanto por la situación actual como por las perspectivas de futuro. La nota media que dan los encuestados a la Svcti es de un 6,25 sobre 10. Por lo que respecta a los cinco próximos años, un 60% estima que el gasto en I+D+i crecerá entre el 1% y el 10% anual

Los puntos fuertes más relevantes para los encuestados son los referentes al personal investigador y la contribución de la I+D+i a las grandes empresas. En el lado negativo de la balanza, se sitúan la financiación privada y la penetración de las tecnologías más avanzadas en las pymes. Esta última cuestión resulta de especial importancia dado que existe un consenso generalizado a la hora de indicar que el futuro del tejido industrial se sustenta en las pequeñas y medianas empresas. Tanto es así que el Ejecutivo autónomo ha apretado las tuercas a los centros tecnológicos, a los que aporta una parte sustancial de sus presupuestos, para que enfoquen su trabajo hacia patentes o productos que potencien la competitividad de la industria.

El estudio de Innobasque -asociación privada sin ánimo de lucro- tiene la virtud de haber prestado especial importancia a la opinión de los empresarios. De los cuatro colectivos encuestados, este es el más numeroso, con un 57%, seguido de los investigadores (33%), colectivos sociales (6%) e instituciones (5%). Curiosamente, los empresarios son los que otorgan la nota media más alta a la red de ciencia y tecnología, con un 6,31, frente al 6,22 de los investigadores, 6,13 de los colectivos sociales y 6,05 de las instituciones.

Esta puntuación, sin embargo, conviene matizarla. Los empresarios valoran muy positivamente la capacidad de los investigadores (7,7) o la contribución de la I+D+i a la competitividad de las grandes empresas (7,3). Sin embargo, otorgan un aprobado raspado a la aportación de las universidades a esta misma competitividad (5,4) o al aprovechamiento potencial que realizan las pymes de las tecnologías avanzadas (5,24).

Además de la encuesta, el informe se ha completado con los comentarios que 76 participantes efectuaron sobre la situación de la Svcti. Estas opiniones constatan diferencias de percepción entre el colectivo empresarial y el investigador que, en muchos casos, emiten críticas entre ellos.

Los empresarios piden una mayor orientación de la política vasca de I+D+i y de la red de ciencia y tecnología hacia las necesidades de las compañías, especialmente por parte de la Universidad, pero también de los centros tecnológicos. A su vez, según se indica en el resumen ejecutivo elaborado por Innobasque, constatan una «falta de eficiencia y un escaso nivel de transferencia» por parte de la red que, además, «cuenta con solapes».

También es una opinión extendida la necesidad de dotar a las pymes de instrumentos adecuados para incorporarlas a dinámicas de innovación, «ya que los actuales se consideran ineficaces». Algunas empresas subrayan que estas herramientas deben adecuarse mejor a sus necesidades reales, incluyendo la mejora de su gestión. Innobasque indica, a modo de conclusión, que los empresarios perciben al colectivo investigador como «desacoplado de sus necesidades».

Por su parte, estos últimos critican la «escasa cultura de la innovación» existente en las empresas vascas. Consideran que «no tienen interiorizada la necesidad de realizar actividades de I+D+i de forma más estructurada y sistematizada». Los investigadores reclaman un mayor apoyo de las administraciones a la I+D, especialmente a la básica.

Este colectivo también manifiesta la necesidad de realizar un «control y seguimiento más exhaustivos de los resultados de los proyectos, garantizando el buen uso del dinero público».

Futuro optimista

Esta valoración crítica no impide que el futuro se vea con cierto optimismo. Alrededor de la mitad de los encuestados opina que en los próximos cinco años la actividad en I+D mejorará tanto el bienestar de la sociedad como la competitividad de las empresas vascas. Respecto a esta última cuestión, el 53% de los empresarios espera que se registre una ligera mejoría y el 16% considera que será significativa.

La encuesta, como se ha señalado anteriormente, también refleja un moderado optimismo sobre las expectativas de crecimiento de la I+D+i en los próximos cinco años. En concreto, el 62% opina que experimentará un alza de entre el 1% y el 10% anual. Este optimismo contrasta con la evolución negativa en los últimos años del gasto en I+D.

El colectivo que aprecia un horizonte más favorable es el institucional, con un 87% de los encuestados que opina que se producirá el incremento antes señalado. A este le sigue el de los empresarios, con un 63%; el colectivo social, con un 61% y el de los investigadores, con un 58%.

Esta perspectiva positiva está basada en la cartera de pedidos de las empresas, los compromisos de financiación pública por parte del Gobierno Vasco y la evolución de las aportaciones internacionales.

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