Diario Vasco

Los concursos de acreedores en Euskadi caen a niveles de antes de la crisis

  • Confebask se felicita por este dato, pero reclama incentivos para «recuperar el tejido empresarial perdido» a lo largo de la crisis

La patronal vasca, Confebask, ha publicado el informe sobre la evolución del tejido empresarial vasco correspondiente al mes de febrero. Un documento con buenas y malas noticias. La cara de la moneda la ofrece el apartado de los concursos de acreedores, que en 2016 (datos que se conocieron ayer) se situaron en Euskadi en 269, lo que supone un 21,8% menos que un año antes y, ante todo, la cifra más baja desde 2008, el momento en que comenzó la crisis.

Por sectores, la reducción más acusada en este capítulo de insolvencias empresariales se dio en el segmento de la construcción, con 45 casos -un 41% interanual menos-, le siguieron los servicios (173 expedientes y un 21% menos) y la industria, donde surgieron 51 casos, lo que representa uno más que en 2015.

La cruz, que no es nueva pero no por ello deja de ser importante, la protagonizó el pulso empresarial, reflejado en un corpus de compañías que no termina de arrancar y aún está lejos en número, y por tanto en empleo, del aspecto que ofrecía el País Vasco antes de la desaceleración.

A pesar de un buen febrero (elmejor en diez años) en lo relativo a la creación de firmas -se registraron en la Seguridad Social 232 nuevas compañías, lo que supone un 0,5% interanual más y un total de 58.633- y después de dos meses de caídas, Confebask lanzó la enésima señal de alarma.

No hay que olvidar que la crisis se ha llevado por delante a 7.963 compañías, lo que supone doce de cada cien de las que había en 2008. Eso, a pesar de que desde 2014 la senda es creciente, pues se han generado desde entonces casi 1.700.

Y es que ese pulso no acelera ni en lo que refiere a las sociedades (anónimas o limitadas) ni tampoco en lo relativo a los emprendedores. De hecho, salimos del peor febrero en lo que se refiere a los autónomos desde 2013, con un descenso en este colectivo de 173 personas. En comparación interanual, este segmento se ha achicado en 1.101 personas, lo que significa el ritmo de destrucción de iniciativas empresariales más intenso desde octubre de 2013.

Así, Confebask alertó sobre «lo difícil que está resultando recuperar el tejido empresarial vasco», y reclamó «medidas y planes que incentiven, faciliten e impulsen la generación de nuevos proyectos y el emprendimiento». «Es imprescindible para mantener y asentar la generación de riqueza y empleo en Euskadi, tanto a corto como, sobre todo, a medio y largo plazo», concluyó la organización presidida por Roberto Larrañaga.

Empresa familiar

La Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (AEFAME) presentó ayer, por su parte, un estudio que revela que el 60% de estas compañías tiene una impresión positiva o muy positiva sobre su evolución económica en los próximos doce meses, mientras que un 75% asegura haber aumentado sus ventas netas en los últimos doce meses. Según este documento, el 53% de los negocios familiares vascos manifiesta que su principal objetivo es mantener su marcha actual.

Si bien la empresa familiar en España se inclina por pedir una bajada de impuestos como medida más eficaz para sus intereses, la mayoría de los encuestados vascos (un 55%) aboga en primera instancia por una mayor flexibilidad en los acuerdos laborales.

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