Diario Vasco

Jose Elorrieta: «La alianza ELA-LAB ocuparía mucha sociedad y eso no le gusta a Urkullu»

Jose Elorrieta, en la sede de ELA en Bilbao, a la que apenas acude salvo estos días para conceder entrevistas sobre su libro.
Jose Elorrieta, en la sede de ELA en Bilbao, a la que apenas acude salvo estos días para conceder entrevistas sobre su libro. / FERNANDO GÓMEZ
  • Jose Elorrieta, Exsecretario general de ELA, El exdirigente destaca que la confluencia acarrearía una situación singular en Europa, «donde no existe una realidad sindical de corte reivindicativo que tenga una posición casi hegemónica»

Deportivas para toda la familia al mejor precio

Las mejores marcas a los mejores precios

Colección en piel de bolsos y zapatos de diseño

Hasta 70%

Selección de botas, botines y zapatos para mujer

Hasta 70%

Calzado de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado de piel al mejor precio

Hasta 80%

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Hasta 70%

Diseños exclusivos en bolsos de piel

Las mejores marcas a los mejores precios

Joyas y relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Selección de marcas especializadas en outdoor

Las mejores marcas a los mejores precios

¡Encuentra la cazadora que se adapta a tu estilo!

Hasta 90%

Moda casual para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡La moda que más te gusta al mejor precio!

Hasta 80%

¡Viaja con estilo!

Hasta 80%

Deportivas, botas y zapatos para hombre

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera al mejor precio

Hasta 80%

Accesorios y gadgets electrónicos

Hasta 90%

Viste tu cama con la Denim más reconocida

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes y brazaletes inteligentes

Hasta 80%

Cosmética de calidad al mejor precio

Hasta 90%

¡El calzado de moda a tus pies!

Hasta 70%

Complementos y juguetes eróticos.¡Mantén viva la pasión!

Hasta 80%

En 2008 abandonó la secretaría general de ELA tras veinte años al frente del sindicato, pero su espíritu inquieto y vivaz le ha llevado a cursar un doctorado de Ciencias Políticas en la UPV y a escribir un libro que acaba de publicar: 'Una mirada sindical contracorriente'. Jose Elorrieta defiende el sindicalismo reivindicativo, una senda en la que se embarcó la central durante su mandato, y también la alianza entre ELA y LAB, que tendría, resalta, una gran potencialidad, «ya que ocuparía desde su posición casi hegemónica mucha sociedad -fiscalidad, TAV, estado de bienestar...-, una cuestión que no le gusta al lehendakari Iñigo Urkullu».

-Inicia el libro con una cita de Tucídides. 'Los fuertes en realidad hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben'. Afirma que ELA ha hecho lo que ha podido durante la crisis y tras las dos últimas reformas laborales, ¿pero ha sido suficiente?

-ELA ha hecho lo más difícil, que es resistir en un momento en el que el neoliberalismo se ha caracterizado por dos cuestiones: una de ellas es la alianza entre el poder político y el económico, que es inédita porque progresivamente entra la socialdemocracia, que a partir de los 90 pasa a gestionar el credo neoliberal desmontando los niveles de bienestar; y la otra es que el neoliberalismo tiene un objetivo central que es la destrucción del movimiento sindical. El factor más determinante es que se rompe cualquier espacio de consenso, cualquier expresión colectiva que destruya su hegemonía; no se busca el diálogo, sino la imposición unilateral. Y ante eso, al constatar que no se pueden incorporar contenidos equilibradores, la central ha planteado una estrategia de contrapoder. ELA ha hecho lo que tenía que hacer, se ha colocado en una situación muy defensiva, con unos resultados que exigen muchísimo esfuerzo.

-¿Unos resultados que no han cumplido las expectativas?

-Son resultados modestos y en ámbitos concretos, con un sindicalismo muy a la defensiva, pero está donde tiene que estar. En cualquier caso, son logros que se revalúan.

-Define esta fase como de 'resistencia'. ¿Hasta cuándo? ¿Contempla seguir por esa senda?

-El neoliberalismo está dando muestras de agotamiento. Uno de los síntomas son los crecientes populismos de derechas. En la práctica diaria el sindicalismo no tiene que equivocarse en el diagnóstico: lo que se consiga tiene que ser a través de luchas y alianzas. Con todo, el escenario a corto plazo tiene bastantes elementos de continuidad.

-Defiende que el sindicato se siente legitimado para seguir por esa senda. Una legitimación que se la dan los trabajadores mediante la afiliación y los representantes sindicales.

-La gente valora la proximidad del sindicato a su situación. La legitimación derivada de esa proximidad es la que marca el grado de legitimidad frente al sindicalismo que apuesta por el diálogo social amañado, que está en franco declive en toda Europa. El último juez es la gente trabajadora y hay dos termómetros: la afiliación y la representación sindical.

-Señala que casi todas las recuperaciones económicas a partir de ahora serán con muy poco empleo. Y la CEOE dice que para que haya una reducción sustancial del paro se tiene que hacer con empleo precario. El binomio es demoledor.

-Hay un cierto consenso en que no va a haber crecimiento de empleo proporcional al económico. Y la CEOE pretende alimentar la espiral de las reformas. El empleo no está vinculado a las reformas que quiere la CEOE sino a los niveles de la demanda interna, que depende de los salarios. Y los salarios están bajo mínimos. No se puede reactivar la demanda interna con esos niveles salariales.

-En ese escenario dice que solo hay espacio para un sindicalismo reivindicativo. ELA inició ese proceso durante su mandato y se sigue reafirmando. ¿No cabe otro camino?

-Es un proceso que se inicia cuando vemos que los acuerdos en minoría empiezan a tener carta de naturaleza, con lo que se rompen las reglas de juego. La salida del CRL en 2006 fue también una consecuencia de ello y de la postura de Cebek de criminalizar al sindicato tras una huelga en Hormigones y Cementos de Bizkaia. Aunque hay que decir que no nos fuimos del CRL, nos expulsaron los acuerdos en minoría.

-CC OO y UGT plantean consensuar una propuesta conjunta con ELA y LAB para hacer un frente común en la negociación colectiva tras la firma del Acuerdo Interprofesional. ¿Cómo lo ve?

-No me corresponde a mí pronunciarme sobre temas de actualidad del sindicato, sino a sus dirigentes.

-Aboga por una alianza entre ELA y LAB que aglutine a los perdedores de la crisis. ¿A quién habría que atraer?

-La gran perdedora ha sido la clase trabajadora, que es la que ha padecido la precariedad, pero también el colectivo feminista, en su faceta de laboral y de colectivo público. El sindicalismo tiene que buscar una alianza con este grupo, y también con el de la defensa del Medio Ambiente. El neoliberalismo supone una amenaza para el equilibrio medioambiental. Asimismo, hay que tener en cuenta la soberanía alimentaria, en la medida en que evita, entre otras cuestiones, el desplazamiento de trabajadores. La autonomía alimentaria es otro elemento central.

-Una de las condiciones para una alianza con LAB es que tenga autonomía política. Ainhoa Etxaide ha señalado que participan de un proyecto del que no van a renunciar, pero que la estrategia sindical se decide en el sindicato. ¿Es suficiente? ¿Cree que LAB está preparada para dar ese salto que le exigen?

-La convergencia estratégica entre ELA y LAB tiene que tener dos condiciones. La primera es una lectura muy homologable de lo que significa la reforma laboral, sus consecuencias y una posición convergente en negociación colectiva. Y la otra es que tiene que aceptar la autonomía de intervención política. En la medida en que se dé un nivel dialéctico positivo de ambas cuestiones se podrá avanzar hacia esa alianza.

-¿Y cómo está la vertiente política?

-Ese es el debate pendiente que tiene la Izquierda Abertzale. El MLNV, en el documento de 2014, Euskal Herria Bidean, residencia en Sortu la dinamización de la estrategia, mientras que al resto -LAB y Ernai- solo le deja únicamente capacidad propositiva. En Navarra hemos ido de la mano de LAB en la intervención política para analizar al Gobierno Navarro. Pero no se ha hecho en el País Vasco. El fondo del debate no está todavía resuelto. Tiene que ser una alianza de calado, de no retorno. Si se resuelve satisfactoriamente el potencial de esa suma entre ELA y LAB -dos organizaciones pero una sola estrategia- será muy grande. En el día a día podrá haber lecturas matizadas, pero no se puede estar sujetos al albur de la coyuntura política. Con todo, ese debate de la falta de autonomía política trasciende al ámbito vasco, explica en buena medida la situación de desorientación del sindicalismo europeo.

-Ha mencionado la potencialidad de esa posible alianza. ¿Cambiarían muchas cosas?

- Si se despejase eso, sería una situación singular, porque no hay en Europa una realidad sindical de corte reivindicativo que tenga una posición casi hegemónica, que ocupa mucha sociedad: fiscalidad, TAV, modelo de bienestar... Eso es lo que no le gusta al lehendakari Urkullu. No le gusta que reivindiquemos en el ámbito de lo político y en lo sindical. No recibe a nuestro secretario general, porque entiende que tiene que descatalogar al sindicalimo mayoritario. La patronal planteó en un documento que ELA y LAB no fuesen considerados sindicatos. La posición del lehendakari y de la patronal es la misma. Cuando se da al mismo tiempo es porque hay un nivel de coincidencia de fondo.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate