Diario Vasco

Pedro Azpiazu, cara a cara con las diputaciones tras su llamamiento a subir impuestos

Pedro Azpiazu, consejero de Hacienda, abrió la semana pasada el melón de la subida de impuestos y puso el foco en las empresas
Pedro Azpiazu, consejero de Hacienda, abrió la semana pasada el melón de la subida de impuestos y puso el foco en las empresas / KIKO HUESCA
  • Hoy se celebra el Consejo Vasco de Finanzas; cita idónea para que explique a los gobiernos forales su pretensión de elevar la presión fiscal en Euskadi

La hora y el lugar es, quizás, lo único que está claro. Será hoy, a las once de la mañana en el edificio Lakua II de Vitoria. En la calle Donostia, por más señas. Allí están convocadas las tres diputaciones forales para, junto al Gobierno Vasco, celebrar la preceptiva reunión del Consejo Vasco de Finanzas (CVF). Un encuentro que servirá para cerrar la liquidación de los impuestos concertados de 2016, lo que permitirá a su vez saber realmente cuanto se recaudó y determinar qué cantidad aportará cada territorio a los presupuestos del Ejecutivo.

Hasta ahí, la teoría. La convocatoria oficial. Pero hay más. Todos los convocados (y cualquiera que haya seguido la actualidad económica en la comunidad autónoma durante los últimos días) son conscientes de que la reunión servirá -o, debiera de servir- para otra cosa no menos importante. Se espera que el consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, detalle, explique y justifique a los diputados generales de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava el melón que, con no poco ruido, abrió la semana pasada. Una carga de profundidad que tendrá, seguro, su recorrido.

Azpiazu sorprendió a los extraños, aunque no a los propios -pues sus palabras responden a una estrategia del Ejecutivo de Iñigo Urkullu-, al plantear con vehemencia y sin pelos en la lengua que la presión fiscal (los ingresos tributarios respecto al PIB) en Euskadi es baja y que convendría subirla.

¿Por qué? Porque, sencillamente, nada garantiza que en una economía como la vasca, en crecimiento pero también en desaceleración, haya dinero suficiente para mantener o elevar los recursos con los que el Gobierno realiza sus políticas, también las sociales, de las que el gabinete Urkullu hace bandera.

Territorio foral

La cuestión es que los impuestos no los diseña, regula ni gestiona el Gobierno Vasco, pues es cosa de las diputaciones. Aunque eso entra también en el terreno de la teoría, pues el propio consejero se esmeró en recordar que el 70% de lo que recaudan los tres territorios alimenta cada año los presupuestos vascos, con lo que, en la práctica, él, y por extensión el Gobierno, sí tienen «algo que decir».

Lo planteó Azpiazu como una mera «reflexión»; pero lejos de dejarlo ahí, flotando en el aire como cualquier buen globo sonda, se preocupó de no dejar dudas respecto a la identidad de quiénes serían los pagadores directos de esa hipotética subida de impuestos: las empresas del País Vasco. En el Impuesto de Sociedades «hay cierto margen» para la subida, explicó, «Se podría, poco a poco, subiendo un 0,5% o menos cada año», añadió.

Y reveló que su idea pasa no tanto por subir los tipos nominales (los que señalan las leyes) sino los reales, los que efectivamente terminan abonando las empresas. La clave, telegrafió el consejero, sería recortar o eliminar deducciones y bonificaciones del tributo. En cualquier caso, Azpiazu apuntó que, antes de mover ficha, lo que conviene es hacer una reflexión y un balance de la reforma fiscal que hace tres años pactaron PNV y PSE.

La primera reacción a la caja de Pandora abierta por Pedro Azpiazu llegó del diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, quien en declaraciones a DV dejó claro que «la fiscalidad de la empresa es algo que tenemos que cuidar de forma especial». «No queremos que un incremento de la presión fiscal obstaculice el desarrollo económico del territorio», remachó. Desde Álava, sin embargo, su homólogo, Ramiro González, sí recogió el guante de Azpiazu al sostener que «hay margen para incrementar la recaudación»; «la fórmula es modificando algunas disposiciones concretas de nuestra fiscalidad, fundamentalmente del Impuesto de Sociedades», aclaró.

Queda por conocer la opinión de Bizkaia, cuyo diputado general, Unai Rementeria, ha guardado estos días un prudente silencio. Los que sí han reaccionado son los empresarios. «Nospreocupa que siempre se hable de subida de impuestos a las empresas y no se cuestione su realidad», defendió el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga. La patronal está 'contenta', pues hace quince días Azpiazu les pidió que subieran los salarios.

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