Diario Vasco
La 'supermáquina' ha sido fabricada en la nave 'Eguzki' de Danobat, sita en el polígono Arriaga de Elgoibar.
La 'supermáquina' ha sido fabricada en la nave 'Eguzki' de Danobat, sita en el polígono Arriaga de Elgoibar. / LOBO ALTUNA

Soraluce fabrica una 'supermáquina' que moldea piezas de 300 toneladas

  • La cooperativa de DanobatGroup ha realizado la primera venta, a una compañía italiana, y espera pasar de los 75 millones facturados en 2016 a 100 en 2020

Soraluce no para y su ambición apunta alto. La cooperativa de DanobatGroup (Corporación Mondragon), líder mundial en grandes fresadoras de columna móvil, aspira a ocupar esa misma posición en equipos de máquina puente y de torno vertical. Apuesta, ahí es nada, por subir un peldaño y ser el fabricante de las fresadoras de mayor tamaño en la liga de las más grandes, consolidando su primer puesto en el ranking internacional. En estos equipos se fabrican los grandes mecanismos que se instalan en aerogenedores, turbinas o motores.

Soraluce ha sacado al mercado con este fin el modelo PXG-W o, si lo prefiere el lector, la 'supermáquina', nombre que se le dio cuando fue diseñada en el marco del proyecto Hiperion (2009-2011), financiado por el Gobierno Vasco dentro del programa Etorgai. El objetivo de aquel plan fue la fabricación de equipos de grandes dimensiones y dotados de alta tecnología para competir en el mercado mundial.

La PXG-W es fruto de Hiperion y de los diez años de esfuerzo en este sector de Soraluce y de DanobatGroup en su conjunto. El trabajo en I+D de la cooperativa ha sido notable, dedicando el 6 % de la facturación a este apartado. El 30% de la plantilla (65 personas) se dedica a labores de ingeniería, de los que quince están destinados exclusivamente a I+D. La actividad se ve reforzada además con la del centro tecnológico IK4-Ideko, que cuenta con una plantilla de 120 ingenieros.

500 toneladas

La 'supermáquina' hace honor a su apelativo: 500 toneladas de peso, 12 metros de diámetro máximo torneable, 1.000 metros cúbicos de volumen de trabajo total, 19 metros de largo, 7,22 entre columnas y 7,3 de altura. Precio de mercado, entre 6 y 8 millones de euros. Está concebida para trabajar con piezas de hasta 150 toneladas en la zona de torneado y de 300 en el espacio de mecanizado de estructuras prismáticas. Las piezas están destinadas a sectores como el naval, eólico, aeronáutico, construcción, oil&gas y máquina-herramienta.

El nuevo producto, además de permitir trabajar a gran escala, tiene la virtud de reducir el tiempo de fabricación y, consiguientemente, los costes. La megamáquina es multifunción, de manera que realiza el fresado, mandridado o torneado en el mismo equipo.

Soraluce decidió dar el salto cuando ya se había consolidado como líder en el escalón inferior, colocándose por delante de firmas alemanas e italianas, las principales potencias mundiales. El nuevo reto exigió la construcción de una planta con las dimensiones suficientes para el ensamblaje de las mastodónticas fresadoras. Los pabellones se inauguraron en 2009 en el barrio bergarés de Osintxu. La instalación dispone de una superficie útil de 2.000 metros cuadrados, una longitud de 122 metros y una altura de 21. La inversión ascendió a 5 millones de euros.

Rafael Idigoras, director general de Soraluce, explica que la cooperativa se vuelve a enfrentar al reto de liderar un mercado copado por empresas alemanas e italianas. Idigoras confía en lograr el objetivo. «La máquina, además de su extraordinaria dimensión, incorpora nuestros últimos desarrollos tecnológicos, como el sistema de amortiguación activa DAS y el de compensado de balanceo VRB. Se trata de tecnologías revolucionarias en el sector de la máquina-herramienta y que cuenta ya con sus correspondientes patentes europeas».

Primera venta

Soraluce, por tanto, disponía de experiencia sobrada en el sector del fresado, tecnología propia y un nuevo pabellón donde construir las supermáquinas, pero le faltaba un elemento esencial: lograr una primera venta para que el equipo pudiera ser testado en una fábrica real, de forma que sirviera de escaparate para potenciales nuevos clientes.

Esta primera venta se firmó en 2015 con la empresa italiana MPC, referente mundial en el mecanizado de piezas de gran volumen y precisión para el sector de la energía. Esta firma, que ya había comprado con anterioridad máquinas a Soraluce, se atrevió a apostar por la compañía de Bergara sin que ésta tuviera en su catálogo megafresadoras ya probadas en el mercado. La firma de Bergara consiguió el contrato tras pelear con las compañías líderes en este segmento.

Idigoras explica que esta primera operación ha supuesto un espaldarazo para la cooperativa. «La máquina que han comprado los italianos ha estado expuesta estas semanas en Elgoibar y hemos recibido muy buenas impresiones de posibles clientes. Cuando se instale en Italia realizaremos otra ronda de visitas. Tenemos buenas sensaciones».

Facturación

Estas positivas sensaciones se traducirán en un incremento de la facturación, tal y como se recoge en el Plan Estratégico 2017-2020. Soraluce facturó el año pasado 75 millones de euros y el objetivo para dentro de tres años es alcanzar los 100 millones, un cifra elevada, pero por debajo del récord de 118 millones registrado en 2008.

Este incremento de la facturación irá parejo al fortalecimiento de las exportaciones, que suponen el 95% de las ventas de la compañía. Soraluce coloca el foco en Alemania e Italia, precisamente los dos mercados más difíciles. En el primero de ellos, la firma de Bergara amplió en 2012 su sede en Limburg, tras invertir 6,2 millones de euros. No se trata de una planta productiva, sino de un escaparate para centroeuropa de la capacidad tecnológica de Soraluce.

Alemania sigue siendo el primer destino de las ventas (40%). Soraluce ha colocado en aquel país 1.000 máquinas, con clientes como Alstom, Siemens o BMW. El segundo mercado es Italia, con el 20% de las ventas, donde se han instalado 300 máquinas. El resto de Europa supone el 15%, Asia el 10% y otro 10% se coloca en América. España, un mercado que se ha reactivado, representa el 5%, con 150 equipos instalados.

Soraluce dispone de delegaciones en Alemania e Italia. China, India y Rusia también cuentan con este tipo de presencia, pero compartida con DanobatGroup.

Idigoras prefiere no opinar sobre el 'efecto Trump' en Soraluce, una empresa volcada en la exportación y a la que el proteccionismo que promueve el presidente americano podría afectar. Sí señaló que Estados Unidos «es uno de los mercados en los que tenemos que mejorar el posicionamiento. En su momento apostamos por el sector eólico, porque algunos clientes invirtieron en talleres de mecanizado que no cuajaron. En 2013, la ampliación de nuestros productos a mandridadoras nos permitió atacar el sector oil&gas, que reportó unas ventas de 14 millones de euros. La caída del precio del petróleo redujo la facturación, pero esperamos que vuelva a resurgir».

El director general confía en que el Plan Estratégico se cumpla, aunque explica que el sector está teniendo un comportamiento extraño. «La máquina-herramienta ha pasado por épocas de baja demanda seguidas por otras de activación. En 2008-2009 creció, en 2009-2010 se produjo una caída y en 2011-2012 experimentó una recuperación que apuntaba a una tendencia alcista para ocho o diez años, pero el escenario se perfila plano».

En este contexto, la apuesta de Soraluce es «seguir creciendo de forma cuantitativa y cualitativa». Idigoras otorga una especial relevancia a esta segunda cuestión. «Desde finales de 2015 DanobatGroup participa en el capital y en el consejo de administración de la empresa Savvy Data Systems. Esta compañía, mediante técnicas de 'cloud computing', permite la monitorización de nuestras máquinas».

Soraluce no prevé construir nuevas plantas productivas. Dispone de cuatro en Bergara que dan trabajo a 225 personas, a las que hay que añadir 75 en Alemania y 10 en Italia. En 2010 analizó la posibilidad de levantar una fábrica de mandrinadoras en India, pero finalmente se descartó debido a las dificultades inherentes a este país y la crisis económica.

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