Diario Vasco

«Los sindicatos en España solo piensan en la subida salarial»

  • Josef Schelchshorn, responsable de recursos humanos de Man, les recomienda que no sean «cortoplacistas»

Josef Schelchshorn parece llegado de otro planeta, pero en realidad es alemán. Lo que ocurre es que lo que dice suena 'marciano' por estos lares. A saber, propone una colaboración entre empresas y sindicatos que en España y en Euskadi se antoja ciencia ficción.

Schelchshorn es responsable de recursos humanos en Man, la gigantesca empresa -55.000 empleados y 14.000 millones de ingresos en 2015- fabricante de camiones y autobuses. Ocupó el mismo cargo en la fábrica de Seat en Barcelona. Por tanto, es un experto en la negociación de convenios y conoce la realidad alemana y española.

Schelchshorn, en su conferencia de ayer en Orona, defendió una «cogestión» que, según señaló, es una realidad en su país. «Los comités de empresa tienen mucho poder en Alemania y se corresponsabilizan de la marcha de las compañías. Forman parte de los consejos de administración. A diferencia de España, pueden formar parte del comité trabajadores que no pertenecen a ningún sindicato, son elegidos directamente por sus compañeros».

Este hecho conlleva una mayor flexibilidad en las negociaciones. «Los sindicatos pueden señalar unas pautas generales, pero si los representantes de los trabajadores no sindicados estiman que para su empresa es mejor seguir otra estrategia, la pueden llevar adelante».

Schelchshorn afirmó que en Alemania los sindicatos están «menos politizados que en España, entienden más las necesidades de las empresas. Procuran combinar las exigencias sindicales con la realidad de las compañías, porque quieren que éstas tengan éxito».

Por el contrario, el director de recursos humanos de Man señaló que en España «los sindicatos solo piensan en el corto plazo, en cuántos puntos por encima del IPC hay que subir los salarios, independientemente de la situación de la empresa. Deberían abandonar este cortoplacismo y pensar en el éxito a diez o quince años vista, pero esta mirada al futuro no forma parte de su agenda».

Schelchshorn también fue crítico con la actitud de los empresarios españoles. Señaló que uno de los requisitos previos a la colaboración es la transparencia. «En Alemania, los comités conocen de antemano todos los detalles de la situación de la compañía, con el objetivo de crear un clima de cooperación. En España, las empresas son más distantes y reservadas. Dan la información cuando los sindicatos se quejan. No hay transparencia».

También afeó a los empresarios españoles que «no respetan demasiado a los sindicatos y estos reaccionan con paros y bloqueos en las negociaciones». En relación a las huelgas, indicó que en su país también se convocan, pero una vez firmado un acuerdo, se garantiza un largo periodo de paz. «En mi estancia en España, en poco tiempo viví tres huelgas generales. Esto es impensable en Alemania». Lo dicho, Schelchshorn es de otra galaxia.

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