Diario Vasco

El reto de convertir la participación en la primera palanca de la competitividad

Josetxo Hernández, Iñigo Ucín, Markel Olano, Josef Schelchshorn, Ainhoa Aizpuru y Antón Pradera, en la Fundación Orona.
Josetxo Hernández, Iñigo Ucín, Markel Olano, Josef Schelchshorn, Ainhoa Aizpuru y Antón Pradera, en la Fundación Orona. / ARIZMENDI
  • Empresarios y Diputación ven esencial profundizar en la transparencia, la confianza y la implicación para impulsar el tejido productivo

Nunca antes esta generación había emprendido un camino tan complicado como la salida de esta última crisis económica. Las empresas han tenido que tomar decisiones importantes y a veces dolorosas con el objetivo de seguir siendo competitivas y para adaptarse a los nuevos retos de un entorno global cada vez más cambiante. Y para ello, con el propósito de tomar con un impulso aún mayor esa rampa de despegue en el camino hacia la recuperación, los empresarios han comprobado que es indispensable hacer partícipes de su planes a los propios trabajadores. De hecho, esa cuestión comienza a ser una pieza indispensable en el engranaje de las empresas. «Compartir la responsabilidad del éxito o el fracaso», apuntaron los responsables empresariales reunidos ayer en el Fundación Orona de Hernani, donde la Diputación de Gipuzkoa puso en valor los pasos que se están dando para favorecer la entrada de los trabajadores en la toma de decisión de las empresas.

Una serie de iniciativas, tanto fiscales como de promoción económica, que no tendrían sentido si no existiera esa voluntad por parte de ambas partes para avanzar en ese camino conjunto. «La participación es la palanca más ligada a la competitividad que tenemos las empresas», describió el presidente del Grupo Mondragón, Iñigo Ucín. Una participación, en la que ambas partes, tanto dirección como empleados deben poner de su parte y fraguar una relación de «confianza». «Esa es la clave de todo», apuntó Ucín, «y esa confianza se consigue con transparencia y aportando la información pertinente por parte de la empresa».

Una esencia, la de hacer bandera de la transparencia y la información con los trabajadores, que el grupo cooperativo que dirige Ucín lleva décadas promulgando. No tanto otros modelos empresariales, pero de un tiempo a esta parte los pasos adelante en esta materia son evidentes. «Hemos entendido que o trabajamos todos juntos en la empresa o no hacemos nada», quiso subrayar el presidente de CIE Automotive, Antón Pradera, valorando los avances que las firmas ligadas al sector de la automoción en el Estado han dado desde la llegada de la crisis. «La cultura de la productividad se ha ido impregnando entre las empresas y los trabajadores. En el sector se ha incrementado esa productividad en valores superiores al 20% en los últimos ejercicios, sin echar a nadie y buscando soluciones de flexibilidad diferentes. Ahora ya producimos más coches que antes de la crisis», señaló Pradera.

El presidente de CIE Automotive confesó que en la mayoría de ocasiones la falta de implicación por parte de los trabajadores ha llegado por una falta de comunicación del objetivo empresarial por parte de los directivos. «Si a los trabajadores no se les transmite de qué va la empresa, es difícil que éstos puedan llegar a pensar igual que tú o puedan ponerse en tu lugar», añadió Pradera. En este sentido reivindicó el esfuerzo por explicar las claves del negocio a la plantilla.

Tanto Ucín como Pradera también destacaron que hoy en día «los jóvenes no solo valoran el salario, sino también otras cuestiones como el horario, la conciliación y el buen clima laboral», condiciones que prevén que se puedan seguir potenciando.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate