Diario Vasco

Ingemar presenta concurso de acreedores y frustra el sueño de los trabajadores de Usurbil

  • La empresa entra en quiebra después de que la propiedad eludiera acompañar los esfuerzos de plantilla, banca e instituciones para salvarla

Todos habían apostado por subirse a la trainera en plena tormenta e intentar remar juntos contra viento y marea. Finalmente, no fueron todos los que arrimaron el hombro, y la embarcación se hunde. Paradójicamente, quienes soltaron el timón a última hora fueron la propiedad y los directivos, que, como otros muchos, habían comprometido su esfuerzo.

Es, lamentablemente, la historia del Grupo Ingemar, que después de que su plantilla en Usurbil, las administraciones vasca y guipuzcoana, el ayuntamiento de la villa, Elkargi y dos bancos (Kutxabank y Sabadell) hubieran aceptado el reto de perder un poco -o un mucho- para darle futuro a la empresa, ve alejarse el sueño de remontar el vuelo tras años de pésima gestión y de acumular una notable deuda.

Según ha podido saber DV, la propiedad, que, sorpresivamente, no ha acudido a una ampliación de capital de poco más de un millón de euros que hubiera salvado momentáneamente el partido, presentó el lunes en un juzgado de Lugo (la firma tiene el grueso de su actividad en Galicia) la pertinente solicitud de concurso de acreedores.

Llega la quiebra oficial. De hecho, el juez encargado del caso ya ha nombrado administradores concursales. Ahora toca negociar con los acreedores en busca de salidas dignas para, en todo caso, acrecentar la estadística más oscura de este final de crisis, la de las insolvencias.

El malestar, ayer, entre el resto de actores era más que palpable. No hace falta decir que los trabajadores resultaron los más afectados, divididos entre el impacto de la noticia del concurso de acreedores y la indignación ante la espantada empresarial. Se acabó.

La historia casi acaba bien, pero, según fuentes conocedoras del proceso, «la propiedad no ha querido».

Hace poco más de un mes, el comité de empresa comparecía en público para comunicar lo que parecía una buena noticia. Tras recibir una ayuda de la Diputación para contratar a una consultora con la que diseñar un plan de salvamento, se convino que se realizaría una ampliación de capital de unos tres millones de euros.

La propiedad y los directivos pondrían, más o menos, un tercio. Los dos bancos abrirían la mano y ofrecerían créditos y líneas de círculante para que la empresa respirara. El Ayuntamiento de Usurbil haría un esfuerzo para modular el cobro de una notable deuda que acumulaba la empresa; igual que la Hacienda guipuzcoana. El departamento de Promoción Económica del Gobierno foral también pondría lo suyo, avalando préstamos y, como Lakua, comprometiendo apoyos para una segunda fase, en la que entraría un inversor local. También se habían pactado 26 salidas indemnizadas. Sin embargo, todo se ha roto a última hora. Ahora sólo queda saber si se salva algo en el concurso.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate