Diario Vasco

El nuevo impuesto a las bebidas azucaradas obligará a retocar el Concierto vasco

  • El Gobierno se plantea aprobar mañana el gravamen dentro de un paquete de medidas para aumentar la recaudación fiscal y reducir el déficit

El Gobierno se plantea aprobar mañana un impuesto especial sobre las bebidas azucaradas -en especial, refrescos- dentro de un plan con el que pretende ingresar entre 6.000 y 8.000 millones de euros más el próximo año para reducir el déficit y cumplir sus compromisos con Bruselas. Ese gravamen es una recomendación incluida en un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud para combatir la obesidad, la diabetes de tipo 2 y la caries. Si el Consejo de Ministros adopta esa medida, como han apuntado fuentes oficiales, será necesaria una modificación del Concierto Económico vasco, ya que ese tributo no está previsto en la normativa que regula las relaciones financieras entre Euskadi y el Estado y las competencias tributarias vascas, y debe ser «concertado». El nuevo gravamen supondría una recaudación próxima a los 100 millones en el conjunto de España, según cálculos preliminares.

Los impuestos especiales son siempre de normativa estatal. Las diputaciones no tienen capacidad para modificar su contenido, a diferencia de lo que sucede con otros tributos directos, como es el caso del IRPF, Sociedades o Patrimonio. Sin embargo, el Concierto Económico sí recoge que las haciendas forales pueden recaudar esos impuestos, aunque no lo hace de forma genérica, sino que identifica uno por uno cuáles son.

¿Qué sucede por tanto cuando el Gobierno central aprueba la creación de un impuesto nuevo? Inicialmente, al menos, el ingreso corresponde al Estado y no pasa a las diputaciones forales hasta que esa figura es incorporada al Concierto Económico, lo que exige no sólo un pacto formal en la Comisión Mixta, sino también una tramitación legislativa en el Congreso. El antecedente más reciente, e incluso curioso, hay que buscarlo en el impuesto sobre los premios de la Lotería, aplicado por el Estado desde enero de 2013. EH Bildu, que entonces gobernaba la Diputación de Gipuzkoa, era reacia a sentarse para formalizar un pacto que modificase en el Concierto… hasta que en diciembre de ese año tocó el premio gordo de Navidad en Mondragón. El riesgo de perder 36 millones de ingresos ‘animó’ un acuerdo que se firmó en Madrid, con los representantes de la izquierda abertzale en la mesa, en apenas quince días.

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