Diario Vasco

Gipuzkoa se lleva la peor parte del ajuste laboral que pretende la nueva Sidenor

El presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, visita la planta de Sidenor en Reinosa acompañado de José Jainaga y otros directivos de la firma.
El presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, visita la planta de Sidenor en Reinosa acompañado de José Jainaga y otros directivos de la firma. / ANDRÉS FERNÁNDEZ
  • Maltzaga cerraría y el ERE temporal de dos años superará la media en Azkoitia y Legazpi

  • El grupo pilotado por José Jainaga justifica su propuesta en las pérdidas acumuladas y busca otras medidas de flexibilidad, mientras los sindicatos exigen un plan industrial

La nueva Sidenor -aquella que nació a finales de julio al ser adquirida a la multinaciconal brasileña Gerdau por un grupo de ejecutivos de la casa pilotados por José Antonio Jainaga, y que se presentó como «un proyecto de país»- ha movido ficha para plantear a los sindicatos sus aspiraciones en un intenso plan de ajuste de empleo a dos años. En base a los primeros datos, aportados ayer por la empresa a las centrales al constituir la mesa de negociación del ERE temporal que busca la firma, Gipuzkoa aparece como el gran damnificado de ese programa.

¿Por qué? Porque frente a una reducción media de la jornada laboral de hasta el 50% durante 2017 y 2018 para los 2.300 empleados de la compañía, las tres factorías del territorio (Azkoitia, Legazpi y Maltzaga) superan ese guarismo e, incluso, en el caso de la última, dedicada a los calibrados y con 44 trabajadores en plantilla, la dirección aspira a trasladar toda su producción a Vitoria.

Sidenor justificó su ajuste, bautizado como Plan de Adaptación Laboral (PAL), en las enormes pérdidas acumuladas durante la gestión del anterior accionista. Sólo en 2015 el agujero sumó 30 millones de euros, y en los primeros ocho meses del presente ejercicio esos 'números rojos' alcanzaban ya 13 millones.

Jainaga nunca escondió que pediría sacrificios a la plantilla, aunque los sindicatos, sobre todo ELA y LAB, han recibido la 'oferta' con mala cara. Se ha de empezar a negociar un nuevo convenio colectivo y este punto de partida, dicen todos, no parece el mejor de los posibles.

Y es que el PAL incluye un sinfín de medidas de flexibilidad cuya negociación, a juicio de los representantes de los trabajadores, debiera corresponder a otra mesa y no a la abierta para ese ERE temporal.

ELA advirtió de que «si la empresa pretende modificar los convenios colectivos, el proceso es, al menos, jurídicamente irregular y, por tanto, denunciable». LAB, por su parte, se reconoció «decepcionado» ante «la ausencia de un plan industrial más allá de Basauri» y advirtió que ese cajón de sastre que buscaría la empresa «es hacer trampa».

Golpe al territorio

Cuestionada por esa reducción pretendida del 100% de la jornada en Maltzaga, fuentes oficiales de Sidenor insistieron en que «son razones de competitividad» las que justifican el traslado de la producción a Vitoria. Un salto que, matizaron, siempre sería «progresivo, sin medidas traumáticas y con ayudas para el desplazamiento de los trabajadores». «Como se hizo en su día con Legazpi», añadieron.

«Al final, todo esto solo busca fortalecer la empresa y dotarle de más competitividad y, por tanto, de posibilidades de futuro», subrayaron.

Dentro del impacto que podría recibir Gipuzkoa en este movimiento de Sidenor, la aspiración de la empresa es rebajar hasta un 50% la actividad en el centro de chatarra de Legazpi, en el que a fecha de hoy trabajan seis personas en labores de mantenimiento, y hasta un 62% la de Azkoitia. En esta última instalación desempeñan su labor unos 400 trabajadores.

Se da la circunstancia de que la factoría del Urola (comarca que ha sufrido lo suyo la crisis del acero este año con la caída de Arcelor Zumarraga) vive en vilo desde el pasado mes de julio, cuando Jainaga advirtió de que la planta guipuzcoana y la de Reinosa alojan sendos trenes de laminado casi gemelos y que, dada la situación del mercado, no podrían mantenerse en activo los dos a la vez. Esa incógnita se mantiene aún sin resolver y está previsto que se despeje antes de que termine el año.

El repaso de los ajustes de empleo pretendidos en el resto de plantas sitúa ese esfuerzo (durante el que los trabajadores consumen su prestación de paro al recibir la mitad del salario) en el 50% en las oficinas generales de Basauri y en la planta de Azuqueca de Henares (Guadalajara). En Reinosa, donde junto al laminado que compite con Azkoitia se elaboran grandes piezas en un segmento de actividad alejado del corazón del negocio de Sidenor, el ajuste pretendido llegaría al 75%.

En Vitoria, el ERE temporal sería de hasta un 35%, como en Legutiano, mientras que el porcentaje se reduciría al 20% en la propia planta de Basauri, para la que Jainaga anunció recientemente una inversión de 35 millones. En Polinya (Barcelona), la reducción será del 39%.

Amplio abanico

Las centrales vascas se quejaron tambié de la celeridad pretendida por la empresa, que les entregó una cantidad ingente de documentación y les emplazó para sendas reuniones el jueves y el viernes. «No da tiempo de analizarlo», dijeron. Y es que Sidenor ha planteado un amplio abanico de medidas más allá del ERE temporal, como, por ejemplo, planes de bajas incentivadas o jubilaciones en los centros en los que, como Azkoitia, Legazpi o Legutiano, aún no han vivido un proceso de jubilaciones parciales.

En el paquete a negociar (en principio en un periodo de 15 días naturales desde ayer) se encuentran también medidas como la creación de un bolsín de 80 horas, cambios en las vacaciones o procesos de movilidad geográfica. Todo en función de las necesidades de la producción.

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