Diario Vasco

Mantenimiento de carreteras, un conflicto enquistado a punto de cumplir nueve meses

Trabajadores de mantenimiento de carreteras de Gipuzkoa concentrados el pasado 4 de noviembre ante la Diputación.
Trabajadores de mantenimiento de carreteras de Gipuzkoa concentrados el pasado 4 de noviembre ante la Diputación. / LUSA
  • Las mesas negociadoras con las UTEs están abiertas, pero con escasos avances, y ELA pide que intervenga la Diputación, pero esta declina hacerlo

Son un centenar de trabajadores y llevan casi nueve meses de huelga. El 1 de marzo los empleados de tres UTEs de mantenimiento de carreteras de Gipuzkoa comenzaron un paro indefinido, convocado por ELA, con la intención de lograr una mejora de sus condiciones laborales. Era finales de invierno, llegó la primavera, después el verano, luego el otoño y con la primera nevada considerable sobre nuestras carreteras, el conflicto sigue sin resolverse y no se atisba una solución. De hecho es la huelga más larga de cuantas se han vivido en Gipuzkoa.

Hay tres mesas de negociación abiertas con las diferentes UTEs -Urola-Garaia, Goierrialdea y Miramón-, pero los avances son muy escasos, según indica Luis Fernández, responsable de Construcción del sindicato ELA. Las dos primeras UTEs se limitan a señalar que las negociaciones están abiertas y que no quieren entorpecerlas, al igual que UTE Miramón, quien añade que «tenemos una total disposición y solo es necesario fijar día y hora para sentarnos en una mesa y buscar el acuerdo».

Pero la central señala que en este conflicto hay una tercera pata, como es la Diputación de Gipuzkoa, que es la que adjudica los servicios y quien debe garantizar algunas de las reclamaciones del sindicato, como es la subrogación de los trabajadores o impedir que se produzcan irregularidades en el servicio. Pues bien, esta vía de comunicación está cerrada desde hace meses.

Pero vayamos por partes. ¿Qué hacen los trabajadores de mantenimiento de carreteras y qué solicitan? Las UTEs Goierrialdea-Murias y Zerbitzu- y Urola Deba -Asfaltos Urretxu, Ferrovial y Otegi y Gaztañaga- se dedican a arreglar los baches, las biondas, los desperfectos de la carretera y todo lo derivado de cualquier incidencia o accidente que se produzca. Además, UTE Miramón -Ikusi-, se dedica al mantenimiento eléctrico tanto de farolas, túneles y señales luminosas, y también se encarga del centro de control que está en Miramón, donde reciben todos los avisos.

Los trabajadores de mantenimiento de carreteras están bajo el paraguas del convenio de la Construcción de Gipuzkoa, decaído desde 2009, con lo que tienen congelados sus sueldos desde hace siete años. Además de solicitar incrementos salariales a partir de 2016, reclaman un convenio nuevo, específico para el sector, ya que consideran que el de la Construcción no contempla algunas especificidades de la actividad, como son los pluses de domingo o de nocturnidad. Así, la plataforma incluye un convenio para tres años, incrementos salariales del 2,5% cada año, pluses derivados del puesto de trabajo y cláusulas que blinden ante la reforma laboral.

Según indica Luis Fernández, las empresas arguyen que no tienen margen de maniobra ya que las adjudicaciones se están realizando a la baja y cada nueva adjudicación parte de la anterior, con lo que se va devaluando progresivamente. Las empresas realizaron una propuesta que estaba muy alejada de las pretensiones de los trabajadores.

Por otro lado, los representantes de los empleados se reunieron el 26 de mayo con la Diputación, a la que solicitaron que intervenga en el conflicto. Por un lado, para que las empresas puedan afrontar un incremento salarial, lo que requiere que las adjudicaciones no se hagan a la baja, y por otro, la central le pide que garantice la subrogación de los trabajadores, recogiendo en el pliego la obligatoriedad de aplicar el convenio. Además, solicita al Departamento de Infraestructuras que vele por que no se produzcan las irregularidades que se han detectado en el servicio, especialmente en el Plan de Vialidad Invernal, con menos personal del obligatorio. Aunque también denuncian otros fraudes e incumplimientos. «Las empresas nos dicen que para poder dar el servicio tienen que incumplir los pliegos», señala Luis Fernández.

Tras aquella reunión no ha vuelto a celebrarse ninguna otra con la Diputación. Al ver que este cauce estaba cerrado, la central trató de abrir vías de negociación con las empresas en septiembre. Desde entonces, se están celebrando diversas reuniones. Se han intercambiado varias propuestas, que todavía están muy alejadas. El representante de ELA destaca que en la cuestión del blindaje se ha avanzado mucho, pero nada en salud laboral, mientras que en salarios el acercamiento es escaso.

Pero lo que más preocupa al sindicato es el «silencio» de la Diputación. Puestos en contacto con el Departamento de Infraestructuras, que dirige Aintzane Oiarbide, señala que este conflicto debe solucionarse entre las dos partes implicadas: trabajadores y empresas. Añade que la institución reconoce el derecho de los trabajadores a hacer huelga, «pero no acepta que pongan pancartas con nombres y apellidos de trabajadores del Departamento, ni se sabotee la iluminación de los túneles; tampoco se cumplen los servicios mínimos porque se pone en riesgo la seguridad de los trabajadores». Finalmente, expresa su deseo de que el conflicto se solucione lo antes posible.

Luis Fernández replica que se están cumpliendo todos los servicios mínimos «de forma escrupulosa» y niega que se estén produciendo sabotajes. «Hay más anomalías porque la iluminación de los túneles se está deteriorando por la falta de mantenimiento».

El Plan de Vialidad Invernal que se activó ayer será la prueba de fuego, ya que pese a que los servicios mínimos en este caso son del 100%, ELA señala que se ha reducido el personal destinado pasando de los 322 del año pasado a 180 en esta edición, lo que consideran «claramente insuficiente». La central denuncia que el año pasado se registraron algunas irregularidades al ir un conductor en los camiones en vez de dos o tres como se estipula.

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