Diario Vasco

Sidenor convoca a los sindicatos a una primera reunión para negociar «medidas no traumáticas»

Dos camiones se adentran en las instalaciones que Sidenor tiene en la localidad de Azkoitia.
Dos camiones se adentran en las instalaciones que Sidenor tiene en la localidad de Azkoitia. / ARIZMENDI
  • El ERTE que pendía sobre la fábrica del Urola y la planta de Reinosa se convierte en uno para todo el grupo, mientras se libra una pugna soterrada entre Euskadi y Cantabria

. Los nuevos propietarios de Sidenor, un grupo de directivos y empresarios vascos liderado por José Antonio Jainaga, ya lo advirtieron cuando a principio de verano compraron todos los activos de la empresa en España al grupo brasileño Gerdadu. Eran necesariosnuevos ajustes y haría falta mucha más flexibilidad para resucitar al conglomerado acerero. Ese fue el mensaje de Jainaga cuando presentó en sociedad la operación. Y no se ha olvidado. Ayer, la dirección de la nueva Sidenor convocó a los sindicatos a un encuentro el próximo lunes, día 28, para iniciar la negociación de lo que la firma denomina un Plan de Adaptación Laboral (PAL).

Junto a prejubilaciones, bajas incentivadas y otras medidas voluntarias aún sin detallar aunque 'telegrafiadas' por fuentes cercanas a la compañía, Sidenor pretende incluir en ese programa un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE) para todas sus factorías con el que poder ajustar en cada momento su carga laboral en función de sus necesidades. Un colchón que aspira -esa es, al menos, la posición de partida-, a que se prolongue durante dos años, 2017 y 2018. Cabe recordar que Sidenor dispone de centros de trabajo en Gipuzkoa (Maltzaga y Azkoitia), Álava (Vitoria y Legutiano), Bizkaia (Basauri), Cantabria (Reinosa) y Cataluña (Polin Ya).

Se pasa así de una situación en la que la amenaza del ERTE, que 'bailaba' entre la planta de Azkoitia (que emplea hoy a unas 380 personas) y la de Reinosa, con un tren de laminado casi idéntico al del Urola, se extiende a todo el grupo, en el que desempeñan su labor unas 2.300 personas.

Se da la circunstancia de que ambas instalaciones -la guipuzcoana y la cántabra- trabajan hoy al 50% y, según José Antonio Jainaga, no pueden funcionar las dos. O una u otra. En ese tira y afloja han entrado de lleno las administraciones de Vitoria y Santander, así como la propia Diputación de Gipuzkoa, en una suerte de pelea por garantizar el futuro de sus respectivas factorías. Desde Euskadi se ha dejado claro que se apoyará a Sidenor si mantiene viva a Azkoitia.

El anuncio -enviado a los comités de empresa de todas las factorías de la compañía- ha puesto en alerta a los sindicatos, que -casualidades de la vida, o no- han de iniciar en breve la negociación de otro convenio colectivo, pues el actual vence el próximo 31 de diciembre. No es el caso de Azkoitia, que tiene su propio convenio, vivo hasta 2018.

Según Sidenor, el objetivo de ese Programa de Adaptación Laboral no es otro que gozar de la necesaria «flexibilidad» laboral que impone un mercado durísimo (no hay que recordar el 'dumping' chino) y una empresa que, aúnque rescatada de un más que previsible cierre (el que hubieran pilotado los brasileños), arrastra pérdidas millonarias.

Un agujero que sumaría 30 millones de euros en los últimos años y que sólo en los ocho primeros meses de este ejercicio alcanzaría la cifra de 13. Lastre que la actual propiedad recordó es atribuible al «anterior accionista».

«El objetivo es disponer de un mecanismo que, acordado con los representantes sindicales, permita tomar deciciones de forma ágil, organizada y acorde a las necesidades de la producción», señaló la acerera en un comunicado. «Además, estas medidas, no traumáticas, junto con las nuevas inversiones anunciadas, permitirán recuperar la senda de la competitividad que garantice el futuro de la compañía y, por tanto, de los puestos de trabajo», añadía el citado documento.

El recurso a un ERTE, como el que busca Sidenor, en aquellas empresas con cierta dimensión y con plantas en diferentes emplazamientos y con distintas actividades ha sido un recurso más o menos habitual en lo más duro de la crisis, aunque no tanto en los últimos tiempos, cuando parece que la desaceleración económica se ha convertido ya en aceleración. Por eso el anuncio de Sidenor ha despertado la inquietud entre algunos sindicatos.

En declaraciones a DV, LAB denunció una «gran desinformación» sobre el estado de la empresa y sus intenciones, y mostró su extrañeza ante la casi coincidencia en el tiempo de este anuncio de ajustes de empleo temporales y el mensaje lanzado recientemente de que Sidenor creará empleo en Basauri gracias a una inversión inicial de unos 35 millones de euros. Junto a esto, la central abertzale apuntó que el anuncio de la compañía «sólo pretende flexibilidad absoluta y con esta maniobra puede interferir en la negociación colectiva con el ánimo de condicionarla». «A partir de enero toca negociar el convenio, y esto puede afectar», añadió LAB.

La sección sindical de la Unión Sindical Obrera (USO) exigió que el programa de Sidenor incluya unas ciertas garantías para la plantilla. El sindicato reclamó que el ERTE ha de «garantizar en el corto, medio y largo plazo el mantenimiento y la estabilidad del empleo».

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