Diario Vasco

Los ayuntamientos de Gipuzkoa podrán gastar más en 2017

Consejo Territorial de Finanzas celebrado en octubre en el que los consistorios conocieron las reglas para elaborar los presupuestos.
Consejo Territorial de Finanzas celebrado en octubre en el que los consistorios conocieron las reglas para elaborar los presupuestos. / USOZ
  • La deuda viva de los consistorios a cierre de 2017 no podrá superar el 77% de los ingresos corrientes de este año

  • La Hacienda foral publica las reglas para los presupuestos locales con la premisa de déficit 0

Los ayuntamientos de Gipuzkoa ya tienen en su mano el libro de instrucciones a seguir para la elaboración, aprobación y ejecución de los presupuestos del próximo año. Bueno, no empecemos siendo inconcretos. Las premisan las conocen desde hace unas semanas, pero ayer quedaron reflejadas formalmente en el Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG). Y seguro que la mejor noticia que recibieron en este listado de obligaciones confeccionado al calor de la normativa Europea de Cuentas Nacionales y Regionales, es la referida a la regla de gasto. En ella se recoge que el gasto de estas entidades locales podrá crecer hasta un 2,2% en comparación con el de este año. Una pequeña alegría para los consistorios que llevan un buen puñado de años mirando con lupa cada euro que gastan y siendo un ejemplo de cómo apretarse el cinturón.

Después de varios ejercicios de contención del gasto, el próximo año se dará un nuevo paso en la escalera del incremento de la posibilidad de inversión. Así, tras permitir en 2015 una subida del 1,3% y este presente curso un crecimiento del 1,8%, el límite aumentará en 2017 hasta el 2,2%. Concretamente en este gasto computable se tienen en cuenta los empleos no financieros de los fondos, esto es, lo que no se destine a pagar créditos o préstamos adquiridos. Así lo define el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales, que también detrae de esa cuantía tanto los intereses como la parte correspondiente al gasto financiado con ingresos provenientes de otras administraciones públicas. Es decir, ese 2,2% de incremento se refiere al techo de gasto puro y duro de cada consistorio.

Esta pequeña holgura en el gasto, permitirá desapalancar en cierto punto las inversiones sin financiación afectada de las entidades locales guipuzcoanas, que en 2015 cayeron hasta los 66 millones de euros -en 2006 alcanzaron su máximo con 176 millones-.

Todo ello lo están estudiando los consistorios de cara al próximo año, aunque en cada caso también pueden incluir una peculiaridad, que girará en torno a la decisión que cada ayuntamiento tome en torno al IBI tras la actualización del catastro que el departamento de Hacienda ha realizado en el territorio por primera vez desde 2001. Las instrucciones recogen que «cuando se aprueben cambios normativos que supongan aumentos permanentes en la recaudación o se apliquen medidas de gestión con impacto recaudatorio positivo -aquí se podría enmarca la modificación del IBI-, el nivel de gasto computable podrá aumentar en el ejercicio 2017 en la cuantía equivalente». De esta forma, si la revisión del IBI permite una mayor recaudación por este tributo a los consistorios, esa situación producirá un aporte 'extra' para el gasto de dichos ayuntamientos.

Cumplir los objetivos

El resto de instrucciones o reglas con las que los ayuntamientos de Gipuzkoa deberán confeccionar sus cuentas del próximo ejercicio se podrían entender como deberes a realizar. En primer lugar y como factor esencial, seguirá primando el déficit cero, es decir, que los gastos no superen los ingresos que perciba cada consistorio. Como es habitual, las entidades locales que no cumplan este objetivo, o que se excedan en el techo de gasto, deberán formular un plan económico-financiero, que abarcará, como mínimo, el periodo 2017-2020.

Debe primar la estabilidad presupuestaria, por lo que los ayuntamientos deberán volver a alcanzar el equilibrio financiero, esto es, que no se produzcan pérdidas según el plan de contabilidad aplicable a cada entidad. Hasta el momento, no ha habido en Gipuzkoa en estos años ninguna incidencia en este sentido.

En lo que si que surgieron problemas fue en lo que a la deuda se refiere. Errezil y Mutriku quedaron bajo tutela financiera de la Diputación en 2012 debido a que su deuda viva superaba el 100% de sus ingresos corrientes. Este año y una vez reconducida esa deuda por debajo del 60% como preveía la Norma Foral redactada para ambos casos, ambos ayuntamientos salieron de ese rescate financiero.

De cara al próximo ejercicio, la deuda pública de los consistorios no podrá ser superior al 77% de los ingresos corrientes liquidados en 2016. La premisa no parece que vaya a afectar a los ayuntamientos del territorio, que -salvo Mutiloa que tenía a fecha de 30 de junio, según las estadísticas de la Hacienda foral, una deuda viva del 122%- tienen una tasa de endeudamiento por debajo del 62% en todos los casos.

En este sentido, si alguno de los consistorios ve crecer su deuda de forma preocupante y se pasa de ese límite establecido el próximo ejercicio, deberá también formular un plan económico-financiero que garantice que dicha deuda no sea superior al 70% en 2020. Además, se volvería a encender el piloto del posible rescate por parte de la Diputación, una emergencia que parece ya olvidada.

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