Diario Vasco

La reforma de Sucesiones y Donaciones en el Estado pone en alerta a las fortunas

  • Se prevé que fije un suelo del tipo del impuesto mayor al de Euskadi, pero con un mínimo exento de un millón de euros

Las grandes fortunas miran con recelo el pacto de Gobierno entre el Partido Popular y Ciudadanos, a la espera de que puedan concretarse las reformas tributarias que el partido naranja puso sobre la mesa para alcanzar un acuerdo con Rajoy. Entre ellas figura el ya presentado cambio en la tributación de las sicav, pero además también se prevé una modificación sustancial en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, un gravamen que, por ejemplo en Madrid, ofrece una exención del 99%.

En principio, los cambios que se prevén en el tributo, podrían fijar un suelo para el tipo del impuesto de entre el 5% y el 11% -Ciudadanos propone igualar el tipo en todas las comunidades- y establecería un mínimo exento de un millón de euros. Por esa cuestión, las grandes fortunas, sobre todo de la comunidad de Madrid, están acelerando sus herencias y donando en vida en estos últimos meses del ejercicio para aprovechar las últimas exenciones del gravamen.

En Gipuzkoa, el esquema no cambiará en 2017 y no se prevé que lo haga a corto plazo. El sistema aplicable en donaciones es el siguiente. Para determinar la cuota íntegra, los tipos impositivos aplicables difieren en función del grado de parentesco entre donante y donatario. Se distinguen tres grupos. Los del primero, descendientes y adoptados, cónyuge o pareja de hecho, acendientes o adoptantes deben tributar con un tipo impositivo universal del 1,5%.

Los receptores del grupo II, que serían adquirientes por colaterales de segundo y tercer grado por consanguinidad, la tarifa está compuesta por 9 tramos, y va desde el 5,7% (hasta una base liquidable de 8.075 euros) y el 34,58% (a partir de los 2.018.805 euros). Y en los contribuyentes con un parentesco de grado III, la tarifa impuesta también consta de 9 tramos, y camina desde el 7,6% -hasta los 8.075 euros- al 42,56% a partir de los 2.018.805 euros. Además, en el caso de las empresas individuales o participaciones que cumplan determinados requisitos, la reducción es del 95%.

Una de las principales diferencias entre el gravamen en Euskadi y en el resto del Estado podría ser el mínimo exento, una figura que en el País Vasco no tiene cabida y que en territorio común podría ascender hasta el millón de euros.

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