Diario Vasco

Innobasque constata un «estancamiento» en la actividad de I+D en las empresas de Euskadi

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El lehendakari Urkullu, flanqueado por los miembros del Consejo Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación, en la inauguración ayer en Vitoria de la Semana de la Ciencia. / IREKIA

  • El País Vasco forma parte del grupo de regiones de 'alta innovación', pero no alcanza a las líderes

  • El proceso de convergencia con la UE-28 se ha ralentizado en los dos últimos años, situándose el esfuerzo en innovación en el 92,4% de la media

El esfuerzo que realiza Euskadi para alcanzar a la UE en innovación se parece bastante al de los galgos que persiguen a la liebre. Siempre están a punto de atraparla, pero en el último momento se escapa. Sirva esta imagen para explicar la situación de la I+D vasca. Cuando parece que por fin nos situamos entre los países punteros, acabamos por quedarnos a la puertas de ese selecto club. Cerca, pero fuera.

Esta es la conclusión que se extrae del Informe Innobasque de Innovación presentado ayer en Vitoria. El estudio ha sido redactado por profesionales de Innobasque, tomando como fuente los datos del Eustat, Eurostat, la Comisión Europea, Ikerbasque, la UPV y la propia Innobasque. Nace con el fin de convertirse en el informe de referencia de la innovación vasca. La barra de medir será la comparación con el entorno europeo, allí donde nuestras empresas se juegan el ser o no ser, en un entorno competitivo feroz.

El estudio presenta claroscuros. En el mismo se indica que Euskadi es la única región del Estado y una de las tres del sur de Europa en el grupo de 'alta innovación', codeándose con Baja Sajonia, Gales o Baja Austria. Un resultado meritorio si se tiene en cuenta que esta posición se ha mantenido incluso durante los años de crisis. Si cabe, la nota adquiere más relumbrón cuando se constata que el entorno más cercano, el estatal, se sitúa un escalón por debajo (regiones moderadas) y, en consecuencia, no ejerce un efecto tractor sobre Euskadi.

Sin embargo, y aquí surge la nube que oculta el sol, no nos situamos en el grupo de cabeza, es decir, entre las 'regiones líderes'. En ese olimpo se encuentran Baden-Wurtemberg, Renania-Palatinado, Hesse o varias zonas de Suecia

Quizá el dato que mejor nos retrata es la posición respecto a la media de la UE-28 en innovación. Euskadi se coloca por debajo, aunque muy cerca, concretamente en el 92,4% de esa media. Hay que resaltar que en 2010 era del 81%, por tanto, se ha producido un destacable proceso de convergencia, pese al lastre de una economía que no carburaba.

Ralentización del gasto

Otro nubarrón aparece cuando se analiza la evolución en los indicadores de esfuerzo. El informe constata una ralentización en el gasto de I+D en los dos últimos años y también en el de personal dedicado a estas labores. Las solicitudes de patentes, sin embargo, han crecido, así como las exportaciones de los sectores de nivel tecnológico medio alto y medio bajo. La industria manufacturera vasca de alta tecnología fue exportadora neta por primera vez en 2014.

La evaluación de los expertos resulta especialmente relevante a la hora de analizar el impacto de la I+D en la industria. El Gobierno Vasco se ha empeñado en rasear el balón, con el objetivo de que la investigación obtenga resultados prácticos que impulsen la competitividad del tejido industrial.

El informe, una vez más, da una de cal y otra de arena. Señala que el impulso del sector empresarial ha sido uno de los principales factores que han favorecido la convergencia con la UE-28. La evolución del porcentaje de empresas que realizan I+D entre 2008 y 2014 se ha concentrado en las más pequeñas (menos de 50 empleos, con un alza del 18%), en tanto que entre las de 50 y 99 cae un 2%, entre las de 100 y 249 desciende el 4%y en las de más de 250 la bajada es del 9%. Este proceso de crecimiento en la actividad empresarial en I+D se ha ralentizado en 2013 y 2014 y, en consecuencia, no sigue el ritmo de nuestro entorno.

El informe constata que las administraciones han financiado la I+D de las compañías industriales en mayor medida que en la UE-28, pero en este apartado también se registra una evolución descendente de la financiación pública.

Un elemento esencial a la hora de calibrar el impacto de la innovación en la empresa es medir su contribución a la productividad. En Euskadi esta contribución fue del 0,5%, un valor que nos sitúa a la cola de los países desarrollados. En Alemania y Francia el índice es del 1%, en tanto que en Eslovenia o Finlandia se dispara al 3,3%.

En consecuencia, la inversión acumulada en capital intangible (software, I+D, diseño...) continua por debajo de los niveles de las economías más avanzadas.

Eficiencia o declive

El informe de los expertos concluye con una serie de reflexiones con el objetivo de mejorar el sistema vasco de ciencia y tecnología. En este sentido señalan que la diferencia entre la evolución de los datos de esfuerzo y el resultado coloca a Euskadi ante dos posibles escenarios: un periodo de mejora de eficiencia o el inicio de una fase de declive.

Respecto a la I+D, el estudio concluye que se ha producido un «estancamiento» en el sector empresarial, acompañado por una evolución descendente de la financiación pública y de una reducción paulatina en las inversiones de equipamiento.

Además, se advierte una «cierta debilidad» en innovación, más allá de la I+D, es decir, aquella que afecta a aspectos como el software, diseño, marketing, formación y organización. Esta debilidad afecta especialmente a las pymes.

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