Diario Vasco
El equipo de ingenieros de Grupo Sarralle responsable del diseño de la futura máquina de colada continua de Sidenor.
El equipo de ingenieros de Grupo Sarralle responsable del diseño de la futura máquina de colada continua de Sidenor. / JUANTXO LUSA

Salto de gigante para la firma azpeitiarra Grupo Sarralle

  • La firma del Urola se lleva la primera inversión millonaria de Sidenor

  • Supera a gigantes del sector y realizará la nueva máquina de colada continua

  • La compañía, con 60 años de historia a sus espaldas y que ha creado más de 200 empleos de gran valor añadido, da un salto de gigante

Tras muchos meses de sombras y penalidades en el sector del acero guipuzcoano, por fin una señal inequívoca de que tras los nubarrones sigue brillando el sol. El protagonista de la historia es el veterano y prestigioso Grupo Sarralle -una referencia en el negocio del diseño y suministro de equipos siderúrgicos en todo el mundo-, que adelantando a gigantes internacionales se ha hecho con el primer contrato millonario de la nueva Sidenor, esa que ahora pilota José Antonio Jainaga.

La firma azpeitiarra se responsabilizará de la nueva máquina de colada continua para Basauri o, dicho de otro modo, se hará cargo de la parte más tecnológica de las instalaciones vizcaínas, a las que se pretende situar a la vanguardia mundial en la producción de aceros de alta calidad.

Por ahora, Sidenor ha anunciado una inversión de 35 millones de euros, que servirán para hacer frente al contrato con Grupo Sarralle y también para la compra de un nuevo tren de laminado. Pero el objetivo es inyectar cerca de 90 millones de euros en dos años para hacer de la factoría la más competitiva de toda Europa.

La máquina de colada continua que suministrará Grupo Sarralle (diseñada en Azpeitia bajo los más avanzados estándares de innovación y en el ámbito de lo que se conoce como Industria 4.0) permitirá a Sidenor producir una gama nueva de aceros partiendo, además, de mayores secciones de palanquilla, que en este caso llegarán a 240 por 240 milímetros por unidad. Cada una de ellas medirá 12 metros de largo. La previsión inicial es que la instalación arranque en agosto de 2017.

Este esfuerzo inversor de Sidenor está destinado, según fuentes conocedoras del proceso, a «afianzarse en un nicho de mercado exclusivo y con predominante presencia hasta ahora de empresas alemanas».

Para los no expertos, esa máquina de colada continua se encargará de recoger el metal líquido (que provendrá de la fundición de la chatarra como materia prima en el horno eléctrico) para convertirlo en sólido bajo las características mecánicas, plásticas y elásticas demandadas por el cliente.

Desde ahí, esas grandes barras irán a parar al tren de laminado. La aplicación de esa Industria 4.0 a la instalación que surja de Azpeitia supone «un hito en el mundo siderúrgico», apuntan, orgullosos, desde el Grupo Sarralle.

«Lo importante es haber logrado la tecnología, no tanto la carga de trabajo, que también», relatan desde la firma azpeitiarra, para recordar que ya se han entregado máquinas similares para grupos siderúrgicos internacionales en lugares como Suecia o México.

La nueva Sidenor sólo ha explicado hasta ahora la mitad de su apuesta inversora total. Aún faltan por ponerle 'nombre y apellidos' a otros 55 millones de euros. Un paquete por el que Grupo Serralle tratará de pelear. La empresa azpeitiarra tiene claro que el paso adelante dado por Jainaga y su equipo (el 'número dos' es Marco Pineda, exdirector general de Elkargi) es «una muy buena noticia». «Es muy importante que los centros de decisión de nuestras empresas permanezcan en el País Vasco», aseguran.

Apuesta por la I+D

Este contrato con Sidenor es en buena parte el resultado de una apuesta decidida y de un notable esfuerzo inversor que Sarralle inició hace más de siete años en busca de un elevadísimo grado de especialización en este tipo de máquinas. Fruto también de esa decisión, la firma azpeitiarra ha podido crear más de 200 puestos de trabajo de gran valor añadido (en su inmensa mayoría, ingenieros).

No hay más que pasearse por sus instalaciones del barrio de Landeta para apreciar, a simple vista, que la compañía está repleta de talento, también de 'cabezas' llegadas de fuera de Euskadi, desde Huelva a Italia.

Grupo Sarralle forma parte de algunos importantes proyectos de investigación, desarrollo e innovación europeos junto a centros vascos como Tecnalia e IK4-Ikerlan y universidades como la de Navarra o Mondragón Unibertsitatea. Un ejemplo de esta colaboración entre la empresa y los investigadores es el 'Surfin', un moderno sistema de análisis e inspección automatizada para llevar a cabo un control de calidad superficial del 100% en procesos de laminación en caliente (hasta 1.100 grados centígrados) para secciones circulares y también en procesos fríos. El sistema permite detectar defectos superficiales como grietas, pliegues, inclusiones, agujeros o marcas de rodillo.

Surgida como empresa familiar en 1960 (aunque ya no lo es como tal, tras haber realizado ampliaciones de capital y haber integrado a algunos directivos como inversores), Grupo Serralle inició su camino como firma auxiliar de una entonces pujante siderurgia vasca. También apostó por la fabricación de muebles metálicos, sobre todo para el sector de la máquina herramienta.

Más adelante, la compañía se especializó en el diseño, la ingeniería y la fabricación de instalaciones siderúrgicas avanzadas, así como entrenes de laminación y líneas de transformación de bobinas de aluminio o acero. Pero el portafolio de Sarralle no se ha quedado ahí; también cuenta con una potente ingeniería y con dos divisiones más, centradas esta vez en el negocio conocido como 'Oil & Gas' y en la valorización de residuos.

De hecho, la azpeitiarra está integrada en el consorcio que lidera FCC y que compite por la construcción de la incineradora que licita la Diputación Foral de Gipuzkoa. No es la única instalación de este tipo a la que aspira, pues también disputa algunos contratos similares en Reino Unido.

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