Diario Vasco
Ibon Altuna e Iñaki Unanue, en una sala de la sede de Legazpi, donde se exponen envases fabricados en Ezkio-Itsaso.
Ibon Altuna e Iñaki Unanue, en una sala de la sede de Legazpi, donde se exponen envases fabricados en Ezkio-Itsaso. / LOBO ALTUNA

Plásticos Urola se internacionaliza

  • La cooperativa de Legazpi y Ezkio-Itsaso comenzó en agosto a producir recipientes en una factoría rusa y dentro de dos meses abrirá otra planta en la ciudad china de Zhejiang

Plásticos Urola mira al exterior. La cooperativa de Mondragon Corporación diseña y monta en Legazpi máquinas para la fabricación de envases, equipos que vende a otras compañías. A su vez, ella misma produce en Ezkio-Itsaso botellas y otro tipo de recipientes de plástico para clientes de la talla de Iparlat o Nutrexpa.

La mayor parte de sus ventas provienen de la exportación, pero no es suficiente, la cooperativa se ha marcado como objetivo reforzar su internacionalización abriendo plantas en otros países. En el caso de la producción de envases el primer paso se dio en agosto, con la puesta en marcha de una factoría en Rusia. Por su parte, la división de maquinaria inaugurará una fábrica en China en un plazo de dos o tres meses.

Plásticos Urola prevé facturar entre 18 y 20 millones de euros (durante la crisis bajó a 14), con un alza de un 30% en los próximos tres años. Las estimaciones de empleo también son positivas, con un incremento del 20%. En Legazpi trabajan cuarenta personas y en Ezkio-Itsaso veinte. Estas positivas perspectivas económicas han llevado a la cooperativa a batirse el cobre en los complicados mercados internacionales.

La compañía no es nueva en estas lides. La factoría de Legazpi exporta el 85% de las máquinas que fabrica y la de Ezkio-Itsaso el 10% de los envases que produce. Sin embargo, ha decidido activar el radar a la búsqueda de oportunidades para la apertura de plantas productivas en el extranjero, concretamente en Rusia y China.

La factoría de Rusia ya es una realidad. No es precisamente un mercado fácil. Su elección se debió, como explica Ibon Aseginolaza, director de la división de Transformados, por la confluencia de varios factores. «Conocíamos aquel mercado porque llevamos tiempo vendiendo maquinaria y, por esa misma razón, la marca Urola no les resultaba nueva. Este recorrido ya estaba hecho y en consecuencia el camino abierto para ofrecer envases. Contactamos con varios clientes y vimos que nuestra propuesta la aceptaban de buen grado. Así que dimos el paso».

La planta, situada en la localidad de Kirzach, a 200 kilómetros de Moscú, comenzó en agosto a fabricar envases destinados a aceites industriales y líquidos para el automóvil. La empresa, denominada Urola Plastcontzept Rusia, se ha constituido con un socio local, pero la cooperativa guipuzcoana dispone del 75% del capital. En la misma trabajan siete operarios y este año se prevé facturar 2,8 millones de euros, con la expectativa de duplicar esta cifra en el próximo ejercicio.

Aseginolaza explica que la factoría dispone de dos máquinas, una de ellas destinada a fabricar recipientes con capacidad máxima de un litro y la otra para 20, 25 y 30 litros. El primer pedido fue de 60.000 bidones de 20 litros, de los que se han entregado la mitad. El resto del pedido se completará en diciembre.

«El mercado es muy amplio -señala el directivo-. Nosotros aquí necesitamos quince clientes para saturar una máquina. En Rusia, solo hace falta uno. Este hecho te da estabilidad, márgenes más importantes y se evitan pérdidas de tiempo. Tiene su lado negativo, dependes de un solo cliente».

El objetivo a corto plazo pasa por incrementar la producción. Dos de los equipos que se están utilizando en Ezkio-Itsaso se enviarán a Rusia. Estos serán sustituidos por otros dos nuevos, con una inversión de 700.000 euros. La llegada de la maquinaria a Kirzach conllevará un incremento de la plantilla.

La decisión de abrir una factoría de producción en el extranjero también obedece a que la exportación de envases aporta escasos beneficios. Ibon Aseginolaza explica que el coste del transporte limita la rentabilidad de las ventas a un radio de 500 kilómetros de Gipuzkoa. «El proyecto de Rusia -señala el directivo- surge del interés de internacionalizar el negocio de la venta de envases y este objetivo conlleva implantarse en el extranjero».

Además, la producción en Ezkio-Itsaso registró un descenso durante los años de crisis. Este hecho se ha afrontado con una renovación del catálogo, del que se han retirado artículos deficitarios. La planta se quiere potenciar mediante la puesta en marcha de una máquina que incremente la cuota de mercado de la fabricación de envases para el sector de la alimentación.

El salto a Rusia también fue propiciado por la devaluación del rublo. La depreciación de la moneda conllevó que la importación de maquinaria para la fabricación local fuera prohibitiva, así como la de envases. De ahí que el envío de equipos desde Ezkio-Itsaso supusiera una oportunidad única para fabricar recipientes en aquel país.

El responsable de Transformados no descarta la apertura de plantas en otros países, pero se muestra prudente. «Antes tenemos que demostrar que la factoría de Rusia es rentable y que la apuesta de internacionalización por la que hemos apostado funciona. A esta cooperativa no le sobra dinero y para dar el salto fuera tenemos que controlar los gastos».

Fabricación de maquinaria

La crisis afectó también a la fabricación de maquinaria, pero parece que el mercado en España se está reactivando, más por la renovación de equipos que por el tirón del consumo. De todas formas, el 85% de las máquinas que salen de Legazpi se exportan. En esta planta también se elaboran moldes, una actividad que se potenciará con la compra de una máquina alemana cuyo coste se eleva a 600.000 euros. Su puesta en marcha permitirá trabajar a tres turnos y un acabado más eficiente de las piezas.

Plásticos Urola potenciará su división de fabricación de máquinas con una factoría en China que se inaugurará a finales de este año. Se ubicará en la ciudad de Nanxun-Huxhou, en la provincia de Zhejiang, vecina de Shanghai. Al igual que en el caso de Rusia, el proyecto se ha desarrollado junto a un socio local.

Iñaki Unanue, director comercial de Plásticos Urola, explica que se fabricarán máquinas rotativas de extrusión-soplado, «tecnología en la que somos uno de los líderes mundiales».

La previsión es arrancar la actividad fabricando entre cinco y siete unidades al año, con intención de incrementar progresivamente las ventas. La facturación dependerá del tipo de equipos que encarguen los clientes, pero oscilará entre los 2,5 y 3,5 millones.

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