Diario Vasco
Marco Pineda y Pío Aguirre posaron el viernes para DV ante la sede de Elkargi, en el parque tecnológico de Miramón.
Marco Pineda y Pío Aguirre posaron el viernes para DV ante la sede de Elkargi, en el parque tecnológico de Miramón. / JOSE USOZ

«La fusión nos hace más fuertes para llegar a todas las empresas con nuevas soluciones»

  • Los dos ejecutivos ponen en valor la creación en Euskadi de un gigante de las SGR, que dispone de un repertorio de auxilio financiero mucho más allá de los meros avales

  • Pío Aguirre y Marco Pineda repasan para DV la alianza recién sellada entre Elkargi y Oinarri

Cansados pero felices y, sobre todo, orgullosos de haber llevado a buen puerto una operación de singular importancia en el ámbito financiero que ancla en Euskadi a la mayor sociedad de garantía recíproca (SGR) de toda España. Marco Pineda y Pío Aguirre -hoy responsables de Elkargi y Oinarri, respectivamente- analizan para DV los retos y las oportunidades que en términos de soluciones para la financiación de las empresas, sean del tamaño que sean, representa la fusión de sus dos empresas. Una alianza en la que, advierten, «el resultado de uno más uno es mucho más que dos».

La entente, trabajada durante meses no exentos de vaivenes, multiplica la potencia de tiro de ambas sociedades por separado y permite a la compañía afincada en Donostia alzarse como un ambicioso proyecto de país con el que, aseguran ambos, «proveer de estabilidad a largo plazo a las pymes y las cooperativas sin dejar que ningún proyecto se caiga por falta de apoyo financiero». «La fusión nos hace más fuertes para llegar a todas las compañías con un abanico enorme y completísimo de soluciones», remarcan al unísono. Y detallan que ese músculo, unido a una envidiable solvencia, abrirá puertas hasta ahora cerradas; por ejemplo, las de instituciones como el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), pleno de dinero y con ganas de prestar a las pymes. Esto último es algo en lo que ha puesto especial empeño Pineda y que ahora deberá rematar Aguirre, que buscará que el FEI homologue a la nueva Elkargi, lo que le abriría puertas en Bruselas, donde el plan Junker, que ya tiene dinero asignado, ansía repartir 500.000 millones de euros para la recuperación de la economía.

La cita se produce en la sede de Elkargi menos de 24 horas después de conocerse que Aguirre sustituirá en el cargo a partir del próximo 2 de noviembre a Pineda, que tras completar el Plan Estratégico de la sociedad y cerrar la fusión regresa a Sidenor, su antigua empresa, como director de desarrollo de negocio.

Los dos se han 'pegado' mucho en los últimos meses, pero, aseguran, el roce hace el cariño. Lo que es seguro es que están alineados en lo que supone una fusión que permitirá a las empresas vascas optar 'trajes a medida' y a una financiación complementaria a la tradicional y de la que, en muchas ocasiones, no terminan de ser conscientes.

Aunque parezca mentira, y tras 36 y 20 años, respectivamente, de existencia y de éxitos, muchas pymes desconocen el verdadero alcance de una sociedad de garantía recíproca y las posibilidades que ofrece. Extender las bondades del modelo y la capacidad de una 'superSGR' como es la nueva Elkargi será una de las tareas de Pío Aguirre.

Multiplicar el dinero

¿Y qué hacen Elkargi u Oinarri? Dicho en plata, resaltan los dos directivos, multiplican el dinero disponible gracias a sus avales. Como Elkargi cuenta con el respaldo del Gobierno Vasco (que asume un 25% del riesgo de cada operación) y de la Compañía Española de reafianzamiento (Cersa), con un 50%, los bancos están mucho más cómodos y todo es más sencillo. Además, como sus equipos de riesgos acreditan una demostrada capacidad, los fallidos son muy pocos. Así que arriesgando casi nada se moviliza mucho dinero.

Cierto es que hoy el dinero resulta casi gratis (aunque las pymes vascas paguen más que, por ejemplo, las alemanas), pero los tipos de interés subirán algún día. «Eso es seguro», apuntan, premonitorios, Pineda y Aguirre, que resaltan que Elkargi ya goza de acuerdos con la banca para mover préstamos a un coste financiero del euribor más un 1%. Ratio que ahora que la SGR es mayor no debería subir; más bien, al contrario. Más si pensamos que antes había dos SGR (lo que implica cierta competencia) y ahora va a haber sólo una, pero más potente.

Pero las ventajas van más mucho más allá pues, como resalta Pineda, la nueva Elkargi tiene pactos similares con multitud de agentes financiadores (desde fondos de inversión o capital riesgo a 'family offices').

«Esto permite ofrecer a las pymes un abanico de opciones complementarias al crédito normal como puedan ser contratos de 'factoring', 'confirming', bonos 'bullet' (cuyo principal se amortiza todo al final, lo que da oxígeno en los primeros años) o soluciones de 'sale & lease back', en las que se puede vender un pabellón para ganar liquidez con la que afrontar créditos antiguos y más caros y hasta reforzar el capital», apunta Pineda. E insiste en que los directores financieros de muchas empresas, presionados por el día a día, no son conscientes de todas las posibilidades que existen y que Elkargi puede ofrecer «¡sumado, además, a un aval serio reconocido!».

«Si no existiese Elkargi, habría que inventarlo», señala, sonriente, Pío Aguirre, quien recuerda que esa capacidad de movilizar dinero, casi como en el milagro de los panes y los peces, «genera actividad, impuestos, recaudación, empleo y riqueza en Euskadi». «Además de analizar tu balance y de decirte todo lo que puedes hacer, yo pongo la garantía, yo me comprometo con mi aval», destaca el veterano financiero.

Simbiosis

La suma de Elkargi y Oinarri se presenta como la simbiosis perfecta. Ambas SGR están en crecimiento (lo que no sucede en su sector), con lo que la suma, que no genera duplicidades, no hace sino ayudar. Es como encajar un puzzle, puesto que la primera, que necesitaba sumar capacidad comercial, ha duplicado su fuerza de ventas de un plumazo. «Son mucho más ágiles en Oinarri», afirma Pineda, mientras Aguirre replica, pícaro, que «cuando eres el pequeño has de espabilar».

Todos ganan, puesto que, como reconoce Pineda, «Oinarri nos aporta un enorme fondo de comercio derivado de su especial relación con la corporación Mondragón y el mundo de las cooperativas». Así, se creará en la Nueva Elkargi una división 'ad hoc' que se llamará Oinarri Economía Social.

Paradójicamente, se da la circunstancia de que, a raíz de la quiebra de Fagor Electrodomésticos, el Banco de España limitó el riesgo que Oinarri podía asumir con Mondragón. Una cortapisa que ahora, con ese mayor tamaño de la fusionada, desaparece.

Al mismo tiempo, Elkargi ofrece a su socio (en realidad, la grande absorbe a la pequeña) una especialización en distintos negocios que antes le era imposible abordar a este último. Hablamos de actividades como las de recuperación de créditos (habrá un equipo específico y conjunto que dependa de la dirección general) o venta de activos improductivos.

Junto a esto, y en un negocio tan regulado como el financiero, la alianza genera también sinergias y ahorros en todo lo relativo a requerimientos o auditorías, que no es moco de pavo. Aún así, Aguirre y Pineda resaltan que, más allá de las ventajas, la alianza «tiene sentido económico y abre nuevas posibilidades de cumplir con el papel del médico de las empresas».

Los planes de Pío Aguirre pasan por intentar sacar que las grandes empresas tractoras de Euskadi se acerquen a Elkargi. «Ya sé que tienen su capacidad para negociar con la banca, pero también tienen que ser socios nuestros; no por ellos, sino por toda su cadena de proveedores, a los que sí podemos ayudar», dice. «Somos una mútua de empresas y todas, también las grandes, tienen que estar», recalca.

De la misma manera, el inminente director general de la SGR fusionada se ha conjurado para «sembrar» el espíritu y las ventajas de Elkargi entre los socios protectores privados de la firma (las patronales vascas, la Asociación de Sociedades Laborales de Euskadi, ASLE, y Erkide). Un enorme caladero de oportunidades de negocio. Un movimiento que se debe replicar en el Gobierno Vasco (socio importantísimo de Elkargi) y las diputaciones junto a los que la firma quiere ser «dinamizadora» de ese espíritu de relanzamiento industrial que pretende ahora la Comisión Europea.

Tampoco renuncia Aguirre a ir más allá de Euskadi o Navarra (el terreno, digamos, natural para Elkargi). Y deja claro que está dispuesto a coavalar proyectos con las SGR locales en lugares, dice, «donde también hay empresas vascas».

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