Diario Vasco

Gipuzkoa «no se cierra» a incrementar la presión fiscal para aumentar los ingresos

El diputado general, Markel Olano, durante su intervención ayer en el acto de Adype.
El diputado general, Markel Olano, durante su intervención ayer en el acto de Adype. / MITXI

Hasta el momento, desde que llegase al Palacio Foral en mayo del pasado año, ni el diputado general, Markel Olano, ni los responsables de Hacienda habían aseverado que contemplaban una posibilidad de elevar la presión fiscal con el fin de incrementar los ingresos del territorio. Ni la bajada de tipos del IRPF y Sociedades en el Estado habían sido tomados en consideración para modificar los tributos en Gipuzkoa, ni su posibilidad había sido debatida de forma seria en el Consejo Vasco de Finanzas (CVF). Sin embargo, el desvío en cerca de 500 millones de euros de las previsiones recaudatorias para este año en Euskadi (96 en Gipuzkoa) han podido prender la mecha e iniciar el camino para un posible endurecimiento fiscal a medio plazo. «Yo no me cierro al incremento de ingresos vía aumento de la presión fiscal», señaló ayer Olano en un desayuno en San Sebastián organizado por la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi (Adype).

El diputado general apuntó que su homólogo alavés ya ha planteado esa posibilidad, que se «debería realizar con prudencia, afinando muy bien y consiguiendo un acuerdo interinstitucional y político», sostuvo Olano. Hasta el momento, según pudo confirmar DV, el departamento de Hacienda no ha iniciado ningún movimiento de cara a un incremento de la presión fiscal.

En cuanto a la Ley de Aportaciones, el mandatario guipuzcoano se mostró convencido de que existe la «posibilidad real» de alcanzar un acuerdo para renovar la metodología del cálculo de lo que aportan las haciendas forales a las arcas comunes del Gobierno Vasco. Esta previsto que para el 16 de diciembre se presente el borrador de la nueva ley.

Olano ve factible el acuerdo, aunque cree que para ello todas las partes tienen que «mostrar flexibilidad y capacidad de negociación» y dar margen al «territorio hermano» para acordar un «terreno común» en el que realmente «todos» se sientan cómodos.

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