Diario Vasco

Ikerlan se refuerza en el sector eólico tras vender un novedoso sistema a General Electric

Ricardo Idiakez, Xabier Sagartzazu y Unai Viscarret, en una de las dependencias del centro donde diseñan los equipos para sus clientes.
Ricardo Idiakez, Xabier Sagartzazu y Unai Viscarret, en una de las dependencias del centro donde diseñan los equipos para sus clientes. / FÉLIX MORQUECHO
  • La operación posibilitará al centro tecnológico guipuzcoano colocarse como un referente mundial

  • El equipo a instalar en los aerogeneradores marinos fue diseñado para la francesa Alstom, pero será utilizado por la multinacional de EE UU, que adquirió la firma gala

La pujanza del sector eólico a nivel mundial está siendo una bendición para el tejido industrial guipuzcoano. En el territorio se asientan decenas de pymes que fabrican componentes para los aerogeneradores de multinacionales como Gamesa, Siemens, Vestas o Iberdrola. Sin embargo, el efecto positivo no se limita a las firmas auxiliares. Estas grandes compañías están requiriendo el asesoramiento de los centros tecnológicos vascos para el diseño de sus equipos.

Este es el caso de IK4-Ikerlan, ubicado en Arrasate (con instalaciones también en Hernani y Miñano). Este centro lleva tiempo trabajando en el sector eólico y ahora ha recibido un nuevo espaldarazo a su labor. General Electric instalará en sus aerogeneradores offshore (marinos) un sistema -denominado 'pitch'- encargado de regular el ángulo de paso de las palas del rotor del generador eólico. La labor de ingeniería se contrató en realidad con Alstom, pero la compañía gala ha sido adquirida por GE, de ahí que la multinacional estadounidense sea la beneficiaria final de aquella colaboración. La innovación ya ha sido probada en las instalaciones de la Universidad Técnica de Dinamarca.

Xabier Sagartzazu, director de la Unidad de Fabricación Avanzada, afirma que el desarrollo de este equipo consolida a Ikerlan en la élite de los centros tecnológicos que trabajan para el sector eólico. La relación exitosa con Alstom Wind, que ha desembocado ahora con GE, viene de atrás. Un primer hito (2012) fue el diseño de la máquina de Haliade de 6MW preparada para alta mar. Los componentes mecánicos, así como los de regulación y control eléctrico que gobiernan la turbina fueron desarrollados entre Ikerlan y Alstom. «Ahora -explica Sagartzazu-, damos un paso más con un sistema que permite un mantenimiento más barato, porque nuestro diseño en lugar de baterías utiliza ultracapacidades (súpercondensadores o condensadores electroquímicos de doble capa).

Unai Viscarret, director de la Unidad de Energía y Electrónica de Potencia, subraya que la venta de un diseño para una aplicación concreta abre nuevas oportunidades de mercado. «La tecnología como tal puede resultar lejana, pero si una empresa ve que ese trabajo tiene como resultado un producto que mejora el rendimiento de un aerogenerador de la competencia, en ese momento puede comenzar a interesarse por nuestros desarrollos. En ese sentido, el 'pitch' que hemos diseñado por encargo de Alstom es una oportunidad para el desarrollo de soluciones que interesen a otras compañías».

Competencia

Sagartzazu afirma que el contrato, heredado por General Electric, «confirma que estamos en la élite de la tecnología aplicada en ese sector. El nivel que tenemos está en el 'top' para competir en el mercado eólico internacional, aunque también en otros, como el ferroviario. Nuestros clientes están compitiendo con los líderes mundiales».

El director de la Unidad de Fabricación Avanzada muestra su satisfacción por el nuevo sistema desarrollado (prefiere no desvelar la cuantía del contrato), pero no oculta un punto de inquietud. El acuerdo se firmó con Alstom Wind, empresa adquirida por General Electric. «Esta compañía tiene sus propios centros tecnológicos en Estados Unidos y Alemania. No obstante, pensamos que nuestro sistema puede facilitar que consolidemos la relación con la nueva compañía».

El vaivén de empresas no es nuevo para Ikerlan. El centro se introdujo en el sector eólico en 2000 de la mano de Ecotecnia, adquirida posteriormente por Alstom, acabando esta última el año pasado en manos de GE. «Existe una gran incertidumbre en el mundo de la energía eólica-señala Sagartzazu-. Ahí están también las fusiones de Siemens y Gamesa o la compra de ITP por parte de Rolls Royce... La facturación depende mucho de dónde se instala el foco de las decisiones».

Viscarret añade que las deslocalizaciones son más peligrosas para los centros tecnológicos que para los fabricantes de componentes. Estos últimos, explica el director de de la Unidad de Energía y Electrónica de Potencia, «compiten con sus productos en un mundo global. Sin embargo, en nuestro caso la cercanía con las empresas es fundamental si queremos ser sus 'partner'. Es complicado que nuestra facturación sea elevada con empresas alemanas, porque la distancia es un freno. Este hecho tiene su vuelta positiva, porque tampoco es fácil que las de aquí se asesoren en centros lejanos».

No obstante, Sagartzazu se muestra optimista. «La cadena de proveedores existente en Gipuzkoa es muy potente. Las grandes fusiones son una fuente de oportunidades para nosotros, porque colaboramos con sus suministradores».

Esta cartera diversificada de clientes locales otorga a Ikerlan una estabilidad difícil de conseguir. Entre las compañías con las que mantiene una colaboración permanente se encuentran Erreka, Ingeteam o Laulagun Bearings. Sagartzazu se detiene en esta última para explicar la importancia de la transferencia de tecnología a las pymes. «Esta empresa de Olaberria ha evolucionado de reparar rodamientos de grúas de construcción a situarse entre los mejores proveedores de las principales compañías eólicas. Nosotros hemos contribuido a ese cambio».

En el caso de Ingeteam, la colaboración ha consistido en elaborar un sistema que permite sacar el máximo rendimiento a parques de aerogeneradores de velocidad fija, transformándolos en aptos para velocidad variable.

La apuesta de Ikerlan por el sector eólico ha conllevado un incremento sostenido de sus ventas. En los últimos cinco años, esta división ha aportado al balance del centro tecnológico 6,5 millones de euros, alrededor del 15% de la facturación total.

El objetivo es mantener ese porcentaje para 2020, todo un «reto» en palabras del director de la Unidad de Fabricación Avanzada, «teniendo en cuenta las incertidumbres existentes en el sector». La facturación total el año pasado ascendió a 19 millones de euros, correspondiendo 1,5 a los contratos eólicos.

Bajar costes

Ikerlan mira con confianza al futuro, porque se siente capaz de afrontar los retos derivados de los parques eólicos marinos. El principal es el abaratamiento o, lo que es lo mismo, el diseño de aerogeneradores de mayor potencia. El objetivo es reducir el coste del MWh de los 100 euros actuales a 80 euros.

Sagartzazu explica que en 2000 las turbinas generaban un máximo de 2MWh. «Esta potencia se ha duplicado. La media ahora es de 4,2 MWh y hay compañías que ya disponen de modelos de 8MWh. Nosotros disponemos de la tecnología necesaria para situarnos en ese objetivo de entre 8 y 10 MWh en los que se mueven los fabricantes».

El directivo del centro tecnológico añade que los aerogeneradores offshore solo suponen el 40% del coste total. El resto corresponde al mantenimiento, monitorización, almacenaje y generación de potencia. Ikerlan, según Sagartzazu, también está bien posicionado en estas tecnologías. Respecto al futuro del sector en Gipuzkoa, el directivo destaca la fortaleza de la cadena de proveedores, pero alerta de dos debilidades. «Nuestras empresas son pequeñas, lo que les permite cierta versatilidad, pero al mismo tiempo supone un hándicap a la hora de competir por grandes inversiones en Asia u otras zonas lejanas. Además, en el sector eólico, como ocurrió en el de automoción, se está pasando de pedir componentes a solicitar módulos. Este hecho obligará a los fabricantes a incrementar su relación, quizá mediante fusiones u otras fórmulas».

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