Diario Vasco

Repsol y la vasca Cidetec se alían para competir en el gigantesco negocio de las baterías eléctricas

Javier Rodríguez posa junto a uno de los sofisticados equipos que sirven para fabricar prototipos de baterías eléctricas destinadas a vehículos.
Javier Rodríguez posa junto a uno de los sofisticados equipos que sirven para fabricar prototipos de baterías eléctricas destinadas a vehículos. / JUANJO AYGÜÉS
  • La multinacional petrolera confía al centro tecnológico ubicado en Donostia la investigación en este campo

  • El fin es lograr sistemas de almacenamiento de energía que hagan rentables mercados con potencial como el de los coches eléctricos

Los alquimistas de la Edad Media querían convertir en oro minerales menos nobles, como el plomo. Los nuevos alquimistas también buscan una transmutación, en este caso el almacenamiento de la energía eléctrica en baterías de larga duración. Quien lo consiga tendrá ante sí un mercado inmenso. De ahí que miles de investigadores y empresas de todo el mundo se hayan lanzado a una carrera frenética para dar con la fórmula que haga rentable, por ejemplo, el vehículo eléctrico.

Euskadi no ha sido ajena a esta competición. Varios centros tecnológicos desarrollan desde hace tiempo líneas de investigación en el campo del almacenamiento de energía. Sin embargo el pasado verano, como desveló este periódico, se dio un salto adelante de singular importancia. Repsol y Cidetec, que forma parte de IK-4 Research Alliance, firmaron un acuerdo para potenciar esta línea de trabajo. El hecho de que la multinacional petrolera se haya decantado por el centro tecnológico radicado en Donostia, cuando tiene posibilidades de contratar a cualquier laboratorio puntero del mundo, supone un espaldarazo a la trayectoria de Cidetec y una importante inyección de capital.

La petrolera de la que es consejero delegado el guipuzcoano Josu Jon Imaz quiere diversificar su actividad, una decisión que también han tomado otras compañías del sector. Las fluctuaciones del precio del barril, los condicionantes geopolíticos y la mayor conciencia social en favor de las energías limpias están provocando que las multinacionales petroleras inviertan en otros campos. Este giro estratégico para diversificar el negocio es el que ha favorecido la firma entre Repsol y Cidetec.

El director general del centro tecnológico guipuzcoano, Javier Rodríguez, explica que llevan años siendo una referencia en Europa en el ámbito del almacenamiento de energía. «Hemos desarrollado una tecnología propia sobre conceptos situados en la frontera del conocimiento relacionado con las baterías, especialmente en las de litio-ión, las más avanzadas del mercado». Este hecho ha sido determinante para que Repsol se haya fijado en el trabajo desarrollado en el parque tecnológico de Miramón, sede de la entidad. Rodríguez señala que la firma del contrato con la multinacional «apuntala nuestra trayectoria en la élite y es una oportunidad de crecimiento exponencial en relación a esta actividad. Nos hemos aliado con el mejor 'partner'».

¿Qué supone 'crecimiento exponencial' en términos económicos? En esta cuestión, el director general se muestra hermético. «El contrato incluye unas cláusulas de confidencialidad que no podemos incumplir». Sin embargo, sí aporta algunos datos que permiten calibrar la importancia del acuerdo para el presupuesto de la entidad. Por ejemplo, el plan estratégico de Cidetec prevé aumentar su facturación, que alcanzará los 11 millones este año, en un 50% para 2020. La plantilla (132 personas a finales de 2015), se incrementará a lo largo del presente ejercicio con otros cuarenta investigadores, en su mayor parte destinados a los proyectos que se desarrollarán por encargo de la petrolera.

Movilidad

Rodríguez, sin abandonar la discreción, sí se muestra más abierto a explicar el contenido de las investigaciones que llevarán a cabo por encargo de Repsol. La propia multinacional señaló en agosto, cuando se hizo público el acuerdo, que este tenía como finalidad la apuesta por nuevas formas de movilidad y de almacenamiento de energía. Es decir, por los vehículos eléctricos.

Ahora bien, estos automóviles para que puedan ser atractivos para los consumidores necesitan baterías que, como señala Rodríguez, cumplan estos tres requisitos: alta capacidad de almacenamiento, seguridad y precio bajo. En Cidetec han desarrollado baterías de litio-ión enfocadas a cumplir estas premisas. De hecho, el centro dispone de una planta en la que fabrican estos dispositivos para realizar pruebas piloto. La fiabilidad de estas baterías, señala el director general, es equiparable a las que diseñan las firmas japonesas o coreanas más punteras.

Rodríguez explica que en los últimos tres años el centro ha realizado inversiones del orden de 11 millones de euros. Gracias a ellas Cidetec se ha situado como uno de los centros punteros en Europa en la investigación de baterías eléctricas, una experiencia que les ha permitido relacionarse con los principales consorcios. «Trabajamos en toda la cadena de valor, desde la concepción de nuevos materiales hasta la fabricación de prototipos de baterías, finalizando con la ingeniería de producto. Es decir, todo el camino hasta llegar a fabricar una batería que vaya dentro de un vehículo».

No obstante, el despegue en la venta de los coches eléctricos se ve frenado por la escasa autonomía de las baterías. Rodríguez asume que la tecnología actual no permite producir equipos con capacidad para realizar viajes largos. Tampoco se aventura a establecer un plazo en el que estos vehículos puedan competir con los que utilizan combustibles fósiles. «Se han ido poniendo fechas que luego no se han cumplido, pero lo importante es recalcar que el concepto de vehículo eléctrico ya es una realidad. Por ejemplo, el sector de los autobuses urbanos está en plena ebullición y presenta un crecimiento exponencial».

¿Y los utilitarios? Rodríguez asegura que su uso masivo y para desplazamientos largos «llegará». ¿Cuándo? «Depende del desarrollo de las infraestructuras de carga y el avance en el desarrollo de las baterías. Hay una cantidad ingente de investigación en el mundo centrada en este tema y Cidetec es un agente importante. Dentro de quince años las baterías tendrán unas prestaciones maravillosas en comparación con las actuales, como ocurre con las de ahora si miramos a sus predecesoras». Como apuntó uno de los investigadores del centro, la evolución será la misma que la experimentada por las baterías de los móviles. La mayor autonomía y la reducción del tamaño ha permitido pasar de aparatos del tamaño de un ladrillo a los actuales, extraplanos y que caben en un bolsillo.

A tenor de lo señalado hasta ahora, cabe plantear la posibilidad de que este esfuerzo tecnológico desemboque en la apertura en Euskadi de plantas para fabricar baterías eléctricas a gran escala. Rodríguez señala que en la actualidad este tipo de instalaciones no existen en Europa, pero añade que Euskadi cuenta con un entorno tecnológico e industrial óptimo para atraer en el futuro inversiones en este campo

«Vamos por detrás de los americanos o de los asiáticos -señala el director- pero Euskadi es un territorio atractivo. Además, la Diputación ha introducido el almacenamiento de energía y la movilidad eléctrica como una de sus áreas estratégicas. En el País Vasco se percibe una estrategia global que alimenta el optimismo. Se trata de un posicionamiento inteligente de cara al futuro».

Polo tecnológico

Esta «estrategia global» a la que hace referencia Rodríguez recuerda a las declaraciones realizadas a este periódico por el presidente de Petronor, Emiliano López Atxurra, en una entrevista publicada en junio. En aquella ocasión, afirmó que la petrolera quería aprovechar la Red Vasca de Ciencia y Tecnología para desarrollar un polo de innovación aplicado a la industria.

Rodríguez no entró a valorar las palabras de Atxurra, «desconozco el alcance de esa estrategia», indicó, pero sí añade que el objetivo de Cidetec es «desarrollar tecnología y nuevos conceptos. La integración de este fin dentro de otras estrategias generales de país es evidente. No cabe duda de que Euskadi cuenta con los elementos suficientes para convertirse en un polo tecnológico e industrial en el sector energético. De hecho, viene siendo así, pero se puede apuntalar de cara al futuro».

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