Diario Vasco

El repunte de las edificaciones da aire al sector de la construcción en Euskadi

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El barrio de San Bartolomé de Donostia, donde se construyen nuevas promociones de viviendas. / MICHELENA

  • La licitación de obra para vivienda creció un 34% en el segundo trimestre, lo que ha provocado que la actividad crezca un 4,8%, el mayor aumento desde el inicio de la crisis

El penar ha sido largo y la caída profunda, tanto como para encadenar 25 trimestres consecutivos de descenso en la actividad de sus empresas en Euskadi, llevarse por delante miles de puestos de trabajo, decenas de constructoras -algunas históricas- y dejar una huella en forma de deuda cuasi perpetua con las haciendas forales correspondientes. Pero algunas de las que consiguieron sobrevivir y otras nuevas que han surgido comienzan a percibir algo de luz en una de las patas que impulsa su negocio, el de la construcción o rehabilitación de viviendas. Y es que el sector lleva practicamente un año observando cómo las licencias de obra en edificación aumentan y con ello comienzan a tomar aire y salir del torbellino destructivo que lo asoló. En el segundo trimestre del año se formalizaron un 34,1% más permisos de nueva construcción en el País Vasco en comparación con el mismo periodo del pasado año, principalmente para construir edificios residenciales, lo que ha ayudado a que la actividad en el sector creciera en el mismo periodo un 4,8% en total, el mayor incremento desde el segundo trimestre de 2008.

«Cualquier incremento es bueno pero tenemos que desechar la euforia por saber del contexto del que venimos», acierta a valorar el secretario de la Asociación de Constructores de Obras de Gipuzkoa (Ascongi-Adegi), Paul Liceaga. La patronal guipuzcoana reconoce que la construcción de inmuebles y su rehabilitación se ha activado al calor de la recuperación, que ha elevado la demanda por adquirir una nueva vivivienda o cambiar la que ya tienen. Esa mayor demanda, tomando como base el escenario guipuzcoano -aunque se puede trasladar tanto a Bizkaia como a Álava- se ha aliado con otra seríe de factores que, según Liceaga, han llevado a la edificación a vivir una primavera entre finales de 2015 y lo que llevamos de 2016. Por una parte, la confianza que ha generado entre los vascos el inicio de la recuperación, que se ha traducido en un incremento del consumo. Esas buenas perspectivas han provocado que esa bolsa de potenciales demandantes de viviendas que durante la crisis han ido aplazando sus intenciones vuelvan a contemplar como propicio este contexto para decidirse a dar el paso.

Guerra de hipotecas

Y por la otra, la existencia de un stock más bajo de vivienda disponible que en el resto de territorios «fruto del menor 'boom' inmobiliario que se produjo aquí», aclara Liceaga. A estas circunstancias hay que agregarles la conocida guerra de las hipotecas en la que están inmersas las entidades de crédito. En Euskadi, la cifra de hipotecas firmadas, según el INE, se incrementó un 20% en el primer semestre (un 15,9% en Gipuzkoa).

Todos estos ingredientes han facilitado el despegue de la licitación de obra en edificación en el segundo trimestre del año en Euskadi, donde se han formalizado 911 permisos, un 20% más que en el mismo periodo de 2015. De ellos, 157 fueron para nuevas plantas, lo que supone un 34% más que el pasado ejercicio, y otros 736 permisos fueron para rehabilitación de inmuebles. En Gipuzkoa, por su parte, se contabilizaron 183 licitaciones (10,2% más), de las que 39 fueron para nueva edificación, lo que se traduce en un 21,9% más de permisos para nueva vivienda. Estos datos se suman al incremento del 40% en el territorio de las licencias de obra para planta nueva que se registró en 2015 en comparación con el ejercicio precedente.

Sin embargo, como sucede también con el crecimiento del turismo, la construcción de vivienda nueva, apunta Ascongi, «se está centrando en las capitales de los territorios, de forma que debemos tratar de que se extienda al resto del territorio». En el segundo trimestre del año, 17 de los 39 permisos para planta nueva en Gipuzkoa se dieron en Donostia. «La recuperación no se está notando tanto fuera de la capital», destaca Liceaga, aunque confía en que, al ser un fenómeno incipiente y con unos condicionantes que no parece que se vayan a modificar a corto plazo, la construcción se active en el resto del territorio en los próximos meses o ejercicios.

«Aclarar criterios»

Aun así, el parón en el que está inmersa la obra pública en Euskadi no permite al sector trasladar un mensaje optimista sobre el futuro de la construcción. «La obra civil brilla por su ausencia y no parece que vaya a haber crecimientos en este aspecto aunque el territorio necesite equipamientos, no solo infraestructuras, sino también en otras áreas como la eficiencia energética, el agua o equipamientos sociales», destaca Liceaga. En el primer semestre del año, la suma de la inversión en Gipuzkoa para obra pública de todas las instituciones (Gobierno central, Gobierno Vasco, Diputación y ayuntamientos) apenas alcanzaba los 112 millones, lo que supone una reducción del 65% en comparación con 2015. «Necesitamos que se aclaren los criterios de inversión pública», apostilla Liceaga.

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