Diario Vasco

Gobierno y diputaciones fijan esta semana las estrecheces presupuestarias de 2017

La última reunión del Consejo Vasco de Finanzas, el pasado febrero.
La última reunión del Consejo Vasco de Finanzas, el pasado febrero. / RAFA GUTIÉRREZ
  • El Consejo Vasco de Finanzas hará el viernes una estimación de ingresos fiscales para el cierre de 2016 y también de cara al próximo año

La elaboración de los presupuestos públicos tiene cada año varios hitos trascendentales. El primero es fijar la estimación de ingresos con los que se va a poder contar en el ejercicio siguiente; la segunda es priorizar y decidir las políticas de gasto y las acciones concretas; y la tercera se sustancia en la aprobación en el Parlamento, las juntas generales o, en el caso de los ayuntamientos, el pleno de la Corporación. Gobierno vasco y diputaciones forales afrontarán esta semana, el viernes, el primero de esos hitos.

Será en el seno del Consejo Vasco de Finanzas, el órgano en el que el Gobierno vasco y las diputaciones discuten las cuestiones de dinero, donde las instituciones dibujarán el panorama básico de sus gastos en 2017. Todo apunta a que no habrá grandes sorpresas y que será, de nuevo, un año de estrecheces presupuestarias. Los ingresos crecen a un ritmo moderado –el Consejo deberá hacer una apuesta sobre la estimación de aumento para 2017– y se reducirá el margen autorizado para el nuevo endeudamiento. Pintan bastos.

Hacer previsiones

Antes incluso de sacar la bola de cristal para hacer una previsión sobre la recaudación por impuestos de 2017, Gobierno y diputaciones vascas deberán hacer otra apuesta más de corto plazo. Hasta finales de agosto los ingresos no han ido bien y se han comportado peor de lo previsto, pero ¿cómo terminará el año 2016? La respuesta a esta pregunta la darán también el viernes, y es clave para decidir si es necesario acometer algún tipo de recorte en el gasto en la recta final del ejercicio. Si hacer una estimación sobre 2017 se presume complicado, hacerlo sobre lo que queda de 2016, pese a la inmediatez temporal, tampoco es una tarea sencilla. Al cierre de agosto los ingresos fiscales habían crecido tan solo el 2,5% en comparación con los ocho primeros meses del pasado año. Un comportamiento positivo en términos absolutos, pero decepcionante si se tiene en cuenta que hace exactamente un año, también en el Consejo Vasco de Finanzas, diputaciones y Gobierno pronosticaron que crecería el 7%.

De aquí al 31 de diciembre hay algunos factores que van a jugar de forma decisiva para devolver algo de oxígeno a las maltrechas cuentas públicas. De un lado está la reciente modificación aprobada por el Gobierno central en torno a los pagos a cuenta del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas. Las diputaciones forales también se ven afectadas por esta medida y, previsiblemente, experimentarán un aumento de ingresos este mes y también en diciembre –los dos pagos anticipados pendientes este año–, que por el momento no han cuantificado.

Con un ojo en el petróleo

Además, la recaudación pública de Bizkaia –que representa algo más del 50% de todo lo que se ingresa por impuestos en Euskadi–, es extraordinariamente sensible a la evolución de los precios de la energía y en concreto del petróleo, de la mano del IVA. Por muy sofisticado que parezca, lo cierto es que lo que ocurra con el Brent o con el Texas tiene una gran importancia para decidir si las administraciones vascas pueden gastar más o menos dinero el próximo año. Es una consecuencia directa de la actividad de la refinería de Petronor, de los depósitos del operador logístico CLH en la localidad de Santurtzi y, también, de los del importador Esergui –las gasolineras Avia– en los muelles del puerto vizcaíno.

En las últimas semanas, y aunque no exento de vaivenes, el precio del petróleo parece repuntar y ayer mismo el Brent fijó un precio de 53,20 dólares el barril. Es el más elevado desde agosto de 2015, en medio de lo que se antoja como una confluencia de varios países productores para superar el bache en la cotización que se ha vivido hasta ahora. Lo que es malo para el bolsillo de los ciudadanos –aumento del precio de los carburantes–, resulta un bálsamo para las arcas públicas.

No será un tema de discusión el próximo viernes, pero en la fijación de las cifras definitivas de gasto para 2017 en Euskadi también será determinante una negociación política que se materializará en los próximos días en el Congreso de los Diputados. El Gobierno de Mariano Rajoy busca ya el respaldo del PSOE, y todo apunta a que también del PNV, para modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria. El objetivo último es elevar el límite de déficit público de este año desde el 0,3% previsto inicialmente hasta el 0,7%. En el caso de 2017 la modificación elevaría ese techo desde el 0,1% que se había anunciado hasta una tasa en el entorno del 0,5%, si bien este es uno de los detalles pendientes de acuerdo entre los partidos.

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