Diario Vasco

Ángel Toña (Consejero de Empleo y Políticas Sociales): «Es momento de dar mayor estabilidad al empleo»

El consejero de Empleo en funciones, Ángel Toña, sonríe en el exterior de la sede del Gobierno Vasco en Bilbao.
El consejero de Empleo en funciones, Ángel Toña, sonríe en el exterior de la sede del Gobierno Vasco en Bilbao. / MAITE BARTOLOMÉ
  • Considera las sentencias sobre los interinos «una buena noticia porque suponen un punto de inflexión en las reformas laborales precipitadas adoptadas con mayorías absolutas»

Accedió a la consejería de Empleo y Políticas Sociales en febrero de 2015 para relevar en el cargo a Juan María Aburto. Ahora que acaba la legislatura, Ángel Toña tiene un sabor agridulce. Su espíritu concialiador despertó la expectativa de que sería capaz de sentar en la Mesa de Diálogo Social a ELA y LAB. Pero lejos de conseguirlo, las dos centrales nacionalistas se han alejado aún más, lo que considera «reseñable». Cree que las expectativas eran exageradas y que se ha puesto algún punto sobre alguna 'i' que ha hecho daño. Pero asegura que «el Gobierno se sentía en la obligación de hacer, con la responsabilidad de hacerlo y siendo consecuentes». En su primera entrevista a un medio escrito tras las elecciones del pasado 25 de septiembre, Ángel Toña asegura que tiene la sensación de haber hecho lo que ha podido «¿Otro lo haría mejor? Tengo la sensación de haber trabajado lo más posible. Mi única preocupación es haber tratado de servir con la mayor lealtad a los ciudadanos del país a través del Gobierno en el que estoy», dice. Aunque pueda sonar a despedida, se siente con fuerza para seguir si se lo proponen, asegura.

-Señaló tras los últimos datos de paro registrado y afiliación relativos a septiembre que la creación de empleo se estaba ralentizando. ¿Se cumplirán las previsiones del Gobierno Vasco o hay motivos para preocuparse?

-Sí se van a cumplir las previsiones. De hecho, las hemos elevado en una décima y las hemos establecido en un incremento del 1,8%, lo que supondrá unos 16.000 empleos nuevos. Hay cierta desaceleración porque en el segundo trimestre el crecimiento fue del 1,9% y habrá que ver cómo queda el tercero. Nos están sorprendiendo todas las estadísticas que se están realizando porque son mejores de lo que preveíamos. Pero habrá que ser prudentes.

-Los datos de septiembre no han sido muy buenos.

- Pero dos días después, con los datos que manejamos de Lanbide, ya no había 1.000 parados más sino 3.000 menos. Y el cuarto trimestre no tiene por qué ser malo. Más allá de que la economía europea está registrando cierta desaceleración, el empleo en la construcción está subiendo.

- ¿Está afectando la inestabilidad política española en el empleo del País Vasco?

- El dato de septiembre es muy coyuntural e irregular. Pero llevamos un periodo de inestabilidad en España y en otros puntos de la UE, que son mercados prioritarios para Euskadi, que no ayuda en nada. Para nosotros es fundamental que haya un Gobierno estable en Madrid, para que la economía española mantenga un ritmo crecimiento y también la nuestra.

-Sin embargo el FMI ha elevado la previsión de crecimiento del PIB español para este año. Parece que a la economía española no le afecta por ahora la incertidumbre política.

-La economía lleva un ritmo que no siempre es el de la política.

-Las sentencias sobre la indemnización de los trabajadores interinos va a suponer una revolución en el mercado laboral. ¿Qué opina usted de este asunto?

-Para este Gobierno son una buena noticia las dos sentencias sobre los interinos. Viene a poner un punto de inflexión en las reformas laborales precipitadas, con mayoría absoluta, que se han hecho teniendo en cuenta solo el aspecto económico sin tener en cuenta elementos que inciden en las condiciones de trabajo de los empleados, lo que ha supuesto un aumento de la precariedad. Empieza a ser el momento de que se repiensen bien las reformas, sobre todo las que inciden en facilitar contratos más precarios, y de que se dé mayor estabilidad al empleo. Es el momento económico, es una demanda social de nuestro país. Satisfacción por las sentencias y esperanza y confianza de que conlleven la modificación de la legislación laboral española y de que podamos dotar a los mecanismos de contratación de mayor estabilidad.

-¿Ha cuantificado el Gobierno Vasco cuánto supondría indemnizar a todos sus interinos?

-Hay que esperar a que se unifique la doctrina. Lo más recomendable es que cuanto antes exista un acuerdo que tenga en cuenta lo que dicen las sentencias, y de una vez causalicemos la contratación temporal. Y en el caso en el que la causa de despido sea la misma que el fijo la indemnización sea también similar.

- ELA exige negociar las modificaciones contractuales convocando el Consejo Vasco de la Función Pública y la Mesa General. ¿Lo van a hacer?

-No depende de nuestro departamento, sino de Función Pública.

-¿Son partidarios de esperar a que cambie la legislación?

-Es bueno que haya unas bases más sólidas de la legislación, aunque hablar siempre es bueno y también adelantarse a los acontecimientos.

-Los acuerdos adoptados el 22 de julio en la Mesa de Diálogo Social de fomentar los acuerdos de eficacia limitada como mal menor para desbloquear la negociación colectiva han soliviantado a los sindicatos nacionalistas. ¿Es sostenible en el tiempo esa apuesta?

-En el tiempo no es aconsejable, pero tampoco lo es la situación actual. Es necesario para el país que todas las partes se sienten a negociar de buena fe con ánimo de alcanzar un acuerdo posible, en el que todos nos tendremos que dejar pelos en la gatera, tanto las asociaciones empresariales como los sindicatos. Se trata de un recurso in extremis lo de publicar en el BOPV dichos convenios. Qué más quisiera este consejero que empresas y sindicatos centrasen sus posiciones de manera que el resultado final sea el interés general de trabajadores y empresas por encima de luchas de quién tiene más poder y derechos.

-ELA y LAB solicitaron su dimisión por respaldar dicho acuerdo. ¿Se siente decepcionado, dolido?

-No, aunque tampoco contento. Sigo creyendo en el conjunto de las organizaciones sindicales y también en ellos. Todos tenemos motivos puntuales para hacer algo. Nos falta un diálogo sereno sobre cuestiones de nuestro propio ámbito sociolaboral con todos. Con ELA y LAB, pero sobre todo con ELA, me ha faltado, y no ha sido porque no lo han querido. Que alguien pida tu dimisión te afecta relativamente. Ellos están en su derecho de pedirlo. Soy consciente de los acuerdos adoptados y de las consecuencias que podían conllevar. Entiendo que esa petición va contra el consejero y no la personalizo.

-La estatalización de los convenios también ha exacerbado a los sindicatos nacionalistas. ELA ha iniciado la vía jurídica para llegar a Europa, porque asegura que impide negociar en Euskadi a los sindicatos vascos. El País Vasco está perdiendo terreno en su ámbito de negociación.

-Precisamente el acuerdo del 22 de julio va en contra de eso y yo particularmente también. Plantea impulsar el marco propio de negociación colectiva y blindarlo mediante un acuerdo interprofesional, de forma que se ponga un muro a cualquier intromisión en Euskadi, y que al mismo tiempo se adopten controles en algunos convenios de empresa para que no se puedan empeorar las condiciones de los pactos sectoriales. Es un ámbito que tienen que defender el conjunto de organizaciones sociales y también el Gobierno. Estaría de acuerdo con una sentencia de cualquier tribunal que frenase la invasión de convenios estatales, pero también soy partidario de que se alcance un consenso en el marco de un acuerdo interprofesional.

-Los sindicatos nacionalistas no están por la labor de un acuerdo interprofesional porque dicen que la patronal pide a cambio paz social. Y sin mayoría sindical no es viable. ¿La propuesta está abocada al fracaso?

-Les diría a ELA y LAB que al menos lo intenten, que no se responsabilice al Gobierno, que por cierto no participaría en dicho acuerdo porque es cosa de sindicatos y patronales. Y si se tiene que poner de manifiesto que son los empresarios los que están totalmente en contra o piden cosas poco razonables, que se haga. Pero para eso hay que sentarse y hablar, sin tratar de descalificar.

-Las dos centrales nacionalistas convocaron una manifestación en plena campaña por primera vez en la historia. ¿Cómo lo interpreta?

-Los sindicatos tienen legitimidad para convocar las manifestaciones que consideren convenientes. La novedad era que estábamos en campaña. También es cierto que fue a continuación del acuerdo adoptado en la Mesa de Diálogo Social. Si hubo o no voluntad de irrumpir en campaña es una cuestión que no tengo que responder.

- ¿A la vista de los resultados se siente legitimado?

-Si ese era el objetivo no parece que dio resultado. El 60% de los trabajadores vota por un sindicalismo de confrontación, pero cuando acuden a las urnas la centralidad se impone. Algo que también ocurre en el conjunto de España. Se utilizan dos criterios diferentes.

-Los acuerdos de la Mesa de Diálogo Social han espoleado la posible alianza entre ELA y LAB, que pretende condicionar las políticas sociales, económicas y políticas de Euskadi. ¿Se podría decir, por lo tanto, que había una intencionalidad política?

-Para condicionar las políticas sociales, que es lo que a mí me compete, están los órganos de participación. Y los órganos de participación no deben ser, no lo son y no es voluntad del Gobierno que sean una fuente de financiación de los sindicatos. No hay ninguna voluntad política de que el órgano de diálogo social sea para incrementar la financiación de los participantes. La financiación dependerá de la representatividad y del trabajo que realizan.

-¿Estamos en el peor momento de las relaciones entre los sindicatos nacionalistas y el Gobierno Vasco?

-Cuando se me nombró consejero de Empleo se despertó la expectativa de que sería capaz de sentar en la mesa a ELA y LAB, y que termine la legislatura siendo el consejero que no solo no lo ha conseguido, sino que aparentemente es cuando más se han alejado, es reseñable.

-(...)

-La pregunta es si las expectativas no fueron exageradas. Creo que sí. Y también ha sido el momento en el que hemos puesto algún punto sobre alguna 'i' que ha hecho daño. El Gobierno se sentía en la obligación de hacer, con la responsabilidad de hacerlo y siendo consecuentes.

-¿Duele personalmente?

- Tengo la sensación de haber hecho lo que he podido ¿Otro lo haría mejor? Tengo la sensación de haber trabajado lo más posible. Mi única preocupación es haber tratado de servir con la mayor lealtad a los ciudadanos de este país a través del Gobierno en el que estoy.

-Suena a despedida. ¿Se siente el consejero Toña con ánimos para seguir en su labor?

-Voy a seguir trabajando hasta que la salud y la sociedad me retiren. Trabajar en el Gobierno tiene un solo sentido: haber tratado de corresponder a la confianza depositada por el lehendakari y no defraudar a los ciudadanos.

-¿Y seguirá?

-No me corresponde a mí responder a esa pregunta. Me quede en el ámbito público o en el privado, mi vida profesional responde a una cierta actitud de servicio.

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