Diario Vasco

Íñigo Ucín toma el mando y advierte: «El futuro está en hacer lo difícil, aquello que poca gente sea capaz de hacer»

Ïñigo Ucín, en un momento de su intervención en el foro organizado por la Universidad de Deusto.
Ïñigo Ucín, en un momento de su intervención en el foro organizado por la Universidad de Deusto. / TELEPRESS
  • El nuevo presidente de Mondragón cree que «ganar dinero es tan importante como respirar» y pide una vivencia «real» de los valores cooperativos

Mano de hierro en guante de la mejor seda cooperativa. Ese parece que será el estilo del nuevo presidente de la Corporación Mondragón, Íñigo Ucín, que ayer ofreció su primera comparecencia pública desde su acceso al cargo, el pasado 1 de agosto, al jubilarse su antecesor, Javier Sotil. El ejecutivo azkoitiarra eligió para su puesta de largo la Universidad de Deusto en Bilbao, donde cursó sus estudios, y dejó claro que, en la empresa, «ganar dinero es tan importante como respirar». «Cooperativismo sí, pero rentable», advirtió desde el primer minuto quien en los últimos años ha hecho de Danobat un líder internacional del mercado de la máquina herramienta. Al tiempo, Ucín subrayó que Mondragón «no es un 'holding' al uso», pues cada empresa será siempre soberana y propiedad de sus socios, y que lo que ahora toca es «hacer las cosas difíciles, aquellas que tienen valor añadido y que poca gente sea capaz de hacer».

Acompañado de algunos 'hombres fuertes' de Mondragón, como Txomin García (presidente de Laboral Kutxa) o José Ignacio Gárate y Pío Aguire (presidente y director general de Oinarri, respectivamente), y junto a los máximos responsables de su antigua universidad y de Deusto Business School (allí estaban, entre otros, José María Guibert, Guillermo Dorronsoro o Agustín Garmendia), Íñigo Ucín desveló la senda que se han marcado el Grupo y él mismo.

Un camino repleto de autoexigencia y de solidaridad responsable en el que «sin eficiencia, no habrá ninguna empresa rentable».

Aunque ha pasado ya tiempo, el Grupo todavía se lame la herida de Fagor Electrodomésticos; por eso Ucín reconoció que en el pasado reciente algunos se durmieron en los laureles pensando que pasara lo que pasara llegaría siempre 'Papá Corporación' para solucionar el entuerto.

«Se ha visto un cierto acomodamiento, un cierto ya vendrá alguien y me resolverá», afirmó. Por si a alguien le quedaba alguna duda, el nuevo presidente dejó claro que eso se acabó. Para siempre. Se ayudará (con dinero y también con empleo si fuera necesario) a las cooperativas que lo necesiten, pero también se les exigirá. No se va a mantener a nadie en 'respiración asistida' sin solución de continuidad. El ejecutivo se refirió también al ámbito del gobierno corporativo, y lanzó una enorme carga de profundidad: «Debemos añadir a la democracia una cierta capacitación para dirigir las empresas». Dicho en plata, no bastará ser más cooperativista que nadie o llevar en la empresa mucho tiempo para acceder a cargos de responsabilidad; sólo triunfará la excelencia comprometida.

Íñigo Ucín, que no dejó pasar la ocasión para recordar que el Grupo Mondragón «es de aquí, tiene los centros de decisión aquí y pelea siempre por afianzar el empleo aquí», reclamó una «vivencia real de los valores de siempre». «Necesitamos más cooperativismo», añadió.

«La incertidumbre nunca ha sido mayor, por eso necesitamos el aporte de todos, por eso necesitamos trabajar la cultura cooperativa, por nuestra misma supervivencia», dijo. El nuevo piloto de Mondragón puso especial hincapié en el concepto del «legado», y destacó la necesidad de cuidar y hacer cada día más grandes y potentes a las empresas del Grupo para dejar a quienes vengan después algo mejor de lo recibido.

Libretas

Íñigo Ucín hizo un repasó de algunos de los retos que afronta la Corporación, y desveló uno de cierta importancia y que puede pasar factura a la capitalización de las cooperativas. Y es que en breve una buena cantidad de cooperativistas (aquellos que hoy rondan los 55 o 60 años) se jubilará y se llevará con ellos su «libreta», ese dinero que pusieron a la llegada a sus empresa y que ha ido engordando año a año.

«Cuando ese colectivo se jubile, pueden surgir turbulencias, así que tenemos que estabilizar el flujo de ese capital», resaltó. ¿Cómo? No hay muchas más formas de hacerlo que maximizando los resultados y capitalizando las firmas desde dentro, buscando dinero fuera o, si acaso, ofreciendo a esos socios una remuneración más alta por mantener su 'pensión' (toda o una parte) algún tiempo en su antigua firma. Para cerrar este capítulo, el presidente del Grupo recordó -más a propios que a extraños- que «el socio más importante en cada cooperativa es la propia cooperativa». Aquello de buscar el bien común por encima del individual.

El directivo se refirió también a la llamada Industria 4.0 y a la automatización de las fábricas. Un fenómeno a su juicio imparable y que hará «desaparecer puestos de trabajo» ante la robotización de las cadenas de producción. Por eso insistió en la necesidad de mimar la formación, promover el talento y aproximar la universidad a la empresa.

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