Diario Vasco

El euríbor, en mínimos históricos tras encadenar ocho meses en negativo

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Bloque de viviendas en venta en Madrid. / REUTERS

  • La principal referencia para fijar el precio de las hipotecas cierra septiembre en el -0,057%

El euríbor, el principal indicador para calcular el precio de las hipotecas a interés variable, se adentra aún más en el terreno negativo, en el que ya ha encadenado ocho meses. Hasta el pasado febrero nunca se había situado en 'números rojos'. Su tasa mensual cerró septiembre en el -0,057%, el nivel más bajo de su historia, tras registrar una caída de nueve milésimas, según confirmó ayer el Banco de España. Hace un año estaba en el 0,154%. Esa evolución supone un alivio para los titulares de un crédito destinado a la compra de vivienda al reducir sus cuotas mensuales. No obstante, el temor a un fuerte repunte a medio y largo plazo y algunas ofertas atractivas en el mercado están empujando al alza las hipotecas a tipo fijo, que ya representan uno de cada cinco nuevos contratos. El desplome del euríbor, que ha vuelto a descender tras darse un respiro en agosto, mantiene encendidas las alarmas en la banca, que ha visto reducirse drásticamente sus márgenes en este negocio.

¿Qué es el euribor?

Es el precio al que se prestan el dinero entre sí los bancos europeos para financiar sus operaciones. El índice utilizado como referencia para las hipotecas es el euríbor a un plazo de un año. Ese baremo es establecido cada día en el mercado interbancario en función de la oferta y la demanda de dinero en el sector. Las entidades lo emplean como base, a la que añaden un diferencial en los contratos firmados con sus clientes. Ese plus, que el sector ha elevado en los últimos meses, varía según los casos. Oscila de media entre el 0,75% y el 1,5%, aunque puede ser superior. Por tanto, un euríbor negativo no significa que el banco pague al titular de un crédito, sino que el tipo real que le aplica es menor. Un ejemplo: a los ciudadanos que renueven las condiciones de sus préstamos para la compra de una vivienda con el dato oficial de septiembre, y que hayan pactado un interés equivalente al euríbor más un punto, se les está aplicando un 1,154% (la suma del indicador de septiembre de 2015 más el 1%), un porcentaje que bajará ahora al 0,943% (el -0,057% del pasado mes más un punto).

¿Cuál es el origen de esta histórica caída?

Las medidas drásticas y sin precedentes que ha encadenado el Banco Central Europeo (BCE) para combatir la recesión de la Eurozona, primero, y después para impulsar la economía del área mediante el fomento de la concesión de créditos, la inversión y el consumo. Tras varios intentos con un impacto limitado, el BCE amplió el 10 de marzo su arsenal para inyectar más liquidez en la economía real al situar los tipos oficiales en el 0% (estaban en el 0,05%). Esa decisión, que mantuvo en su último consejo, se traduce en no cobrar ninguna contraprestación a las entidades por dejarles dinero. Además, impone una penalización a las que colocan sus recursos sobrantes en cuentas del banco central. En vez de pagarles intereses por ello, como era tradicional, les exige el 0,4% por guardarles esos fondos. De ese modo intenta empujarles a que se presten dinero entre sí -el temor a impagos desde el inicio de la crisis ha reducido de forma notable la concesión de créditos y los depósitos de los bancos en el BCE- y contribuyan así a mejorar la actividad.

¿Por qué está el euríbor en negativo?

Los bancos que tienen un exceso de liquidez han optado por prestar una parte de ese dinero a otras entidades, aunque sea a un tipo negativo. Si esa no llega al -0,4% -lo que les cobra el BCE por guardarles sus depósitos-, la fórmula les resulta más rentable que recurrir a la institución con sede en Fráncfort. Ese movimiento empuja el euríbor hacia 'números rojos'. El -0,057% de mayo es la media mensual. El indicador diario, que sirve para calcular ese promedio, se situó el 30 de septiembre en el -0,064%. Está en negativo de forma ininterrumpida desde el 5 de febrero.

¿Se mantendrá así a corto plazo?

Es lo más probable, dado que el BCE no ofrece el menor síntoma de modificar su política. Los expertos creen, no obstante, que el euríbor está a punto de tocar fondo. «No se esperan caídas pronunciadas a partir de estos niveles», ha explicado el analista de XTB Carlos Fernández.

¿Los hipotecados dejarán de pagar intereses por sus préstamos?

No. En teoría es posible, pero extremadamente difícil. Para ello sería necesario que el euríbor profundizara mucho más en el terreno negativo -lo que parece muy poco probable- hasta superar el diferencial medio que le suman bancos y cajas, que ha subido desde el inicio de la crisis y que ronda el 1% en muchos casos. Por tanto, los titulares de una hipoteca sólo dejarán de abonar intereses si, cuando les toque renovar las condiciones de su crédito, ese margen se ha hundido hasta alcanzar 'números rojos' de ese volumen. En cualquier caso, algunas entidades financieras ya han comenzado a blindarse al incorporar en sus nuevos contratos que el tipo de interés real del préstamo nunca podrá ser negativo. Es decir, que en ningún caso pagarán por dejar dinero.

¿A quién beneficia un euríbor en negativo?

Como es lógico, a las familias hipotecadas. Los créditos vinculados al euríbor suelen fijar una revisión de sus condiciones cada seis meses o cada año, según los casos. Los titulares de un préstamo medio de 120.000 euros contratado hace un año, a 20 de amortización y con un diferencial del euríbor más un punto que deban revisar sus condiciones con el dato oficial de septiembre verán abaratadas sus cuotas bancarias en 138 euros anuales, unos 11,5 al mes. El euríbor mantiene una caída casi ininterrumpida desde el verano de 2008, cuando una brutal recesión se acercaba a Europa y el sistema financiero mundial estaba a punto de tambalearse por la quiebra de Lehman Brothers. En julio de aquel año alcanzó el 5,393%. Desde entonces está en retroceso, con algún pequeño paréntesis en 2011. Desde agosto del 2012 se encuentra por debajo del 1%.

¿A quién perjudica esta insólita situación?

A los ahorradores. Sobre todo, a los que tienen aversión al riesgo. El euríbor suele ser una de las referencias que utilizan los bancos para fijar los tipos de interés que pagan por los depósitos a plazo, un producto cuya rentabilidad casi ha desaparecido con el indicador por los suelos. También a la banca. El sector ha visto mermados sus ingresos con el indicador en negativo en una coyuntura difícil ante las dudas sobre la solvencia de algunas entidades europeas. La reducción de márgenes ha afectado a sus cuentas de resultados.

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