Diario Vasco

La planta de Marie Brizard de Zizurkil deja atrás la amenaza de cierre tras ampliar la gama de productos

Un operario trabaja en una de las líneas de embotellado de Marie Brizard, en las instalaciones de la marca francesa en Zizurkil.
Un operario trabaja en una de las líneas de embotellado de Marie Brizard, en las instalaciones de la marca francesa en Zizurkil. / MIKEL FRAILE
  • El grupo francés potencia la factoría para incrementar las exportaciones, en especial a EE UU

  • En 2013 estuvo a punto de cesar la actividad, pero ahora su futuro queda garantizado tras ampliar las instalaciones y la gama de productos

La planta de Marie Brizard de Zizurkil, en funcionamiento desde 1968, se asomaba hace tres años al abismo del cierre. Si se repasa la hemeroteca, la empresa protagonizaba titulares por el ERE de extinción de empleo que iba a afectar a sus 48 trabajadores. En las fotografías se les veía portando pancartas frente a la entrada principal, reivindicando bajo el tiempo inclemente su puesto de trabajo.

Las tornas han cambiado por completo. Ahora se rebosa optimismo, basado en una cartera de pedidos al alza, una facturación también en ascenso y oteando el mercado de Estados Unidos para consolidar su expansión internacional.

Pero merece la pena recordar aquellos meses de pesadilla de 2013 para valorar el giro experimentado. El desencadenante de la crisis fue la pérdida de un contrato con Pulco, empresa del Grupo Belvedere ( entonces propietario de Marie Brizard) para la que se embotellaban cerca de 18 millones de unidades al año. El margen de ganancia que dejaba este acuerdo era mínimo, pero su gran volumen permitía a la factoría guipuzcoana cubrir costes fijos, entre ellos los salarios. La venta de Pulco a Orangina-Schweppes cerró el grifo de la estabilidad.

Belverdere adujo este hecho como la razón principal para el cerrojazo, pero lo cierto es que los problemas eran más profundos. El grupo arrastraba una deuda de 520 millones de euros, un pasivo que obligó a reestructurar su accionariado a cambio de un plan de viabilidad que incluía parar la actividad en Zizurkil.

La suerte parecía echada. La plantilla llevó a cabo una huelga de un mes (noviembre-diciembre de 2013), consiguiendo que la factoría se mantuviera abierta, pero sin saber a ciencia cierta por cuanto tiempo. La salvación llegó seis meses más tarde, en junio de 2014, cuando una nueva dirección decidió la continuidad y el reforzamiento de Zizurkil.

¿Qué razones llevaron a los nuevos responsables a apostar por una factoría que se había dado por muerta por sus antecesores? Ángel Guisado, responsable Industrial de la planta, explica que se trató de una decisión estratégica. «El grupo disponía de dos instalaciones en Burdeos, una situada en el centro de la ciudad, en la calle Fondaudege, y otra algo más lejos (Lermont), junto al río. La ubicación de la primera era inviable, así que tenían dos opciones: concentrar toda la producción en Lermont o diversificar y trasladar parte a Zizurkil. Finalmente, se decidió el traslado». Guisado añade que la ampliación de la planta de Lermont era cara y complicada, porque se tenía que asentar en terrenos inundables.

Una segunda razón fue el buen saber hacer de la factoría guipuzcoana. «Aquí tenemos una experiencia contrastada en la elaboración de licores, además de anís y zumos, así que la apuesta era segura».

Cabía la posibilidad de que la producción de Burdeos se llevara a plantas de Marie Brizard situadas en la misma Francia o en otros países europeos, pero Guisado explica que no es fácil incorporar nuevas líneas a factorías ya en funcionamiento, dado que cada una de ellas está especializada en un producto.

En Francia, por ejemplo, las instalaciones de Gautier se dedican a elaborar coñac y Pastis; la de Montcigale a vino y la de Lormont a whisky, ginebra, tequila y ponches. Las plantas de Polonia y Lituania están especializadas en vodkas y la de Bulgaria en licores.

La nueva dirección, con Jean Noel Reynard a la cabeza, además de optar por trasladar producción de Burdeos a Zizurkil, apostó por potenciar la planta. Con este objetivo se invirtieron 4 millones de euros en la construcción de un nuevo edificio de dos pisos, en una parcela de 1.000 metros cuadrados colindante con los antiguos pabellones. Además, se compró moderna maquinaria con el objetivo de ampliar la gama de productos embotellados por Marie Brizard en la localidad guipuzcoana.

El resultado ha sido que se ha pasado de elaborar veinte variedades a finales de los noventa, con el anís como reclamo estrella, a las sesenta actuales. La oferta incluye licores de café , mora, fresa, pipermint, triple seco... Los principales canales de distribución son las grandes superficies comerciales y la hostelería, en especial el mundo de la coctelería, donde la marca ha encontrado especial aceptación debido, según asegura Guisado, a que «nuestra elaboración se distingue por el uso de materias primas de altísima calidad y a que tenemos nuestra propia destilería».

Incremento de las ventas

El resultado contable ratifica el acierto de las decisiones adoptadas. En 2012, cuando se trabajaba a ritmo máximo para atender los pedidos de Pulco, la facturación se elevaba a 24,8 millones de euros. La pérdida del contrato redujo las ventas en 2014 a 13,7 millones. El 2015, un ejercicio de transición, se elevaron a 14,1 millones y el gran salto se ha dado este año, que cerrará con una facturación de 21,7 millones. Para 2017 se espera un crecimiento de dos dígitos, aunque los responsables de la factoría de Zizurkil evitan ser más concretos.

El nuevo rumbo también ha permitido incrementar la plantilla. Antes del batacazo de 2013, la planta contaba con 48 trabajadores. La actividad se reinició en diciembre de ese año con once prejubilados y la aplicación de un ERE de suspensión temporal para el resto. El Plan Estratégico elaborado por la nueva dirección se comprometió a estabilizar la plantilla en 39 operarios. A día de hoy, trabajan 41 y se espera incorporar a más trabajadores.

Esta línea ascendente ha sido posible por la incorporación de dos cadenas de embotellado a las dos existentes anteriormente. El incremento de la capacidad ha permitido concentrar en Zizurkil toda la labor de fabricación y embotellado de licores a nivel mundial de la marca Marie Brizard, alrededor de 6 millones de unidades. Esta cifra está alejada de los 20 millones que salían de las factoría cuando se fabricaba Pulco, pero los responsables de la misma subrayan que el valor añadido de la gama de licores actuales es mayor que la que proporcionaba el zumo, de ahí que la facturación comience a converger.

El ritmo inversor no se ha detenido. El próximo año se destinarán 2 millones de euros a la mejora de las instalaciones. De esta cantidad, 1,5 millones se emplearán en la adaptación de una de las líneas para el embotellado de un producto destinado exclusivamente al mercado de Estados Unidos. La normativa de aquel país en cuanto a etiquetado, cubas y transporte exige esta inversión, pero se estima que la expansión en USA, especialmente en la zona de Florida, compensa el dispendio. ¿De qué producto se trata? Secreto del sumario.

La exportación forma parte del ADN de la factoría guipuzcoana. De hecho, el 60% de sus licores salen fuera del Estado, la mayor parte desde el puerto de Bilbao. Los clientes se encuentran en todo el mundo, desde China a Australia, pasando por Japón, Nueva Zelanda o la mayor parte de los países europeos. Uno de los mercados que más crece es el británico, donde una bebida sin alcohol a base de sirope está alcanzando una gran penetración.

Guisado se muestra satisfecho con la situación de la empresa. Ahora no es grupo Belvedere, sino Marie Brizard Wine & Spirits, cotizado en Bolsa y con accionistas potentes como Diana Holding, grupo Castel o La Martiquaise. «La actividad está asegurada, como lo atestiguan los 6 millones que se han invertido en la planta. Los malos tiempos -asegura el responsable Industrial- han quedado atrás».