Diario Vasco

El número de investigadores en empresas aumenta un 41,6%

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Un trabajador junto a la novedosa impresora 3D de uso industrial desarrollada por Ibarmia junto a Tecnalia y la UPV.

  • El gasto de las medianas en tecnología se ha reducido el 1,9% y el de las pequeñas, el 4,4%

Las pymes vascas han interiorizado que su supervivencia pasa por la I+D. De ahí que cada vez sean más las pequeñas y medianas empresas que invierten en investigación, pese a que su acceso al reparto de subvenciones o a las ayudas fiscales resulta para ellas más complicado que para las grandes compañías.

El resultado final presenta claroscuros. Es verdad que el número de pymes que invierten en I+D crece, una excelente noticia dado que nuestro tejido industrial se basa en este tipo de firmas, pero el gasto medio por empresa se ha reducido. Estas conclusiones se desprenden del informe ‘Evolución de la base empresarial vasca comprometida con la I+D’, elaborado por la consultora Bantec con datos propios y también del Eustat.

Si ampliamos el zoom, el informe constata que el número total de empresas (pequeñas, medianas y grandes) que invierten en tecnología ha crecido un 25%, pasando de 1.300 a 1.626 entre 2007 y 2014. Por tanto, pese a la crisis, la apuesta ha sido firme.

A medida que centramos el foco y nos detenemos en las pymes, vemos que el esfuerzo realizado por estas ha sido significativo. Las empresas de menos de 50 trabajadores que han invertido en I+D en el citado periodo han aumentado en un 32,8%. En el caso de las medianas (entre 50 y 249 empleados), el crecimiento ha sido del 13,1%. Por el contrario, el número de las grandes ha descendido un 3,1%.

Esta disparidad a favor de las pymes también se constata si se miran otros parámetros. Así, mientras las más potentes destinan a I+D menos del 1% de lo que ingresan por sus ventas, en el caso de las pequeñas y medianas se supera el 5%.

El sector empresarial vasco ha priorizado el esfuerzo inversor en I+D. Prueba de ello es que de los 968 millones en I+D ejecutados en 2014, 714 tenían como origen sus propios recursos (+18,6% desde 2007), frente a 170 millones procedentes de ayudas públicas (-28,5%) y 81 captados en el extranjero (+169%).

Ahora bien, el dato positivo del aumento en el número de compañías que destinan recursos a I+D (+25%) ha conllevado que la media de cada empresa haya descendido un 11,4%, de 672.000 euros a 595.000 entre 2007 y 2014. El ritmo de crecimiento de firmas que invierten en tecnología ha sido más rápido que el gasto empresarial total (+10,9%, de 873 millones en 2007 a 968 millones en 2014).

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Si nos atenemos al gasto ejecutado en función de su tamaño, a pesar de que el número de las grandes se ha reducido (-3,1%), la inversión en I+D desarrollada por éstas ha crecido tanto en términos absolutos (+46,5%), como por empresa (+51,2%). Por el contrario, el gasto de las pequeñas se ha reducido tanto en el primer aspecto (-1,9%) como en el segundo (-25,8%). Lo mismo ha ocurrido en el caso de las medianas, que en su conjunto ha caído el 4,4% y por empresa el 15,4%.

  Mientras que las compañías con mayor volumen de negocio han mantenido presupuestos elevados (3,87 millones de euros por empresa en 2014 frente a 2,56 en 2007), el gasto medio de las medianas ha caído de 1,09 millones de euros en 2007 a 874.000 euros en 2014, tendencia que también se ha registrado en las pequeñas, al haberse reducido en ese periodo de 306.000 euros por empresa a 238.000.

El informe de la consultora señala que esta disparidad de comportamiento de las grandes empresas frente al de las pymes «se explica, entre otras cosas, por la diferencia existente entre el acceso de unas y otras a las ayudas procedentes de las Administraciones públicas, con especial mención a las deducciones fiscales, la medida de apoyo público a la I+D más eficaz que se ha mantenido durante el periodo». Las pymes, según la consultora, presentan mayores dificultades de acceso a las ayudas públicas y a la financiación, «debido a la exigencia de avales, garantías y a la desventaja de competir de igual a igual por las subvenciones».

El informe de Bantec añade que las compañías con más músculo han incrementado el presupuesto en tecnología a pesar de que su número se ha reducido de 97 a 94. Este hecho se produce porque «a pesar de haberse visto mermadas en su beneficio, han mantenido sus resultados en positivo, de ahí que hayan podido practicar deducciones fiscales para la I+D en el impuesto de Sociedades». Las pymes, sin embargo, «no han logrado hacerlo en igual medida, al haber visto cómo sus resultados se constreñían drásticamente e incluso se convertían en pérdidas».

Programa de ayudas

El estudio concluye que «no estaría de más que las Administraciones locales pensaran en habilitar algún programa de ayuda a la I+D y a la innovación exclusivo para las pymes, en el que éstas no tuvieran que competir para la obtención de la ayuda con las grandes empresas, como ya ocurre con gran éxito en el Horizonte 2020 de la Unión Europea con el Instrumento Pyme».

Tan importante como la evolución creciente del número de empresas vascas que realizan I+D es el reflejo positivo que ello ha tenido en el empleo.

El personal dedicado a investigación ha pasado de 22.595 personas en 2007 a 29.386 en 2014 (+30%). Si analizamos la evolución diferenciando lo que ha ocurrido en las empresas, en la enseñanza superior y en las Administraciones, vemos como el crecimiento en el caso de las empresas (+35,2%) supera al resto, siendo especialmente significativo el aumento en el número de investigadores (+41,6%) hasta los 10.698.

En el caso de la enseñanza superior, lo que más crece es el porcentaje de auxiliares (+61,6%). En las Administraciones públicas vascas, los técnicos registran un espectacular alza del 587,9%, hasta los 1.651, en tanto que se produce una disminución del 12,8% en el número de investigadores.

De estos datos se desprende que la mayor parte de la I+D la realizan las empresas, frente a la situación anterior, cuando se concentraba en las universidades. En 1996 –según Bantec– el 54% de los investigadores formaban parte de la nómina de estas últimas, frente al 39% que trabajaba en las empresas. Hoy, el 59,4% forma parte de la plantilla de las compañías privadas, frente a un 34,3% contratados en los centros educativos superiores.