Diario Vasco

«Queremos contratar a gente valiente y hacer de Donostia un polo de la Industria 4.0 de verdad»

Alberto Conde, en las instalaciones de NEM Solutions en el Parke Tecnológico de Miramón, en San Sebastián.
Alberto Conde, en las instalaciones de NEM Solutions en el Parke Tecnológico de Miramón, en San Sebastián. / LOBO ALTUNA
  • NEM Solutions, que hace aún más grande el Big Data, aspira a captar talento vasco 'expatriado'

  • La empresa, propiedad al 50% de CAF y Gamesa, rompe moldes y revoluciona el segmento del mantenimiento de máquinas complejas

«Las máquinas, las grandes máquinas como los trenes o los aerogeneradores, nos piden ayuda a gritos, pero nadie les entiende; bueno, nosotros, sí». Si usted escuchara esta frase en una cafetería o en la playa pensaría, quizás, que a quien habla le falta un tornillo. Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, el autor de tan llamativa sentencia -el beasaindarra Alberto Conde, 'alma mater' de NEM Solutions- ha logrado, apoyado por gigantes como CAF y Gamesa, que a esas máquinas, por mucho que sufran en su día a día, no se les caigan las tuercas ni se les estropeen demasiado las ruedas o las palas de sus molinos de viento.

¿Cómo? Mediante una plataforma y una tecnología propias y rompedoras que traducen millones de datos (esos gritos desesperados de las máquinas) provenientes de estructuras complejas en una información manejable y que permite anticipar todo lo necesario para optimizar el mantenimiento y la operativa de las mismas. Es el lenguaje de las máquinas. El objetivo no es otro que evitar futuros fallos o roturas graves en esas estructuras y ahorrar dinero a los clientes. Mucho dinero.

NEM Solutions -ubicada en el Parke Tecnológico de Miramón y en pleno proceso de ampliación de sus oficinas- nació en 2007, cuando Alberto Conde y CAF (entonces trabajaba allí) dieron el paso de crear algo distinto y que, visto ahora con perspectiva, resultó un acierto.

«Fue algo natural; yo empujé mucho, es verdad, pero también Andres Arizkorreta, con su visión naturalde negocio, ayudó y sirvió de catalizador de todo aquello», reconoce este doctor en ingeniería por Tecnum, padre de dos hijos, emprendedor de larga trayectoria y apasionado por su trabajo y también por el deporte.

NEM nació en mayo de aquel año de la mano del fabricante de trenes beasaindarra (85% del acionariado) y Tecnalia (el 15% restante). La idea era, resume Conde, «apalancar el mantenimiento de los trenes en la tecnología, usar ésta no sólo para diseñar y fabricar sino también para atender los coches una vez salen de la planta y comienzan a funcionar».

La cuadratura del círculo se produjo el pasado mes de mayo, cuando Gamesa, otro gigante industrial vasco con el que NEM trabajaba desde hacía tiempo, se convirtió en propietario del 50% de la empresa al adquirir su parte a Tecnalia y un 35% adicional a CAF.

Otros lo intentaron

«La llegada del fabricante de aerogeneradores, que nos designó como proveedor estratégico para la monitorización y control de sus molinos, supuso un punto de inflexión, un reto enorme para nosotros pero también una demostración de confianza por su parte», relata Conde, quien revela que antes de aquello otros se acercaron sin éxito con ánimo comprador ante el evidente éxito que mostraba NEM. «Vinieron fondos de inversión de Estados Unidos y grandes multinacionales industriales, pero... aquí estamos», sonríe.

NEM ha crecido, pero le queda mucho camino. Su tecnología, denominada A.U.R.A. -«es por eso el nombre; se trata de algo que no se ve pero que está ahí», afirma- ha encandilado a muchos grandes grupos industriales. De hecho, CAF y Gamesa representan sólo un 40% de su facturación, próxima a los 5,5 millones de euros anuales.

Es inevitable al charlar con Conde preguntarle su parecer sobre el giro copernicano que vivirá a comienzos de 2017 Gamesa. La firma de aerogeneradores pilotada por Ignacio Martín ha sellado una alianza con Siemens que la catapultará al liderato mundial de su sector dejando, eso sí, la mayoría del capital en manos del gigante alemán.

¿Tiene miedo desde su posición de proveedor de la firma de Zamudio? La respuesta, firme, no se hace esperar: «No; lo veo más bien como una oportunidad; es cierto que puede generar incertidumbre, pero, insisto, es una oportunidad para nosotros, que aspiramos a hacer las cosas bien». Ese modo de hacer las cosas no tiene, de momento, parangón en todo el mundo. «Existía una empresa parecida en EEUU, pero la compró General Electric y desapareció como tal, lo que nos favoreció», asegura Conde.

¿Dónde está el secreto? La piedra de toque es ese lenguaje de las máquinas que ellos saben interpretar. En anticipar no ya las enfermedades de las máquinas sino incluso los síntomas. En ganar tiempo para evitar males mayores.

«Vamos más allá del Big Data; es una especie de Select Data», apunta, para remachar que «puedes disponer de millones de datos de un tren o de un molino, pero has de saber cuáles son los importantes, los que te van a ayudar realmente, y que apenas suponen un 20% del total». Así, añade el ejecutivo, la plataforma A.U.R.A., de la que existe, cómo no, una aplicación para móvil, «vigila por tí las máquinas, analiza e interpreta sólo los datos que pueden afectar a tu cuenta de resultados, por eso es más que simple Big Data».

Y para muestra de la diferencia, del valor añadido de NEM, un botón. Una serie de piezas que reproducen secciones del perfil de una rueda de tren (lo que más sufre en la operativa diaria) con las que Conde y sus compañeros se pasean por el mundo. Evidencian, de la manera más gráfica posible, cómo y por dónde exactamente se desgastan los 'zapatos' de los convoyes ferroviarios. «Es la mejor carta de presentación, lo hemos enseñado en EE UU y se han sorprendido muchísimo; es la prueba palpable del resultado de ese lenguaje que dominamos y que traduce aquellos gritos de las máquinas», asevera.

Ahora, NEM Solutions , que ultima su aterrizaje en Filadelfia, se plantea crecer. No será de manera alocada, pues no lo necesita. «No vamos a aumentar la empresa o la plantilla al mismo ritmo que crece el negocio, pero sí queremos contratar gente aquí, a unas veinte personas en dos años, aunque nos está resultando algo complicado», reconoce.

«NEM busca gente con un perfil técnico, con años de experiencia, con conocimientos en programación, sí, pero sobre todo con conocimientos industriales; personas que nos enseñen a nosotros», advierte. «Queremos generar en Donostia un 'hub', un polo de Industria 4.0 de la de verdad, de Big Data, de digitalización de la empresa en serio; creo que podemos hacerlo», sostiene, al tiempo que subraya su ambición por «poder contratar a gente que está fuera de Euskadi, que salió al extranjero y que ahora podría regresar».

«Ofrecemos una oportunidad de futuro, una posibilidad de cambiar el mundo desde San Sebastián», explica, y lanza el anuncio más 'sui géneris' de cuantos incluye hoy este diario: «Queremos gente que prefiera estar un poco incómoda, que no huya de los problemas y de los retos mientras busca soluciones diferentes y que sea valiente, no temeraria, pero sí valiente».

Antes, mirar en casa

En una tierra como Euskadi, en la que el emprendizaje y su financiación, la industria, la innovación o la I+D+i son el pan nuestro de cada día resulta interesante conocer la visión que de todo ello ofrece Alberto Conde. Y lo hace sin pelos en la lengua. Asegura que existen dos tipos de negocios o visiones empresariales del emprendizaje. La primera, de la que huye, la resume así: «sucede cuando el producto es el mismo emprendedor, cuando alguien, normalmente un fondo de inversión, mete un dinero con el único propósito de multiplicarlo por diez y, luego, si te he visto, no me acuerdo». Junto a esta, la que defiende el creador de NEM, basada en algo muy simple, como es la idea de que «el negocio es la propia empresa, no la persona». En este caso, apunta, «Euskadi parte con ventaja, pues aquí hay socios industriales que tienen sus canales hacia los emprendedores; a lo giputxi...».

También tiene Conde su particular visión de esa digitalización de la industria que tan de moda está. «Está bien, te puede ayudar a ser más eficiente, pero eso es sólo la punta del iceberg, lo realmente importante no es hacer las cosas un euro más baratas sino cambiar el modelo de negocio», afirma. Y añade, «no es una revolución, es una evolución; a lo mejor, el de la fresadora tiene que vender piezas fresadas, o tenemos que ofrecer servicios junto a nuestros productos de siempre o, incluso, tenemos que cambiar por completo todo lo que hacemos». El salto es complicado pues, reconoce, «si aquí resulta difícil a veces comprar innovación, no te digo venderla».

Habla asimismo de la apuesta que el Gobierno Vasco y la Spri hacen de esa Industria 4.0. «Está muy bien, pero en Euskadi hay cantera, hay gente que está haciendo proyectos muy interesantes y muy novedosos y no hace falta escuchar la palabra 'Alemania' cada día o que venga un alemán aquí a explicarnos qué es eso».